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miércoles, 28 de marzo de 2012

Hitchens: Sobre la Libre Expresión

El siguiente texto lo traduje del que quizá sea uno de los mejores discursos de todos los tiempos acerca de la libertad de expresión.  Tuvo lugar en 2006, en un debate sobre la libertad de expresión en la Universidad de Toronto.  El debate fue sobre la moción: “El derecho de la libre expresión debe incluir el derecho a ofender a otros.”  Hitchens, héroe intelectual de nuestros tiempos que recién falleció el 15 de diciembre pasado, pronuncia uno de los mejores discursos de todos los tiempos defendiendo la moción.  Anexo el video original en inglés para quienes lo entiendan, pues siempre es mucho mejor escucharlo a él.

¡FUEGO! Fuego, fuego, fuego. Ahora lo han escuchado. No gritado en un teatro lleno, admitiré, al darme cuenta que al parecer estoy en el salón de cena de Hogwarts. Pero el punto está hecho. Todos conocen el fatuo veredicto del grandemente sobrestimado Juez Oliver Wendell Holmes quien, al ser cuestionado por un ejemplo de cuándo sería apropiado limitar la expresión, dio el ejemplo de gritar “fuego” en un teatro lleno.

    Es frecuentemente olvidado que lo que estaba haciendo en esa ocasión era mandar a prisión a un grupo de socialistas yídish—cuya literatura estaba impresa en un lenguaje que la mayoría de los americanos no podían leer—, quienes se oponían a la participación en la Primera Guerra Mundial que proponía el Presidente Wilson, y el arrastre de los Estados Unidos a este sanguinario conflicto que los mismos socialistas yídish habían escapado desde Rusia.

    De hecho, podría ser plausiblemente argumentado que los socialistas que habían sido encarcelados por el excelente y sobreadulado Oliver Wendell Holmes, eran los verdaderos bomberos, y que eran los que estaban gritando “fuego” cuando realmente había un fuego en un teatro ciertamente muy abarrotado.

    ¿Y quién va a decidir? Bien, mantengan esta cuestión—damas y caballeros, hermanos y hermanas—y espero poder decir—,camaradas y amigos—en mente.

    Yo me exento de la amable oferta de protección del anterior orador que fue tan generosamente ofrecida al inicio de esta noche. Cualquiera que quiera decir algo abusivo de mí, o a mí, es bastante libre de hacerlo e inclusive bienvenido, bajo su propio riesgo.

    Pero antes de hacerlo deben haber tomado, como estoy seguro todos deberíamos, un curso de repaso de los textos clásicos sobre ésta cuestión. Éstos son la Aeropagítica de John Milton, siendo ésta la gran loma de Atenas para la discusión y libre expresión; la introducción a La Edad de La Razón, de Thomas Paine; y también diría el Ensayo Sobre la Libertad de John Stuart Mill, en los que se dice—seré muy atrevido e intentaré resumir a estos tres grandes caballeros de la gran tradición de libertad inglesa de un plumazo:

    Lo que dicen es que no es solamente es derecho de la persona que habla el ser escuchado, sino que es además es derecho de todos en la audiencia oírlo y escucharlo. Y cada vez que se silencia a alguien se hace a otro un prisionero de esa acción, por negarse el derecho a escuchar algo. En otras palabras, tu propio derecho de escuchar y ser expuesto está tan involucrado en estos casos como el derecho del otro de dar voz a su punto de vista.

    En efecto, como John Stuart Mill dijo, si en toda la sociedad estamos de acuerdo sobre la belleza y valor de una propuesta, todos excepto una persona, sería de la mayor importancia que ese herético solitario sea escuchado, porque todavía podríamos beneficiarnos de su quizá escandalosa o atroz opinión.

    En tiempos más modernos esto se ha enunciado, creo, de la mejor manera, por una heroína personal mía, Rosa Luxemburg, quien dijo que la libertad de expresión es insignificante a menos que signifique la libertad de la persona que piensa distinto.

    Mi gran amigo John O'Sullivan—antes editor del National Review—y quien considero es quizá mi más conservador y reaccionario amigo católico, alguna vez me dijo: “En un pequeño experimento mental, si oyes que el Papa dice que cree en Dios, piensas que hoy el Papa está haciendo su trabajo. Si oyes que el Papa dice que está empezando a dudar la existencia de Dios, piensas que quizá ya se dio cuenta de algo.”

    Bien, si todos en Norteamérica fueran forzados a tomar en la escuela un entrenamiento en sensibilidad sobre el Holocausto, y se les enseñara el estudio de la Solución Final—acerca de la cuál nada fue realmente hecho por este país, ni en Norteamérica, ni el Reino Unido mientras estaba sucediendo—;y si este estudio se volviera de carácter obligatorio como relato oficial e infalible de cómo sucedieron los hechos; y si fuese enseñado como el gran ejemplo moral, a manera de destilar nuestra conciencia impura acerca de aquel combate; si este es el caso, como suele ser con casi todos, y una persona se levanta y dice: “¿Saben? Esto del Holocausto, no estoy seguro de que haya sucedido. De hecho, estoy bastante seguro de que no. En efecto, comienzo a considerar que, si acaso, los judíos se merecían algo de violencia.” Esa persona no solamente tiene derecho a hablar, sino que su derecho de hablar debe tener protección extra. Porque lo que tiene que decir debe haberle tomado cierto esfuerzo, podría contener un grano de verdad histórica, o puede por lo menos hacer que la gente reconsidere cómo es que saben lo que dicen saber. “¿Cómo sé que sé esto, aparte de que siempre me lo han enseñado y no he escuchado nada más?”

    Es valioso partir de principios básicos. Siempre es provechoso preguntarse qué se haría si se encontrara con un miembro de la Sociedad de la Tierra Plana. Ahora que lo pienso, ¿cómo puedo demostrar que la Tierra es redonda? ¿Estoy seguro acerca de la Evolución? Sé que se supone que es cierta. Acá hay alguien que dice que no hay tal cosa y todo es Diseño Inteligente. ¿Qué tan seguro estoy de mis propios puntos de vista? No se refugien en la falsa seguridad del consenso, ni del sentimiento que cualquier cosa que se crea está bien, siempre que uno se encuentra en la mayoría moral.

    Uno de los momentos más orgullosos de mi vida—esto es decir, en el pasado reciente—, ha sido defender al historiador británico David Irving, quien está ahora en una prisión en Austria por nada más que la posibilidad de proferir un pensamiento no bienvenido en tierra austriaca. Ni siquiera fue acusado de decir algo. Fue acusado de quizá planear decir algo que violaba una ley austriaca, que dice que solamente una versión de la Segunda Guerra Mundial puede ser enseñada en su pequeña y valiente república tiroleana. La república que nos dio a Kurt Waldheim como Secretario General de las Naciones Unidas, un hombre buscado en varios países por crímenes de guerra. El mismo país que nos dio a Jörg Haider, líder de su propio partido político fascista, y miembro del gabinete que mandó a Irving a la cárcel.

    ¿Saben las dos cosas que hacen famosa a Austria y le dan su reputación, de casualidad? Aprovechando que aquí los tengo. Espero que haya algunos austriacos aquí para que se molesten. Bueno, lástima si no los hay, pero los dos grandes logros de Austria son convencer al mundo que Hitler era alemán y que Beethoven era vienés.

    Ahora, a este orgulloso registro pueden agregar que tienen la valentía de finalmente enfrentar su pasado y encerrar a un historiador británico que no ha cometido ningún crimen más que el de pensar escribir. Y eso es un escándalo. No puedo encontrar quien me haga segunda cuando argumento esto, pero no me interesa. No necesito quién me haga segunda. Mi propia opinión es suficiente para mí y reclamo el derecho a defenderla contra cualquier consenso, cualquier mayoría, en cualquier lugar y tiempo. Cualquiera que esté en desacuerdo puede formarse, tomar una ficha, y besarme el culo.

    Ahora, no sé cuántos de ustedes crean no ser suficientemente maduros para decidir por sí mismos y piensan que tienen que ser protegidos de la edición de Irving de los Diarios de Goebbels, por ejemplo—de los que aprendí más del Tercer Reich que del estudio de Hugh Trevor-Roper y A.J.B. Taylor combinados cuando estuve en Oxford. Pero para aquellos de ustedes que sí, les recomiendo otro breve curso de repaso.

    Vayan de nuevo y vean no sólo la película y la obra de teatro, sino también lean el texto de la magnífica obra de Robert Bolt, A Man For All Seasons (Un Hombre Para Todas Las Temporadas); algunos deberán haberla visto. En ella, Sir Thomas More decide que preferiría morir que mentir o traicionar su fe. Y en una escena, More está discutiendo con un fiscal cazador de brujas particularmente vil; un sirviente del rey y un hombre hambriento y ambicioso.

    Y More le dice a este hombre: “¿Romperías la ley para atrapar al Diablo, cierto?”

    Y el cazador de brujas le responde: “¿Romperla? ¡Acabaría con todas las leyes de Inglaterra si pudiera con eso capturarlo!”

    “Sí, seguro que lo harías. Y cuando hayas acorralado al Diablo, y se diera vuelta para enfrentarte, ¿a dónde acudirías por protección? Todas las leyes de Inglaterra habrían sido cortadas y aplanadas. ¿Quién te protegería entonces?”

    Tomen en cuenta, damas y caballeros, que cada vez que violan—o proponen violar—el derecho de libre expresión de alguien más, están en potencia haciendo una lanza para su propia espalda. Porque la otra cuestión que mencionó el Juez Oliver Wendell Holmes es simplemente esta: ¿Quién va a decidir? ¿A quién se le concede el derecho de decidir qué expresión es dañina, o quién es el orador dañino? ¿A quién comisionamos el determinar con anticipación cuáles son las malas consecuencias que queremos prevenir? ¿A quién se le daría este trabajo? ¿A quién se le adjudicará la labor de ser el censor?

    ¿No es famosa la historia en la que el hombre que tiene que leer toda la pornografía, para decidir qué pasa y qué no, es el que más probablemente acabará depravado?

    ¿Han oído algún orador de los oponentes a ésta moción, elocuentes como fueron, a quién le delegarían la tarea de decidir por ustedes lo que pueden leer? ¿A quién le darían el trabajo de decidir por ustedes, de relevarlos de esta responsabilidad de escuchar lo que pudieran? ¿Saben de alguien? Manos arriba. ¿Saben de alguien a quién darle este trabajo? ¿Hay algún nominado?

    ¿Quieren decirme que no hay nadie en Canadá lo suficientemente bueno para decirme qué puedo leer? ¿O escuchar? No tenía idea. Pero hay una ley que dice que debe existir tal persona—o una insignificante sub-sección de una ley; les está invitando a ser mentirosos e hipócritas y de negar lo que evidentemente ya saben.

    Acerca de este instinto censurador: ya básicamente sabemos todo lo que debemos saber, y lo hemos sabido por un largo tiempo. Viene de una vieja historia de otro gran Inglés—mis disculpas por ser tan particular sobre esto esta noche—, el Doctor Samuel Johnson, el gran lexicógrafo, compilador del primer gran diccionario del idioma inglés. Cuando estuvo completo, el Dr. Johnson fue visitado por varias delegaciones de personas para felicitarlo: por los nobles, los comunes, los Lords y también por una delegación de respetables damas de Londres, que atendieron a sus aposentos y lo felicitaron.

    “Dr. Johnson,” dijeron, “queremos felicitarlo por no incluir palabras indecentes ni obscenas en su diccionario.”

    “Damas,”respondió Johnson, “quiero felicitarlas por ponerse a buscarlas”.

    Cualquiera que pueda entender esa broma—y me complace ver que aproximadamente 10 por ciento de ustedes pueden—entiende la cuestión sobre la censura, especialmente la restricción previa, como se le conoce en los Estados Unidos, y donde está prohibida por la Primera Enmienda de la Constitución. No puede ser determinado con anticipación cuáles expresiones pueden ser aptas o no aptas. Nadie tiene el conocimiento que se requeriría para hacer esa determinación y, más al grano, uno tiene que sospechar los motivos de aquellos que dicen que sí. En particular, aquellos que están determinados a ser ofendidos, aquellos que hurgarán un tesoro de inglés como el primer diccionario del Dr. Johnson en busca de palabras sucias, para satisfacerse a sí mismos y algún instinto del que no me atrevo a especular...

    Ahora, estoy absolutamente convencido de que la principal fuente de odio en el mundo es la religión y la religión organizada. Absolutamente convencido. Y estoy feliz de que aplaudan, porque es un gran problema para quienes se oponen a esta moción. ¿Cómo van a prohibir la religión? ¿Cómo van a detener la expresión del odio religioso, el desprecio y el prejuicio?

    Hablo como alguien que es un blanco regular de esto, y no sólo de forma retórica. He sido objeto de varias amenazas de muerte y puedo decir que, a poca distancia de donde vivo actualmente en Washington, hay dos o tres conocidos míos y de ustedes que no pueden ir a ningún lado sin un contingente de seguridad, debido a las críticas que han hecho de un monoteísmo en particular. Y esto, en la ciudad capital de los Estados Unidos.

    Así que sé de lo que estoy hablando. Y también debo notar que las personas que me llaman y me dicen que saben dónde vivo y dónde mis hijos van a la escuela (y obviamente saben mi teléfono); y que me cuentan lo que van a hacerles a ellos, a mí y a mi esposa; y a quienes debo tomar en serio, porque ya se lo han hecho a personas que conozco; son justamente éstas las personas que van a buscar la protección de una ley contra la libre expresión si digo lo que pienso de su religión, lo cuál ahora voy a hacer.

    Esto, porque no tengo lo que pudiera llamarse un prejuicio étnico, ni ningún rencor de ese tipo; puedo llevarme bien con prácticamente cualquiera de cualquier origen, orientación sexual o lenguaje—excepto gente de Yorkshire, por supuesto, que son completamente intratables—y estoy empezando a resentir la confusión que se nos está imponiendo ahora—y ha habido algo de ella ésta noche—entre creencia religiosa, blasfemia, etnia, profanidad y lo que uno pudiera llamar “etiqueta multicultural”.

    Es muy común estos días que la gente use la expresión “racismo anti-islámico”, como si un ataque sobre una religión fuera un ataque sobre una etnia. La palabra islamofobia está de hecho comenzando a adquirir el oprobio que alguna vez se reservó para el prejuicio racial. Esta es una sutil y muy molesta insinuación que debe ser enfrentada de frente.

    ¿Quién dijo 'y qué si Falwell odia a los jotos'? ¿Qué tal si la gente actúa en base a eso? La Biblia dice que hay que odiarlos. Si Falwell dice que lo dice en la Biblia, tiene razón. Y sí, podría hacer que la gente salga y use violencia. ¿Qué van a hacer al respecto? Están en contra de un grupo de gente que dirán: “Si tocan nuestra Biblia nosotros le llamamos a la policía de las expresiones de odio.” ¿Y qué van a hacer cuando se hayan creado esa trampa a ustedes mismos?

    Alguien dijo que la noche de Kristallnacht en Alemania fue el resultado de diez años de odio contra los judíos. ¿¡Diez años!? ¡Deben estar bromeando! Fue el resultado de 2000 años de cristianismo, basados en un verso de un capítulo del Evangelio de San Juan, que llevó a un pógrom tras otro, cada Pascua de cada año, durante cientos de años. Y esto, porque dice que los judíos demandaron que la sangre de Cristo se derramara sobre sus cabezas y las de sus hijos hasta la última generación. Esa es la licencia y la incitación para los pógromes contra los judíos. ¿Qué van a hacer acerca de eso? ¿Dónde está su insignificante sub-sección ahora? ¿Dice que hay que censurar a San Juan?

    ¿Creo yo, que he leído a Freud y entiendo cuál es el futuro de una ilusión, y que sé que la creencia religiosa es inerradicable siempre que seamos una estúpida, pobremente evolucionada especie mamífera, que una ley Canadiense va a resolver este problema? ¡Por favor!

    No, nuestro problema es éste: nuestros lóbulos prefrontales son demasiado pequeños. Y nuestras glándulas adrenales son demasiado grandes. Y nuestra oposición del pulgar no es todo lo que pudiera ser. Y estamos asustados de la oscuridad, y asustados de morir, y creemos en verdades de libros sagrados tan estúpidas y tan fabricadas, que cualquier niño puede—y todos lo hacen, como se nota por sus preguntas—ver a través de ellas. Y creo que debería—hablando ahora de la religión—ser tratada con burla, odio y desprecio. Y reclamo ese derecho.

    Ahora, no nos andemos con rodeos. No todos los monoteísmos son iguales, por el momento. Todos están basados en la misma ilusión, todos son plagios uno del otro, pero hay uno que al momento está proponiendo una seria amenaza no solo para la libertad de expresión, sino para otras libertades también. Y esta es la religión que exhibe el terrible trio de auto-desprecio, auto-rectitud y auto-lástima. Hablo del Islam militante.

    Globalmente, es un poder gigante. Controla una gran fortuna petrolera, varios países grandes y de gran fortuna; bombea una ideología de Wahabismo y Salafismo alrededor del mundo, envenenando sociedades a donde vaya; arruina la mente de los niños, atrofiando a los jóvenes en sus madrasas; entrena a la gente en la violencia, creando una cultura de la muerte, el suicidio y el homicidio. Éso es lo que hace globalmente, y es bastante fuerte. En nuestra sociedad, posa como una rastrera minoría, cuya fe pudiera uno ofender, y que merece toda la protección que un grupo pequeño y vulnerable pudiera necesitar.

    Hace aclamaciones bastante grandiosas para sí, ¿verdad? Dice que es la revelación final. Dice que Dios habló con un comerciante analfabeta en la Península Arábiga tres veces, a través de un arcángel; y que el material resultante—que fue evidentemente plagiado en gran parte del Viejo y Nuevo Testamento, ineptamente—ha de ser aceptado como revelación divina, última e inalterable; y que quienes no acepten esta revelación deben ser tratados como ganado, infieles, propiedad, esclavos y víctimas.

    Bien, pues les digo algo: no creo que Mahoma haya escuchado esas voces. No lo creo. Y la probabilidad de que yo tenga razón, opuesta a la de que un comerciante que no sabía leer tuviera pedazos del Viejo y Nuevo Testamento re-dictados a él por un arcángel, me da la posición mucho más cercana de estar objetivamente en lo cierto.

    ¿Pero quién está bajo amenaza? ¿La persona que propaga esto y dice que más vale que escuche porque si no estoy en peligro? ¿O yo, que digo que esto es tan absurdo que hasta se le puede hacer una caricatura?

    Y ahí van las pancartas y los gritos: “¡Decapítenlos!” Esto es en Londres, en Toronto, en Nueva York, están entre nosotros ya. “¡Decapiten a quienes ofendan al Islam!”

    ¿Se les arresta por expresiones de odio? No. ¿Puedo estar en problemas por lo que acabo de decir sobre el profeta Mahoma? Sí, podría. ¿Dónde están sus prioridades, damas y caballeros? Están regalando lo que es más preciado en su propia sociedad, y lo están regalando sin siquiera una pelea, y hasta están enalteciendo a quienes les quieren negar el derecho a resistirlo. Deberían avergonzarse de esto. Hagan lo mejor que puedan con el tiempo que queda. Esto es realmente serio.

    Ahora, vean donde quieran—porque hemos tenido invocaciones de una tonta y enferma especie hoy por nuestra simpatía: “¿Qué hay de los pobres jotos? ¿Qué hay de los pobres judíos, las mujeres que no pueden con el abuso, los esclavos y sus descendientes, y las tribus que no sobrevivieron y a quienes se les dijo que su tierra estaba perdida?”

    Miren la esclavitud del mundo, la sumisión de las mujeres como ganado, la quema y ejecución de homosexuales, la limpieza étnica, el antisemitismo; para todo esto, basta con mirar no más allá de un libro famoso en cada púlpito de esta ciudad, y en cada sinagoga y en cada mezquita. Y entonces vean si pueden cuadrar el hecho que la fuente de todo este odio es también el agente que más pide censura. Y cuando den cuenta que, por lo tanto, esta noche están enfrentados con una gran falsa antítesis, espero que eso de todos modos no los detenga de darle a la moción ante ustedes el entusiasta respaldo que merece. Muchas gracias.

Buenas noches.



miércoles, 21 de diciembre de 2011

Sobre la Propaganda “Pro Vida”

Conducía por las calles de la bonita pero mocha ciudad de Guadalajara, en una de las colonias mejor acomodadas, cuando un joven se acercó a darme un volante.  El chavo tenía aspecto de preparatoriano, delgado, de piel clara, ojos claros y cabello castaño (información que más delante será importante).  El volante que me entregó parecía haberlo recortado él mismo con tijeras a partir de una fotocopia, y lo reproduzco a continuación, sin edición ni modificación alguna:

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Ciertamente, aunque he explorado algunas de las falacias, contradicciones, hipocresías y simples mentiras del movimiento pro vida, no he hecho un artículo específicamente de ello, enumerando y discutiendo todos los argumentos a favor y en contra del aborto; no pienso hacerlo aquí, pero sí creo que vale la pena discutir lo que vemos en este volante por lo menos.  Pueden encontrar otros artículos que he escrito acerca del tema aquí y acá.

Primero, para ser exactos y exigentes, vale la pena mencionar que los bebés, tales como el que se muestra en la imagen, sí están completamente protegidos por la ley, dado que su muerte intencional  (suponemos que es a lo que se refiere el volante) sería un delito.  Por qué poner la foto de un bebé y no la de un cigoto, embrión o feto es algo que solo puedo especular, pero probablemente sería porque los del movimiento pro vida no ven la diferencia.  Esto es un misterio para mí, ya que supongo que si pueden entender por qué una semilla no es un árbol, podrían entender por qué un bebé no es lo mismo que un feto, embrión o cigoto.  Quizá los esté sobreestimando, o quizá tienen acceso a información o entendimiento que yo no.

Segundo, vale la pena señalar la cruz en el centro de la propaganda, que delata por completo el razonamiento—o falta de—tras la misma.  Aquí planteo algo que todo mundo sabe pero no se atreve a decir: no existen argumentos racionales, ni mucho menos evidencia, para prohibir el aborto.  Tal cual.  Conozco personas inteligentes, morales y capaces que lo han intentado valientemente, pero fracasan como fracasaría el mismísimo Einstein si se propusiera argumentar que la tierra es plana.  Simplemente no se puede porque parten de premisas que no son ciertas.  De ahí que sea necesario darle “validez” a la posición pro-vida a través de la religión, todavía respetada en la sociedad mojigata y retrógrada que es la del Bajío mexicano.

Además, para este punto, vale la pena mencionar que tenemos separación entre la Iglesia y Estado en nuestro México (ver el artículo 130 de la Constitución), razón por la cual todo el argumento pro vida quedaría invalidado jurídicamente desde su concepción si abogados y jueces con pelotas siguieran la ley.

Tercero, la leyenda “A favor de la vida” es deshonesta: los espermatozoides y los óvulos están, técnicamente, tan vivos como el feto al que dan pie semanas después.  Cada eyaculación y cada menstruación son sinónimos de la muerte de seres vivos.  ¿Abogan por prohibir esto los mochos pro vida?  Por supuesto que no; cambian su discurso para decir “Bueno, realmente a lo que nos referimos es a la vida a partir de la concepción”.  Entonces podemos preguntar qué hay de la vida de la mujer: puede morir por hacerse un aborto clandestinamente, o pasar 20 años en la cárcel, o quedar sola y pobre en la calle con un bebé qué alimentar.  ¿Su vida no vale nada?  ¿Es ella dispensable?  Aunque los opositores al aborto legal hagan concesiones en estos puntos, a fin de cuentas se siguen identificando a sí mismos como “a favor de la vida”.  Además, la etiqueta tiene otra implicación adicional: que sus opositores no están a favor de la vida, lo cuál no puede ser más falso.

Por último, el punto con el que empecé: el joven de aspecto de niño bueno y acomodado que repartió la propaganda en primer lugar.  Como detalle, basta analizar la redacción del texto en el volante para detectar que no es precisamente un erudito de la lengua quien lo haya escrito.  Digo, yo no soy Octavio Paz, pero puedo acentuar palabras y redactar de manera más o menos competente.  Segundo, y a propósito de las “altas” clases socioeconómicas separadas de la realidad en nuestro país, este joven probablemente no tenga la menor idea de lo que es ser una mujer joven y pobre en México.  Obviamente, en su condición de varón se encuentra ya de por sí en desventaja.  Sus papás se encargarían, en caso necesario, de mandar a su hermana o prima embarazada “de vacaciones” a Houston por unos días a que le practiquen su aborto seguro allá; tal opción es imposible para la gran mayoría de las mexicanas hoy.

Como decía el recién fallecido Christopher Hitchens, héroe intelectual de nuestros tiempos, se conoce ya la cura para la pobreza. Se ha probado una y otra vez y es lo único que funciona: la liberación y empoderamiento de las mujeres.  Si podemos lograr que las mujeres quieran de sí mismas algo más que ser una incubadora de fieles para la iglesia, y si les damos los medios accesibles para que lo logren, podremos tener un país—y un mundo entero—mejor y más preparado para resolver los grandes problemas a los que nos enfrentamos como sociedad y especie.  Cabe mencionar que no hay religión—hasta ahora—que no se oponga a esta propuesta.



miércoles, 12 de octubre de 2011

Del Activismo Ateo y la Separación Iglesia-Estado

Una de las preguntas más frecuentes que enfrenta un ateo activo es: ¿por qué pasar tanto tiempo y dedicar tanto esfuerzo a algo en lo que no crees?  ¿No deberían ser los ateos más bien apáticos en cuestiones de religión?

Bien, vale la pena hacer algunas aclaraciones.  Ciertamente, un ateo escéptico no pasa la mayor parte de su tiempo discutiendo la no-existencia de dragones, unicornios, hadas madrinas ni duendes; sin embargo, le suele dedicar bastantes neuronas a la no-existencia de Dios.  Personalmente, no le he dedicado nada de tiempo a una demostración lógica para la no-existencia de las hadas, aunque no dudo que pudiera valer la pena como cuestión didáctica y de gimnasia mental.  ¿Por qué, entonces, dedico tanto tiempo de cómputo en mi cerebro a Dios, si tampoco existe?

La respuesta es relativamente sencilla: los que sí creen en Dios están empeñados en jodernos la vida a todos por ello.  Así de simple.  Los problemas que enfrentan nuestras sociedades son, sin excepción, complicados por creyentes de algún tipo u otro.  En vez de dedicarnos a resolver los grandes problemas que enfrentamos como país y como especie—tales como el calentamiento global, el tamaño y rol adecuado de los gobiernos, la investigación científica, entre otros—estamos perdiendo valioso tiempo y recursos legales en decidir si el cuerpo de las mujeres realmente es suyo, o si los homosexuales realmente son personas o no.

Las respuestas a estas preguntas y muchas más ya las tenemos o se encuentran a tan solo algunos pocos años de buena investigación en el futuro.  Sin embargo, la implementación de tales soluciones no puede tomar lugar, dado que un gran sector de la población valora lo que cree por encima de lo que realmente es cierto; esto es lo que hace la religión.  El activista ateo, entonces, se ocupa de darle solución a este problema desde la raíz: demostrar que no es cierto que Dios existe.  Es por ello que tanto esfuerzo es dedicado a un ente en el que no se cree; en realidad, es una lucha por liberar las mentes de quienes son rehenes de esta creencia y que gracias a ella hacen un daño completamente real y tangible en la sociedad.

A un ateo como yo le bastaría que las personas reconozcan la diferencia entre lo que realmente es cierto y lo que creen solo por fe; si los creyentes fueran así, definitivamente no habría la necesidad de escribir estas palabras, ni de hacer demostraciones, ni poner espectaculares en carreteras y autobuses.  ¿Pero puede una persona “olvidar” sus creencias religiosas momentáneamente mientras desempeña un cargo público? ¿Pueden siquiera distinguir la diferencia entre la fe y la razón los servidores públicos?  La experiencia nos dice que no es posible.  Por el lado de los gobernados, los fieles rara vez se contentan con mantener sus creencias en casa tampoco; cuanto más ferviente es su creencia, más es su necesidad de hacer proselitismo e inclusive cabildeo legislativo.  Dada la imposibilidad de separar la fe de otras creencias que sí están sustentadas, el ateo no tiene opción más que enfrentarla en su origen.

De hecho, la lucha por la separación entre iglesia y estado es más de cuesta arriba de lo que parece inicialmente.  Aunque la constitución claramente establece que el gobierno deber ser laico, esto fue desde la perspectiva única de la libertad religiosa.  Sin embargo, nunca se tuvo contemplado como objetivo la vida libre de religión, quizá por ser el número de no-creyentes tan minúsculo en tiempos de antaño.  La separación surgió de una cuestión práctica: para que el estado no sea favoritista hacia una religión en particular sobre las demás, se acordó que mejor no tratara con ninguna, más que en maneras muy informales y por debajo del agua.  Además, la legislación de las creencias resultaría en un altísimo grado impráctica, ya que se caería en el absurdo de tener prácticamente una constitución distinta para cada credo.

Sin embargo, nunca se tomó en cuenta la perspectiva atea: no se debe legislar en torno a la fe porque esta no es cierta.  ¡Vaya enfoque tan distinto que sería ese!  El argumento es así:  dado que los servidores públicos tienen que tomar decisiones que afectan las vidas de todos en el mundo real—el que realmente importa a todos—, deberían legislar utilizando solamente conocimiento que se sabe es cierto.  Por lo tanto, creencias que no son respaldadas por evidencia no pueden ser tomadas en cuenta, y las que contienen contradicciones lógicas son descartadas por completo también.  Entonces, en la privacidad de su propia vida, cualquiera tendría derecho a creer cualquier disparate siempre que no afecte a nadie más.  El católico que crea que no deben casarse los homosexuales, por ejemplo, tendría la libertad de creer eso… así como la de no casarse con uno.  Su libertad de culto quedaría intacta (queja irrisoria del clero católico en el México actual), mientras que la libertad de los homosexuales de casarse en el mundo real quedaría respetada también.

¿Hay libertad para estar libres de culto, especialmente el de otras personas?  Definitivamente, la gente en democracia puede creer cualquier imbecilidad que le plazca; sin embargo, el país entero es rehén de los disparates de algunos, bajo el pretexto de la libertad religiosa de estos.  En realidad, la libertad que abogan es la de imponer sus creencias a los demás por medio de la ley—y por ende, por medio de la fuerza.  Es por esto que el activismo a favor del estado laico es tan importante.  El activismo ateo lleva la pelea a un nivel más. Además de recalcar que nadie tiene el derecho de imponer sus creencias medievales a los demás en detrimento de la civilización y progreso, el ateo da un paso más: atacar a las ideas mismas, exponiendo su naturaleza falaz.  Es por esto que el activismo secular, en particular el ateo, tiene una labor importantísima en la sociedad: la depuración de las ideas.



sábado, 1 de octubre de 2011

Hugo Valdemar: De Falacia en Falacia

HUGO-VALDEMAR[1]

Una falacia es un error lógico dentro de un argumento.  Una vez que se ha cometido este error, el resto del argumento queda invalidado hasta que se aclare o resuelva la falacia.  Si bien encontramos ejemplos de falacias en diversas áreas de nuestra vida cotidiana, pocas veces ocurren en más ocasiones que en los discursos y argumentos religiosos.  Como ejemplo de esto, veremos la gran cantidad de falacias que ocurren en una brevísima entrevista a un prelado católico (aunque ciertamente no son—por mucho—los únicos que cometen errores lógicos tan garrafales como los que veremos a continuación).

El padre Hugo Valdemar Romero, vocero de la Arquidiócesis de México, otorgó la siguiente entrevista al programa de noticias en radio Hoy por Hoy el día lunes 26 de septiembre.  En la primer parte, se le pregunta acerca de una iniciativa de ley en el Distrito Federal para que los templos puedan ser sujetos, de ser necesario, a cateos por parte de autoridades policiacas. 

Sin embargo, en lo que quisiera enfocarme es la segunda parte de la entrevista, a partir del minuto 4:50, acerca del aborto.  Como contexto, cabe señalar que esta semana la Suprema Corte de Justicia debatió si los estados tienen facultades para emitir legislación local que prohíba el aborto, como lo hacen ya 17 estados de la república.  A pesar de que siete de los once ministros llegaron a la conclusión de que dichas legislaciones no eran válidas, se requerían ocho votos para echarlas abajo.  El propio vocero Valdemar ya había estado en los reflectores por sus declaraciones en violación del artículo 29 de la Ley de Asociaciones Religiosas y Culto, al llamar a los ciudadanos a no votar por el PRD después de que se aprobara la despenalización del aborto en el DF en 2007. 

En esta conversación, dos días antes de la decisión, el Sr. Valdemar deja en evidencia la lógica fallida (o nula) de la posición antiaborto.  Prácticamente la totalidad de la conversación queda resumida en los siguientes puntos que analizo uno por uno a continuación, y que pueden escuchar aquí mismo:

(Proviene de la página de WRadio: http://www.wradio.com.mx/oir.aspx?id=1552899, recurso que recomiendo consultar ampliamente).

“En contra de la mayoría se hizo una legislación…”

En esto el padre tiene razón, pero para nada es esto un punto a su favor.  Comete la trivial falacia por mayoría, en la que supone que, si una mayoría de la población tiene cierta percepción, entonces debe ser cierta.  Sin embargo, la cantidad de personas que respalden una posición no afecta el que esta sea correcta o no.  Gracias a que se ignoró la opinión de la mayoría, en Estados Unidos se pudo permitir que personas de distinta raza pudieran casarse desde 1967.  Si la mayoría de las personas son racistas, ¿eso haría correcto al racismo?

“Ir contra la vida… defender la vida”

Todo el punto de legalizar el aborto es, precisamente, defender la vida: la de las mujeres.  Las leyes no tienen gran poder disuasivo; en general, se usan para remover a un individuo de la sociedad para prevenir que repita cierta conducta por un tiempo.  Las mujeres abortan cuando es legal y cuando no, también.  La diferencia está en que, cuando el aborto es ilegal, muchas mujeres mueren en el intento.  De este modo, en términos prácticos, aún si suponemos que los fetos son personas—suposición que considero incorrecta, por cierto—,tenemos que cuando el aborto es ilegal se pierden más vidas, pues además de los no-nacidos mueren mujeres también.  De este modo, legalizar el aborto en realidad tiene el efecto neto de salvar vidas, como ya he argumentado en este espacio con más detalle en otra ocasión.

Por lo tanto, Valdemar cae en una contradicción y además en una representación equivocada de la posición a favor de la decisión de las mujeres: al decir hipócritamente que está a favor de la vida, implica que quienes están en la otra posición no, lo cual es falso.

“Es un falso derecho.  No es un derecho de la mujer a decidir.  Es un derecho a matar a un niño en el vientre de su madre… denigra los valores, a la propia madre…  y destruye a la sociedad”

¡Como si la muerte de mujeres jóvenes y pobres fuera preferible..! O, mejor aún, podemos meter a indígenas inocentes a la cárcel, como aquí.  Claro, esas cosas ni las denigran ni destruyen la sociedad…

Pensemos, para ejemplificar más, en la siguiente situación:

Una aspirante a un programa de doctorado en Europa logra obtener una beca completa a su universidad preferida gracias a años de dedicación y esfuerzo.  Dos meses antes de partir, se encuentra con que está embarazada, a pesar de estar llevando un supuesto “método natural”—considerablemente menos efectivos que los métodos “artificiales”—tal como se lo sugiere la misma Iglesia Católica.  ¿Qué se supone que debe hacer?  ¿Quién decide castigar con cárcel la mala suerte de una personas?  Los sacerdotes violadores de niños tan solo piden perdón y los reubican… ¿por qué a nuestra mujer ejemplar hay que mandarla a la cárcel 30 años, como en el infamísimo estado de Guanajuato?  Por supuesto que se trata del derecho de mujeres a decidir: es su cuerpo, es su vida, son sus creencias (o falta de ellas, no todo mundo es católico) y cada una se encontrará en una situación que le es muy particular.

Hablando de decisiones, ¿quién carajos es un viejito virgen para andar decidiendo acerca de la maternidad de mujeres que ni conoce?

Finalmente para este punto, tenemos otra falacia de representación equivocada: ¿quién dice que un cigoto, embrión o feto es lo mismo que un bebé?  ¿Acaso es lo mismo una semilla que un árbol?  ¿Acaso cada vez que comemos pan integral somos culpables de deforestación?

“No soy médico para discutir situaciones más concretas que son muy específicas, pero hasta donde nosotros hemos entendido…”

Al continuar la entrevista, comienzan a pasar un audio de una activista feminista, que empieza a dar una explicación del punto anterior. Sin embargo, claramente se nota que cortaron el audio cuando apenas iba empezando a explicar por qué un embrión no es lo mismo que una persona.

Al dar su opinión sobre literalmente unos cuantos segundos de la posición contraria a la suya, el vocero se descalifica por completo para dar una opinión… ¡y luego da su opinión!  A continuación comienza a dar una representación incompleta de la posición científica:

“…que un embrión tiene ya todo el mapa genómico y está ya constituido como un ser humano.  El hecho que no sienta—como percibimos nosotros—no quiere decir que no sea un ser humano”

Ciertamente, desde el momento de la fecundación ya se tiene el genoma completo de un ser humano.  Lo que el buen padre muy convenientemente omite es que éste genoma completo lo tiene cualquier célula del cuerpo… Cada vez que nos rascamos, cometemos un holocausto de potenciales seres humanos con genomas completos.  ¡Cada eyaculación sería el asesinato de decenas de miles de personas!

Finalmente, ¿qué hay de los tumores?  Son células humanas con todo el genoma completo también.  ¿Quién aboga por los derechos de los astrocitomas del mundo?

“Todos estos grupos abortistas sabemos que tienen financiamientos internacionales”

Tal parece ser que el buen padre ha caído víctima de la misma paranoia que su infame correligionario, Juan Sandoval Íñiguez, acerca de la conspiración internacional de las grandes corporaciones con las izquierdas para reducir la población mundial a través del aborto, las bodas entre homosexuales y la eutanasia.  Queda demostrado el nulo conocimiento de historia y política del prelado, ya que las grandes corporaciones siempre se han aliado con la derecha política (véase el fascismo o, mejor aún, analícese la situación geopolítica actual de Estados Unidos).  En la historia reciente, basta mencionar las alianzas de la iglesia católica con Nazis y Ustachas durante la Segunda Guerra Mundial para evidenciar el carácter irrisorio de la declaración.

Por cierto, ¿qué tienen de inherentemente malas las organizaciones internacionales?  ¿Son igual de malos Al-Quaeda y Médicos sin Fronteras, o la Cruz Roja, o la Organización Mundial de la Salud?  ¿Y la Iglesia Católica qué es sino una organización internacional que obtiene y provee financiamiento de y para fines diversos?

“[prácticas] que a quien más dañan, son a las propias mujeres”

Ahora resulta que don Valdemar hasta tiene simpatía por mujeres jóvenes y pobres que ni siquiera conoce.  Evidentemente, meterse un gancho de ropa por la vagina y morir desangradas o infectadas es menos dañino; como si las mujeres disfrutaran pasar por tal experiencia y, en caso de sobrevivir, también ir a dar a la cárcel.

“Sabemos que no lo hacen por gusto; que, por desgracia, son a veces obligadas a llegar a esta situación”

¡Quizá la frase más irónicamente falaz de toda la entrevista!  Los mismos que condenan la dificilísima decisión que toman algunas mujeres acerca de su propia vida y cuerpo, también son los que obstaculizan el acceso a los métodos anticonceptivos y la educación que harían del aborto una rareza médica en vez de una triste necesidad de la sociedad.

“Muchas de ellas[feministas], por cierto, no son madres.  No saben lo que significa esto”

Ya hacía falta la clásica falacia del ataque ad hominem: aunque fuera cierto que las feministas no son madres—lo cual es una auténtica burrada—, nada tiene que ver con lo correcto de los argumentos de éstas.  Además, ¿a cuántas feministas ha entrevistado este tipo?  ¿Qué sondeos ha visto?  Comete entonces una falacia de generalización apresurada, aunada a otra de asociación, en la que se supone que si algunas feministas no tienen hijos, entonces ningunas los tienen.

“Es un drama terrible el que viven, y el sufrimiento es de por vida.  Es un aspecto que no se considera”

Nuevamente supone que morir, quedar solas en la calle con un niño o estar en la cárcel 30 años es mejor que abortar.  Obviamente el sufrimiento es de por vida; de hecho, es uno de los aspectos principales que se toman en cuenta para despenalizar el aborto: ¿qué gana la sociedad encarcelando a mujeres jóvenes y pobres que ya de por sí se castigaron a sí mismas con la acción que tomaron?  ¿Qué aprenderán en la cárcel que no aprenderían de la propia experiencia?  ¿Qué incentivo tienen para volverlo a hacer?

Para concluir, hay que mencionar que la falacia más grande de todas es la entrevista en sí: ¿quiénes son los ministros de culto para considerar que están dando una opinión informada acerca de algo que no se trata de culto?  Una cosa es que tengan cierto interés en un resultado determinado de la discusión, y otra distinta es que realmente sepan acerca de ella.  Tienen creencias al respecto, ¿pero qué es lo que realmente saben estas personas?  ¿Qué estudios han conducido?  ¿Qué experimentos han llevado a cabo, y cuál ha sido su metodología?

No suspendemos una clase de matemáticas para darle oportunidad a un numerólogo de dar su punto de vista.  Tampoco llevamos a un chamán a dar clases a los alumnos de medicina, ni a un astrólogo a explicarnos cuestiones de astronomía.  ¿Qué sabe un teólogo de embriología, antropología física, bioquímica o genética?



domingo, 24 de julio de 2011

Separación Iglesia-Estado Violentada… Una Vez Más

Ya de por sí es un secreto a voces que el gobernador de facto en el estado de Jalisco es el cardenal Juan Sandoval Íñiguez.  Éste ser nefasto ha tenido de rehén al estado desde la muerte de su antecesor, Juan Posadas Ocampo, en 1993.  Desde entonces, Sandoval pasó a tener influencia en la política del estado, llegando inclusive a decidir cuáles marchas y manifestaciones se aprobaban y cuáles no, así como a promover iniciativas contra el aborto y las uniones homosexuales.  Un brevísimo recuento de su manera de pensar (y una investigación por lavado de dinero) lo pueden encontrar aquí.  Actualmente, tiene como lacayo al igualmente retrógrada Emilio González Márquez, gobernador del estado.

Sin embargo, la intromisión del funesto personaje llega más allá de lo que ya se sospechaba: de acuerdo con los últimos cables diplomáticos divulgados por Wikileaks, el cardenal pidió al gobierno de George Bush que interviniera para impedir el triunfo de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) en las elecciones presidenciales de 2006.  Adicionalmente, advirtió que la creciente tendencia hacia la izquierda en América Latina era un peligro y debía ser frenada mediante la intervención de Estados Unidos.  La petición se dio cuando se encontró en el Vaticano en una reunión con el embajador estadounidense, Francis Rooney.  De paso, le pidió una contribución económica para sacar adelante el estancado proyecto del Santuario de los Mártires en Guadalajara.  El cable diplomático (en inglés) lo pueden encontrar aquí.

Al enterarse de la filtración del cable, Sandoval optó por fingir demencia y negar lo sucedido, aunque sí admitió haberse reunido con Rooney.  Supuestamente, ni él ni el cardenal Claudio Hummes (brasileño), también presente en la junta, mencionaron nada acerca de AMLO ni la ola de gobiernos de izquierda que se mencionan en el cable.

Cuánto más tendrá la sociedad tener que soportar a éste individuo, solo el Papa lo sabe, ya que su sucesión es inminente… desde hace más de tres años.  Sandoval renunció a su cargo desde entonces, pero Herr Ratzinger lo ha mantenido en su lugar… ¿por qué será?  Lo cierto es que hay un amplio sector de la sociedad Jalisciense que aborrece al tipo y ya no puede esperar a que sea sucedido.  ¿Y si la Iglesia fuera democrática?  Mejor ni empecemos por ahí…



lunes, 4 de julio de 2011

Cobrar Impuestos a la Iglesia es lo Correcto

¿Por qué reciben las iglesias una exención de pagar impuestos, cuando el resto de la población debe arreglárselas para cumplir?  Supuestamente, las iglesias son instituciones sin fines de lucro que contribuyen a la sociedad; adicionalmente, la separación Iglesia-Estado se extiende a los impuestos para evitar el favoritismo en los cobros (o exenciones) de impuestos entre distintas agrupaciones.  Sin embargo, considero que ambas de estas condiciones no se cumplen, particularmente en lo que se refiere a la Iglesia Católica, a la que pertenecen—todavía—88% de lo mexicanos.

El Costo Social de la Iglesia Católica

Lejos de aportar positivamente a la sociedad mexicana, la Iglesia Católica ha provocado daños y atrasos sociales en diversas áreas.  Tan sólo considerar dichos atropellos bastaría para justificar, si no el cobro de impuestos, sí el de cuantiosas indemnizaciones y reparaciones:

  • Millones de mexicanos no pueden casarse con quien aman, debido a la descarada homofobia promovida desde el púlpito a las masas y en privado a servidores públicos, en plena violación del estado laico.  Además de que no existe evidencia de que sea perjudicial en sí la homosexualidad, no existe un sólo argumento en su contra  que no tenga raíces religiosas.  La influencia de la iglesia se traduce en que millones de mexicanos tienen que vivir como ciudadanos de segunda, sin posibilidad de heredar bienes a su ser amado, contratar un crédito hipotecario en pareja, visitarse en el hospital, acceder a seguro social y muchas otras ventajas prácticas que ofrece la figura legal del matrimonio.
  • La desinformación en materia de educación sexual es quizá el mayor daño que ha hecho la iglesia, pues resulta en embarazos no deseados y enfermedades de transmisión sexual.  Por si no fuera suficiente, estos problemas se esparcen principalmente entre la población joven, dejando a una generación completa marcada de por vida.  La Iglesia disemina temor en la población acerca de la efectividad y seguridad de los distintos métodos—ambas comprobadas desde hace décadas en todo el mundo—a la vez que promueve métodos “naturales” que no hacen sino tender una trampa a la juventud para que tengan más hijos al costo que sea.
  • Íntimamente relacionado al punto anterior está la condena de la iglesia a toda salud reproductiva de las mujeres, especialmente el aborto y la esterilización.  A pesar de engañar con cizaña a la población femenina para que se embarace cuantas veces sea posible, le niegan la posibilidad de corregir el error y rescatar su vida.  Las miles de mujeres jóvenes y pobres que mueren cada año por abortos a causa de embarazos no deseados son, además, criminalizadas y estigmatizadas por las mismas personas que provocaron dichos embarazos en primer lugar.
  • Por si fuera poco, en muchos casos los jóvenes que tienen actividad sexual sin educación contraen enfermedades que fácilmente se podrían evitar con el simple uso del condón.  Si bien el problema de contagios de VIH en México no es tan grande como en África, basta un solo caso atribuible a la doctrina retrógrada de la Iglesia para condenarla.
  • Finalmente, el encubrimiento intencional y sistemático de pederastas es una bofetada para toda la población.  La Iglesia insiste en “manejar” la situación de manera interna, reubicando a sacerdotes abusivos de niños en nuevas parroquias a la vez que intimidan a las víctimas para que callen.  No contentos con la situación, además le echan la culpa a los homosexuales.

Con el cobro de impuestos a la opulenta Iglesia Católica bastaría y sobraría para cubrir los daños anteriores en modos prácticos: podemos calcular, exactamente, cuántos condones, antirretrovirales, abortos, matrimonios y hasta años de cárcel cuesta la Iglesia cada año.  Después de todo, la Iglesia está recibiendo un ingreso y, a pesar de los bienes que hace, éstos quedan opacados por el grandísimo costo social que genera en la población.  Otras instituciones sin fines de lucro pueden ser caritativas y serviciales a la población sin el daño colateral que produce la Iglesia Católica.  Además, participa activamente en la vida política del país, instruyendo a los ciudadanos por quién votar y por quién no; cuenta, de facto, con su propio partido político—el PAN—desde donde ejerce control sobre todos los habitantes que gobierna—incluyendo a los de otras religiones y ateos.  Lo justo, lo moral, lo ético, es que que—por lo menos—pague el daño social que provoca.



martes, 28 de junio de 2011

Ahora Resulta…

El secretario de gobernación del estado de Jalisco, Fernando Guzmán Pérez Peláez, se declaró a favor de las uniones entre personas del mismo sexo.  El funcionario se declaró dispuesto a apoyar legislación que legalizara las uniones de éste grupo social, siempre que no se le llame ‘matrimonio’.  Guzmán es identificado como parte del ala más conservadora del Partido Acción Nacional—que gobierna el estado desde 1994—y es el brazo derecho del actual gobernador, Emilio González Márquez.  El funcionario es, además, el principal aspirante a la candidatura del PAN para la gubernatura en el 2012.

Lo importante—e impactante—de la declaración radica en que el mismo Guzmán fue quien interpuso una controversia constitucional contra la legalización de los matrimonios gay en el Distrito Federal en 2009, argumentando que Jalisco no reconocería las uniones homosexuales por ser contrarias a su constitución y la Constitución Mexicana.  Guzmán y González Márquez argumentaron en aquel entonces que el propósito del matrimonio era la formación de una familia por un hombre y una mujer y que no serían reconocidas uniones que no cumplieran con ese estándar (sic).  La motivación de la controversia fue transparentemente religiosa y fue un secreto a voces que el retrógrada cardenal Juan Sandoval Íñiguez fue quién instruyó a Emilio a presentar algún recurso contra la legalización en el DF.  A pesar de citar razones supuestamente legales, la constitución no menciona que el matrimonio debe ser exclusivamente entre hombre y mujer, razón por la cuál la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) rechazó la controversia constitucional.  En el artículo 4º se lee que “El varón y la mujer son iguales ante la ley. Esta protegerá la organización y el desarrollo de la familia,” más no se menciona en ningún momento que el matrimonio esté limitado a parejas [fértiles] heterosexuales.

Pero, ¿por qué el secretario pasó de una posición reaccionaria a una vanguardista?  Obviamente, por incrementar sus posibilidades en la próxima elección para la gubernatura, donde seguramente se medirá contra el alcalde del municipio de Guadalajara, Aristóteles Sandoval, quien prácticamente se encuentra en campaña desde que tomó el cargo en 2009.  El consenso es que ningún candidato panista puede ganarle, dado que la población está harta y decepcionada de los gobiernos panistas de los últimos 18 años.  De estar en una posición más ventajosa en las encuestas, seguramente Guzmán se habría declarado en contra de las uniones gay todavía, o por lo menos hubiera evitado pronunciarse respecto al tema.  Dado el cambio de actitudes entre la población hacia la comunidad homosexual, especialmente entre los jóvenes, Guzmán seguramente intenta distanciarse de su antecesor, Emilio González, quien hiciera declaraciones infames contra la comunidad LGBT a lo largo de su sexenio y desde que era alcalde de Guadalajara en 2006.  Guzmán todavía ni siquiera inicia la campaña y ya está cínicamente dando patadas de ahogado; por más mediocre que resulte Aristóteles Sandoval como candidato, 18 años de gobiernos retrógradas no serán olvidados fácilmente por la comunidad gay en Jalisco, tan numerosa en proporción como en el mismo Distrito Federal.



lunes, 20 de junio de 2011

Los Principios Detrás de la Legalización de las Drogas

21DIASFUMANDOPORROS La legalización de las drogas suele ser propuesta desde un punto práctico, haciendo énfasis en que son redituables para los zares de la droga precisamente porque son ilegales.  Si bien esto es cierto, los argumentos más potentes (decisivos, considero yo) a favor de la legalización provienen de principios, no de la práctica.  A pesar de que se tienen ejemplos reales de países que han legalizado el consumo de drogas, notablemente Portugal, pocas veces se presentan estos argumentos “teóricos”, recurriendo a ver la legalización como el mal menor.  De hecho considero tan contundentes estos argumentos que, aun si en la práctica resultaran en mayor consumo y no redujeran la violencia, habría que legalizar de todos modos.

Soberanía Sobre el Propio Cuerpo

Primero, hay que notar que ni el gobierno ni ninguna otra entidad debe tener el derecho a decidir por los ciudadanos qué es bueno para ellos y qué no.  ¿Cómo es que existen sustancias evidente nocivas, como el cigarro y el alcohol, que el gobierno no prohíbe?  Las personas hacen todo tipo de cosas a sus cuerpos que pueden o no causarles daño o provocarles molestias a lo largo de su vida.  Nadie mandaría a la cárcel a alguien por un mal corte de pelo o un tatuaje, ¿cierto?  Tampoco se encarcela a la gente por su actividad o preferencia sexual—salvo vergonzosas excepciones contra homosexuales y prostitutas, que también merecerán más en este espacio—mientras se lleve a cabo en privado.  Otro ejemplo más contundente todavía es el de la obesidad: ¿no tendría sentido encerrar a la gente obesa, por poner en riesgo su salud y poner un pésimo ejemplo a sus hijos?  La obesidad mata muchas más personas cada año alrededor del mundo que todas las drogas combinadas: tan solo hay que imaginar todos los infartos y complicaciones por diabetes que provocan miles de muertes diariamente.  Otros problemas no letales pero que definitivamente afectan la calidad de vida de las personas obesas son problemas en las rodillas, hernias discales, fatiga, disfunción sexual, baja autoestima y el simple hecho de que no caben en muchos lugares.  Según la lógica de la prohibición, ¿no debería intervenir el gobierno, promulgando una ley que haga ilegal estar gordo?  Si parece absurdo, es porque lo es.  Si no se prohíben los tatuajes, malos peinados, piercings, liposucciones, circuncisiones, implantes, cigarros y alcohol, ¿qué sentido tiene prohibir otras sustancias que la gente libremente decide aplicar a su propio cuerpo?

Crimen Sin Víctima

Éste ultimo punto acerca de la libertad nos lleva al siguiente principio a considerar: el consumo de drogas es un crimen sin víctima.  Si tomamos en cuenta solamente el acto del adicto que llena su jeringa con una sustancia, prepara la vena de su brazo y finalmente se inyecta, ¿en qué momento está coartando la libertad de otra persona?  ¿A quién lastimó, violó, insultó, robó o defraudó?  Inclusive antes de esto, cuando se dispone a conseguir la droga, el adicto quiere comprar la droga, y el dealer se la quiere vender.  Si ambos son adultos, ¿dónde está el problema?  Mientras sea consensual, no se está lastimando a nadie en la venta de la droga.  ¿Y cuál libertad está siendo violada cuando se cultiva amapola, coca o mariguana en un plantío?  ¿Cuáles derechos y garantías se están violentando?  En todas sus etapas (producción, distribución y consumo) las drogas no lastiman a nadie más que cuando mucho a la persona que por voluntad propia las está tomando.  ¡No hay víctima!  Si la gente no quiere consumir drogas porque son malas para su salud, pues tienen la libertad de no consumirlas y ya.  Lo que no tiene sentido es que el gobierno tenga derecho a decirle qué cosas puede y no puede hacer con su propio cuerpo, siendo además que ya permite que se hagan cosas iguales o peores que el consumo de drogas.



viernes, 17 de junio de 2011

La ONU Comienza a Ponerse al Corriente (LGBT)

A casi tres años de haber sido propuesta por primera vez, el día de hoy la Organización de Las Naciones Unidas aprobó, por estrecho margen de 23-19-3, una resolución en la que se pide llevar a cabo estudios acerca de la discriminación en contra de miembros de la comunidad Lesbiana, Gay, Transgénero y Transexual (LGBT).  A pesar de que solamente se acuerda llevar a cabo los estudios, la resolución A/HRC/17/L.9/Rev.1 es interpretada como una condena a la violencia en contra de personas LGBT.  En 2008, una propuesta similar elaborada por Francia y Holanda se quedó abierta sin que ninguno de los países miembros la ratificaran.  Así mismo, la Liga Árabe creo una contra-resolución que también ha quedado sin ratificación hasta la fecha.  Vale la pena mencionar que la resolución recién aprobada fue propuesta no por un país europeo, sino por Sudáfrica.

Entre los países que votaron a favor se encuentran México, Sudáfrica, Corea del Sur, Argentina, Chile, España y Estados Unidos.  Entre los países que votaron en contra destaca Rusia como único país europeo que no la aprobó, mientras que China fue uno de los tres países que se abstuvieron en la votación.

Un punto que me parece importante resaltar es lo tarde que llega esta resolución.  Desde principios de los 90 que la misma ONU removió la homosexualidad de la lista de enfermedades mentales, y desde finales de esa misma década comenzaron las legalizaciones de matrimonios homosexuales en países como Canadá y Holanda.  Virtualmente toda la Unión Europea está libre de homofobia en cuanto a la legislación se refiere desde hace varios años, y varios países del continente americano ya han emprendido medidas para legalizar dichas uniones también.  Entonces, llama la atención que la resolución (que no es obligatoria) simplemente llama a hacer un estudio acerca de la discriminación en los países miembros de la ONU, implicando que dicha discriminación es reprobable pero sin explícitamente condenarla.  ¿Cuánto tiempo más tardarán en promover una resolución obligatoria en donde se reconozcan todos los derechos de esta comunidad, incluyendo el de matrimonio?

El otro punto importante a notar es que, precisamente, los países que votaron en contra hacen la admisión implícita de que ellos sí discriminan contra la comunidad gay y consideran que no tiene nada de malo, o por lo menos prefieren que se mantenga secreta la medida en que lo hacen.  La propuesta no fue de legislar contra la violencia, ni de legalizar nada, ni de siquiera hacer una campaña de conciencia.  ¡Tan solo se pidió hacer un estudio donde se documentara la violencia contra la comunidad LGBT!  No es sorprendente, entonces, que los países que votaron en contra fueran principalmente africanos y asiáticos (fundamentalistas católicos y musulmanes), con las honorables excepciones de Sudáfrica (autor de la iniciativa), Japón, Corea del Sur y Tailandia.

Poco a poco, lento pero seguro, la pelea por los derechos de las minorías sexuales toma un lugar protagónico en la agenda mundial.  Sabemos que la ONU tiene un valor más bien simbólico en el mundo, pero es un símbolo muy grande y visible.  Si la resolución no sirve para emprender acciones concretas contra la discriminación, por lo menos se comenzará un examen de conciencias en los países retrógradas que todavía no consideran que algunas personas sean personas.



domingo, 12 de junio de 2011

Por Qué el Aborto Debe Ser Legal en México

México es uno de los pocos países del hemisferio norte en donde el aborto sigue siendo ilegal (el azul en el mapa indica los que sí lo permiten).  La única excepción en territorio mexicano a esta regla es el Distrito Federal, que despenalizó el aborto a partir de abril de 2007, decisión que fue ratificada por la Suprema Corte de Justicia de la Nación en 2008.  Desde ese momento hasta la fecha, se han practicado 58,392 interrupciones del embarazo hasta mayo de este año.  Sin embargo, en el resto del país continua siendo ilegal, llegando al punto de obligar a niñas violadas a dar a luz, en casos como éste y éste.  Además, se tiene encarceladas a mujeres a lo largo y ancho del país, sin que se tengan datos precisos de cuántas están ahí, debido a la opacidad de los gobiernos a reconocer que siquiera existen estos casos.  En muchas ocasiones los supuestos abortos no son más que accidentes como éste, pero de todos modos se le manda a la cárcel a las mujeres por tener un accidente.

Para Qué Son Las Leyes

Contrario a lo que se suele pensar, las leyes prohibitivas tienen un efecto disuasivo prácticamente nulo.  Está prohibido el homicidio, pero sucede; está prohibido el fraude, pero de todos modos sucede; está prohibido drogarse, pero de todos modos sucede… ¿Tiene caso, entonces, prohibir cosas si la gente las hará de todos modos?  La respuesta es que, en el caso de acciones que limitan la libertad de los demás, sí.  No tenemos penas carcelarias para disuadir a los homicidas, sino para asegurarnos de que no lo vuelvan a hacer.  Lejos de tener un efecto disuasivo o rehabilitador, las prisiones sirven para remover a miembros de la sociedad.  Esto es, para evitar la reincidencia del daño que le causaron a otras personas.  Por lo tanto, para que el asesino no vuelva a matar, se le manda a la cárcel.  Nadie espera que una ley evite que suceda un problema; más bien, da un marco jurídico para aplicar una pena posterior a los hechos, de modo que no se repitan.

Crimen y Castigo

Si nos brincamos el debate acerca del los derechos del feto (debate interesantísimo, pero no necesario para esta parte de la discusión) y concedemos, por cuestiones de argumento, que sí es un ser humano y persona, entonces la mujer que aborta sí está traspasando los derechos de otro.  Pero, ¿por qué sería necesario castigarla adicionalmente?  Un aborto no es una experiencia para nada agradable, ya sea que se trate de un ser humano o no lo que se está extirpando del cuerpo.  Existen abortos inducidos mediante medicamentos, pero casi siempre requieren un procedimiento quirúrgico de todos modos.  Además, lo peor de la experiencia es la parte psicológica y emocional del procedimiento, que deja secuelas a la mujer por toda su vida.  ¿De qué sirve, después de esto, meter a mujeres jóvenes, pobres y destrozadas a la cárcel?  ¿Acaso alguien cree que les gustó abortar y que están ansiosas de volverlo a hacer?  En este caso, el supuesto crimen es el castigo.

Contar Hasta Dos

Nuevamente, no es necesario entrar al debate de los derechos del producto para entender por qué debe legalizarse el aborto desde un punto meramente práctico.  Cuando una mujer se practica un aborto clandestino, lo hace en condiciones de higiene poco recomendables, exponiéndose a infecciones y hemorragias, sobre todo si lo hace ella sola.  Si tiene ayuda, no hay garantía de que su cómplice sea un médico entrenado (casi nunca lo es, de hecho) y puede ser ésta segunda persona la que termina por provocar la muerte de la mujer en cuestión.  Un aborto es un procedimiento quirúrgico y como tal requiere medidas de higiene y profesionalismo médico que se encuentran solo en hospitales.  Suponiendo que el aborto fuera legal en todo el país, como lo es en el D.F, y suponiendo que todos los fetos son personas, entonces habría hasta ahorita 58,392 muertes provocadas por el aborto legal.  Ahora, si regresamos al estado anterior de la situación en el que esos 58,392 abortos serían clandestinos, aparte de los 58,392 muertos del caso anterior, 58,392 mujeres estarían expuestas a morir también.  Según datos del Consejo Nacional de Población, en México hay 102,000 abortos al año, resultando en unas 1500 muertes de mujeres (cuatro diarias).  Según esa proporción de 1500 por cada 100 mil, el aborto legal en el DF ha salvado hasta ahora unas 500 a 600 vidas (de 125 a 150 por año).

Suponiendo que un feto es una persona, con el aborto legal muere uno.  Si es ilegal, seguro se muere ese uno y hay riesgo de que también muera uno más.  Si podemos escoger entre perder una vida o perder dos—decisión terrible que muchas mujeres enfrentan diariamente—¿hay alguna duda de que debemos escoger la opción en donde se pierdan menos vidas?

--Más estadísticas aquí.

--Instituto Guttmacher (EU).

--Lo que dice la ONU al respecto.



domingo, 29 de mayo de 2011

Pláticas Prematrimoniales Jaliscienses: Intromisión Inútil del Estado

Considero arriesgado exponer anécdotas personales como punto de partida para argumentos, pero la asistencia a las llamadas “pláticas” que son obligatorias para el matrimonio civil fueron motivo de gran consternación para mí por lo que viví en ellas.  A continuación presento una reflexión acerca de mi experiencia en dicho trámite.

Matrimonio Legal vs. Religioso

Pocas cosas ocupan más tiempo en las noticias que cuestiones acerca del papel que debe jugar el Estado en la vida privada de las personas.  El equilibrio entre el bien común y la libertad individual se le encarga a “autoridades”, idealmente elegidas democráticamente.  Casi todos los problemas de las sociedades se pueden reducir a cuestiones acerca del papel que el gobierno debe jugar en la vida de sus ciudadanos: consumo de drogas, aborto, matrimonio, juegos de azar, prostitución, divorcios, ecología… a fin de cuentas se contrapone lo que quiere hacer el individuo contra lo que la sociedad, a través de los mecanismos del Estado, le permite, le prohíbe o le obliga a hacer.

Entre las decisiones que los individuos pueden tomar, está la de casarse.  Si bien la decisión es completamente personal, el Estado interviene para dar legitimidad a la unión, hecho que sirve en la vida práctica del ciudadano: se pueden tramitar créditos hipotecarios, contratar pólizas de seguro, heredar bienes y muchas otras cosas gracias a la legitimidad legal de esta unión.  Sin embargo, el Estado pone a la vez límites a las uniones que van desde la edad de los contrayentes hasta el género de los mismos (todavía).

Las pláticas prematrimoniales solían ser, en México, obligatorias solamente para los matrimonios religiosos.  Tres cuestiones han contribuido de manera mayoritaria a que se volvieran requerimiento en el matrimonio civil también en Jalisco, a partir del año 2000:

1. La política de población que adoptó el país a partir de los 70’s.  La planificación familiar se volvió prioridad en la política pública del país, y las pláticas prematrimoniales fueron una oportunidad de hacer llegar la política de estado a la población.  Vale la pena mencionar que la planificación familiar suele contraponerse a los valores usualmente promovidos por la iglesia.  Curiosamente, las pláticas prematrimoniales en Jalisco se alían con la Iglesia y se oponen a la tendencia global de control de población, así como la campaña de planificación familiar que el país emprendió en los 90, como veremos más adelante.

2. Cada vez menos personas se casan por la iglesia, inclusive entre creyentes que se llaman a sí mismos católicos.  La Iglesia Católica mexicana, además, ha perdido fieles todos los años desde los 60s en términos porcentuales.  A través de las pláticas prematrimoniales, la rama política de la Iglesia Católica (Partido Acción Nacional) consiguió un último intento de llegar a la población, en flagrante violación de la separación iglesia/estado pero con la complicidad de las autoridades.  Aún así, la realidad llevó a la Iglesia al punto siguiente:

3. Hacer del matrimonio civil un prerrequisito para el matrimonio religioso.  En un intento de legitimar el matrimonio religioso, se ligó al matrimonio legal haciéndolo a éste un prerrequisito.  En la vida diaria, el matrimonio religioso no tiene validez para trámites esenciales como créditos bancarios, pólizas de seguro, etcétera.  Esto llevó a que el matrimonio religioso perdiera prioridad entre la población.  Anclar el matrimonio de la iglesia al civil fue una estrategia para darle legitimidad y seguridad a la población creyente.

Los Temas Tratados y Omitidos en las Pláticas del DIF

En Jalisco, México, la institución encargada de dar las pláticas obligatorias a las parejas que deseen contraer matrimonio es el DIF (Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia).  Las pláticas, que toman toman lugar un fin de semana y duran unas 4 ó 5 horas, son un requisito obligatorio para contraer matrimonio legal en el estado.

Casi la mitad de la plática está dedicada al tema de la violencia intrafamiliar, usualmente perpetrada por los hombres contra sus esposas.  En esta porción de las pláticas, se le explica a las parejas en qué consisten los distintos tipos de violencia doméstica y se les urge a denunciar hechos de violencia doméstica.  La otra parte de la plática está dedicada a dar  un repaso general a los distintos regímenes conyugales bajo los que pueden contraer matrimonio las personas (bienes separados o mancomunados).  Eso es todo.

Faltan algunas cosas, ¿no?  Bien, pues resulta que, en la lógica de los gobiernos del PAN, las pláticas prematrimoniales tienen un único objetivo: disminuir la cantidad de divorcios en la población.  No forman parte de los objetivos las finanzas de pareja, ni los métodos anticonceptivos, ni las enfermedades de transmisión sexual, ni lo que implica tener hijos.  Alegan que introducir información a las parejas acerca de estos temas (el de las finanzas suele ser crucial en los divorcios) es una intromisión del gobierno en la vida privada de las personas… ¿y qué creen ellos que están haciendo?

Agregado a esto está la verdad incómoda: el divorcio es una solución a muchos problemas de pareja.  ¿Qué se supone que debe hacer una mujer golpeada, si no es dejar para siempre al golpeador (y denunciarlo)?  ¿Qué deben hacer las personas que, así como se enamoraron, dejan de amarse? ¿Y qué deben hacer las miles de personas que ya no aguantan estar atorados en un matrimonio heterosexual siendo ellos homosexuales?

Regresando a lo que me tocó vivir personalmente en las pláticas, me topé con unas joyas del pensamiento retrógrada jalisciense:

  • Por lo menos 10 veces, durante la exposición legal, se recalcó que en Jalisco el matrimonio es entre un hombre y una mujer.  Esto se hizo leyendo texto en diapositivas en donde aparecía lo anterior en letras rojas y en negrita.  ¿Acaso vieron que alguna de las 72 parejas que acudimos ese día era de dos hombres o dos mujeres?  Ya sabemos que en Jalisco están, supuestamente, “a favor de la familia”.  ¿Por qué lo tienen que recalcar a todo mundo?
  • La supuesta psicóloga que dio la mayor parte de la plática llegó a decir que era necesario enseñarle religión a los niños para que aprendieran del bien y el mal.  ¡En pleno siglo XXI!  Aparentemente los japoneses, finlandeses, suecos, suizos, noruegos, daneses, la mitad de los alemanes, de los holandeses e ingleses son todos una bola de depravados y perversos comedores de bebés… ¿No se da cuenta del grandísimo error, además del insulto, hacia las personas que son buenas y morales sin religión?
  • No se mencionaron, ni casualmente, los métodos anticonceptivos ni las enfermedades de transmisión sexual (en la [i]lógica católica-panista esto último es completamente innecesario, ya que todos llegan puros y castos al matrimonio).  La de por sí precaria situación financiera de las parejas se ve exponencialmente complicada cuando llega un bebé.  Si somos pocos, nos toca de a más…
  • No se mencionó, tampoco, una de las principales causas de divorcios, sobre todo entre gente joven: las finanzas.  ¿Cuánto se paga de renta por un apartamento en una zona media de la ciudad?  ¿Cuánto paga de luz, agua, teléfono y gas una típica pareja de clase media?  ¿Qué es un crédito hipotecario, y qué requisitos hay para obtener uno?  ¿En qué ayuda o perjudica una tarjeta de crédito?  ¿Qué es crédito?  Nada de esto siquiera se mencionó, a pesar de que es lo más ligado con lo que supuestamente interesa al DIF Jalisco: reducir divorcios.

Bien, pero, ¿siquiera ha dado resultado la estrategia del DIF?  Si los divorcios han disminuido desde que se implantó el programa de pláticas (que además tienen costo de $100 por persona), por lo menos habría algo medianamente bueno que mencionar.  Por la fuente que provenga, ya sea esta, esta, esta o esta (respaldadas por cifras del INEGI y los propios gobiernos estatales), el divorcio ha aumentado en todo México en los últimos años y Jalisco no es la excepción.  Desde que se implementó la medida de las pláticas prenupciales, la cantidad de divorcios en Jalisco a pasado de 5 por cada 100 mil habitantes a 11… ¡más del doble!  ¿No pensarán las autoridades que están haciendo algo mal?  Lejos de ello, se mantienen empedernidos en desperdiciar el tiempo y dinero de sus ciudadanos para, además, imponerles una visión moralina y retrógrada de la realidad que, lejos de contribuir a disminuir los divorcios (que no tienen nada de malo en sí, además) los hace el hazmerreir de los trámites necesarios para casarse.  Nuevamente, Jalisco va a todas partes menos hacia adelante.



domingo, 22 de mayo de 2011

En Pleno Siglo XXI: Iglesia vs. Derechos Humanos en Jalisco

La Vergüenza de Jalisco
Hace una semana, el sábado 14 de mayo de 2011, organizaciones civiles convocaron a una marcha que partió de distintos puntos de la ciudad de Guadalajara y se dirigió hacia la Plaza de la Liberación, en el centro.  A diferencia de otras marchas que se han tenido últimamente en Guadalajara y todo México, ésta tuvo como tema no el narcotráfico, sino el oponerse a una reforma constitucional en derechos humanos proveniente del Senado de la República.  Va de nuevo: en la segunda ciudad más importante de México, país líder en América Latina, en pleno siglo XXI, ciudadanos convocaron a una marcha para protestar en contra de los derechos humanos(!).  En concreto, se protesta contra el aborto, las uniones de homosexuales, la subrogación de vientres y el llamado divorcio exprés.  Adicionalmente, hoy se hizo un llamado desde los púlpitos católicos, en descarada violación a la separación de iglesia y estado, a movilizarse contra la legislación.  Dicen estar “a favor de la vida y la familia”.

¿Por qué es esto una violación de la separación de iglesia y estado?  Sencillo: para cada uno de los temas contra los que protestan—aborto, uniones homosexuales, subrogación de vientres y divorcio—no existe ni una pizca de evidencia en contra, ni tampoco un solo argumento que no sea religioso.  Toda la oposición se basa en lo que algunas personas creen acerca de estos temas—y además sus creencias son, simplemente, equivocadas.

El aborto legal ha sido elevado desde hace décadas a ser un derecho fundamental de las mujeres, de acuerdo a la Organización Mundial de La Salud.  Sin embargo, los manifestantes prefieren la muerte de mujeres jóvenes y pobres que hacer frente a la realidad: no todos los seres humanos (si se le puede llamar así a un blastocito, es decir, una colección de 150 células indiferenciadas) van a llegar a ser personas.  La realidad de las violaciones (2 diarias en Jalisco), las deformaciones inminentes en fetos y las vidas de las mujeres no está en debate, ¿o sí?  Nadie está “a favor” del aborto, pero definitivamente hace más daño ilegal que legal, como se ha comprobado en prácticamente todo el hemisferio norte (incluyendo todos los países desarrollados) desde hace más de 30 años.

En el caso de las uniones de homosexuales, los argumentos son los peores de todos.  Lo que contienden éstas personas es que, de algún modo, la unión de dos personas del mismo sexo deteriora a las familias heterosexuales.  La cantidad de errores y falacias en torno a la oposición a las uniones homosexuales es de risa: van desde discusiones triviales acerca del supuesto significado de la palabra matrimonio hasta la creencia de que los homosexuales son, por naturaleza, gente perversa violadora de niños.  Creen que, de permitirse las bodas homosexuales, súbitamente miles de hombres y mujeres van a abandonar a sus parejas para sumergirse en depravadas orgías homosexuales.  Como si un tipo se levantara y un día y se dijera a sí mismo: “Vaya, creo que hoy tengo ganas de ser discriminado y golpeado por medio mundo. Además, eso de los derechos humanos no es para mí.  Quiero ser maltratado y considerado la basura de la sociedad.  ¡Listo!  Me haré joto, así todo mundo me odiará.”  Resulta vergonzoso que gente en una ciudad del siglo XXI piense así.  Pero se pone peor: se oponen a la idea de que siquiera sea una opción el matrimonio para los homosexuales.  ¡Pero nada tienen que ver unos con los problemas de los otros!  Es como si un futbolista que se pone gordo lo solucionara prohibiendo a todo mundo jugar pin-pon.

La subrogación de vientres es, de hecho, una medida a favor de la familia.  Resulta que, en el mundo real, hay parejas que no pueden tener hijos.  Una mujer caritativa puede prestar o inclusive rentarles su vientre y someterse a una inseminación artificial para que puedan tener un hijo.  Así, parejas que nunca hubieran tenido hijos pueden tenerlos, y mujeres que quieran hacer algo por los demás pueden hacerlo y hasta recibir una buena remuneración por ello.

Finalmente, el divorcio exprés se refiere a que ya no se tendría que esperar un año para comenzar los trámites de divorcio.  Esta reforma ya entró en vigor en la Ciudad de México este año (así como el aborto, pero desde 2006) y el mundo no se ha terminado.  Lejos de ello, ahora las mujeres que antes tenían que aguantar golpizas de su marido abusivo durante un año, ya no tienen que sufrir innecesariamente.  Si la gente puede decidir casarse en meses, semanas o inclusive días a partir de que se conocen, ¿quién es el estado para prohibirles divorciarse?  En el mundo real, que no parecen conocer estas personas, los hombres y mujeres cometen errores y se casan con alguien con quien las cosas no van a funcionar.  ¿Qué punto tiene esperarse un año?

Las reformas anteriores son necesarias para que el estado de Jalisco pueda avanzar, que pueda emerger del oscurantismo machista que lo mantiene anclado a un pasado retrógrada.  Así como es el derecho de éstas personas a manifestarse, también es el derecho de los demás a señalarlos por lo que son: demagogos retrógradas machistas homofóbicos.  Podremos tolerar las creencias de los demás, pero eso no significa que las debamos respetar.  Si tenemos que arrastrarlos hacia el futuro, debemos hacerlo.  Y si debemos dejarlos atrás, también.