Mostrando las entradas con la etiqueta matrimonio. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta matrimonio. Mostrar todas las entradas

lunes, 26 de marzo de 2012

Cuando Un Ateo Se Casa Por La Iglesia

 

El sábado 20 de agosto del año pasado me casé en un templo católico con una mujer católica. Para los lectores no tan frecuentes, esto pudiera ser desconcertante. La mayor parte de lo que escribo es en contra de la religión, y el catolicismo ha sido el blanco particular de mucho de eso. Más aun, el lector recordará que, para poder pasar por tal ritual, debí estar apropiadamente confirmado dentro de la religión, o por lo menos llevar un rito distinto en caso de no estarlo. Aquí les puedo confirmar que, efectivamente, estoy bautizado y confirmado en la Iglesia Católica (no tienen idea de lo difícil que es admitirlo) y que es algo que medito todos los días de mi vida.

El Abuso Que Es El Bautizo

Cuando tenía unos seis o siete años, se me dio la opción de ir al catecismo para poder hacer mi Primera Comunión (celebración conocida más formalmente como Eucaristía). Inclusive desde esa edad ya me había identificado como un no-creyente, y especialmente como un no-católico. Le dije enfáticamente a mi madre, que hizo la propuesta, que no lo haría porque no creía en esas cosas. Agregué, además, que ni siquiera estaba bautizado y por lo tanto no era procedente la comunión. Fue entonces que ella me dijo que sí había sido bautizado cuando era un bebé.  Me mostró los documentos que avalaban mi bautizo, y recuerdo haberme molestado mucho.

    Mi padre y mi madre no son personas religiosas en lo absoluto. Alguna vez mi madre se consideró católica, pero dudo que lo siga siendo dadas sus posiciones tan radicalmente opuestas a la Iglesia y su laicidad evidente. Mi padre definitivamente es ateo. Por lo tanto, hubiera pensado que les parecería obvio que bautizar a un bebé es algo abusivo, que marca para siempre al niño en cuestión poniéndole una etiqueta que sólo se debería adoptar personalmente en edad adulta. No existe tal cosa como un bebé católico, musulmán o judío. Para ilustrar este concepto, basta con pensar en un bebé objetivista, marxista o kantiano. Absurdo. ¿Y qué pensaríamos de los padres que pusieran tales etiquetas a sus hijos? Ciertamente, ésta es una forma de abuso infantil. Puedo entender por qué mi madre, siendo católica en aquel entonces, hubiera querido bautizarme. Pero dudo que, siendo como ella es hoy, lo volviera a hacer. Por qué mi padre no se opuso, o si lo hizo pero no lo suficiente, no lo sé.

    Desde aquella temprana edad, el bautizo ha sido una marca que he deseado no tener, tratando de racionalizarlo con pensamientos como “es sólo un papel” o “basta con no creer y ya”. Y aunque la Iglesia Católica no es para nada una autoridad de ningún tipo ante mí, me molesta que en algún lado algún burócrata violador de niños en El Vaticano me esté contando como uno de ellos. ¿Pero qué se puede hacer? He encontrado algunos textos en la Web, principalmente de origen español, que hablan de la Apostasía como un trámite posible para gente como yo. Básicamente, consta en solicitar a la Iglesia la baja de su padrón de fieles mediante una anotación en el libro de bautizos donde está uno. En mi caso sería algo engorroso, ya que el trámite se hace en persona y vivo en una ciudad distinta a la que fui bautizado, y viajar no es tan fácil como para darme una vuelta y solicitar mi baja. Sin embargo, presiento que algún día lo acabaré haciendo.

La Dama en Cuestión

En México la gran mayoría de las personas son católicas. Ese número ha ido a la baja desde 98% en los 60 hasta apenas 82% el día de hoy, pero siguen siendo una abrumadora mayoría. El número de ateos es difícil de estimar, pero suele considerarse en menos de 5%. Por lo tanto, dos personas que se conocen tienen una alta probabilidad de ser de la misma religión y que además esa religión sea la católica. Así que, siendo miembro de una minoría tan reducida, casi todas las mujeres que he conocido han sido católicas. Desde que conocí a mi actual esposa le hice saber que era ateo, y ella me dejó claro que era una católica seria (a diferencia de tantos mexicanos que se identifican como católicos pero son esencialmente laicos). Inclusive uno de sus hermanos es sacerdote católico. En fin, eso no detuvo que comenzáramos un noviazgo y decidiéramos casarnos.

    Y aquí tomé una decisión sumamente difícil. Es posible, dentro de los ritos de matrimonio católicos, que uno de los contrayentes no sea de la fe. Sin embargo, para que el matrimonio proceda, debe renunciar por escrito a su fe al momento de casarse para efectos de la educación de los hijos. Obviamente, la Iglesia no tiene manera efectiva de asegurarse que esto vaya a ser así una vez que la pareja sale del templo, pero el infiel por lo menos lo pone por escrito. Además, el matrimonio debe ser aprobado previamente por las autoridades eclesiásticas una vez que se cuenta con dicha concesión.

    Teniendo esta opción, opté mejor por lo contrario. Le propuse a mi futura esposa seguir adelante con el proceso de mi Eucaristía y Confirmación (teniendo ya 28 años cumplidos) para tener la boda dentro de la Iglesia como si fuera católico, aprovechando mi bautizo. Esto lo hice principalmente para procurar que en la boda los protagonistas fuéramos nosotros dos, en vez de mi ateísmo. Obviamente, ella tendría que ser mi cómplice en mantener anónimo mi ateísmo durante el trámite (y ante su hermano sacerdote, que fue quién nos casó), y yo no haría ni una pizca más de lo absolutamente necesario para guardar las apariencias (me rehusé a confesarme, por ejemplo).

    Una amiga de ella, que es catecista y que se convirtió en amiga mía también, me ayudó con mi “preparación”. Esta amiga ignoraba (y todavía ignora, hasta donde sé) que yo soy ateo. Esta parte es muy molesta para mí, pero no había manera de ser completamente honesto sin poner en juego todo. Afortunadamente, ella siempre supuso que yo era creyente y nunca preguntó directamente si lo era. Si hubiera preguntado seguramente le habría dicho todo y es muy probable (y comprensible) que no hubiera aceptado ayudarme con mi preparación después de eso. Quisiera algún día aclarar todo y seguramente lo haré, pero no he decidido cuándo ni cómo. Como el lector sospechará, por otro lado, abusar cínicamente del sistema de la Iglesia Católica para poder casarme me tiene sin cuidado.

En Conclusión

Decidí escribir de esto porque me ayuda a desahogarme, y probablemente sea un primer paso hacia una mayor apertura acerca de mi ateísmo. Además, es un hecho que miles o quizá de millones de personas que estadísticamente cuentan como católicas realmente no lo son, aunque no necesariamente sean ateas.  Por más que escribo en Internet, en la vida diaria soy más bien discreto acerca de mi no-creencia. Pero debo admitir que quisiera participar en activismo en torno al tema, tal como lo son debates, manifestaciones y conferencias. También quisiera dejar de tener que cuidar absolutamente todo lo que digo en público por miedo a ofender a otros. ¡Como si lo que otras personas creen no me ofendiera a mí! Si lo que digo molesta a otros, ése es su problema: ¿quién los manda a creer cosas que no son ciertas?



lunes, 4 de julio de 2011

Cobrar Impuestos a la Iglesia es lo Correcto

¿Por qué reciben las iglesias una exención de pagar impuestos, cuando el resto de la población debe arreglárselas para cumplir?  Supuestamente, las iglesias son instituciones sin fines de lucro que contribuyen a la sociedad; adicionalmente, la separación Iglesia-Estado se extiende a los impuestos para evitar el favoritismo en los cobros (o exenciones) de impuestos entre distintas agrupaciones.  Sin embargo, considero que ambas de estas condiciones no se cumplen, particularmente en lo que se refiere a la Iglesia Católica, a la que pertenecen—todavía—88% de lo mexicanos.

El Costo Social de la Iglesia Católica

Lejos de aportar positivamente a la sociedad mexicana, la Iglesia Católica ha provocado daños y atrasos sociales en diversas áreas.  Tan sólo considerar dichos atropellos bastaría para justificar, si no el cobro de impuestos, sí el de cuantiosas indemnizaciones y reparaciones:

  • Millones de mexicanos no pueden casarse con quien aman, debido a la descarada homofobia promovida desde el púlpito a las masas y en privado a servidores públicos, en plena violación del estado laico.  Además de que no existe evidencia de que sea perjudicial en sí la homosexualidad, no existe un sólo argumento en su contra  que no tenga raíces religiosas.  La influencia de la iglesia se traduce en que millones de mexicanos tienen que vivir como ciudadanos de segunda, sin posibilidad de heredar bienes a su ser amado, contratar un crédito hipotecario en pareja, visitarse en el hospital, acceder a seguro social y muchas otras ventajas prácticas que ofrece la figura legal del matrimonio.
  • La desinformación en materia de educación sexual es quizá el mayor daño que ha hecho la iglesia, pues resulta en embarazos no deseados y enfermedades de transmisión sexual.  Por si no fuera suficiente, estos problemas se esparcen principalmente entre la población joven, dejando a una generación completa marcada de por vida.  La Iglesia disemina temor en la población acerca de la efectividad y seguridad de los distintos métodos—ambas comprobadas desde hace décadas en todo el mundo—a la vez que promueve métodos “naturales” que no hacen sino tender una trampa a la juventud para que tengan más hijos al costo que sea.
  • Íntimamente relacionado al punto anterior está la condena de la iglesia a toda salud reproductiva de las mujeres, especialmente el aborto y la esterilización.  A pesar de engañar con cizaña a la población femenina para que se embarace cuantas veces sea posible, le niegan la posibilidad de corregir el error y rescatar su vida.  Las miles de mujeres jóvenes y pobres que mueren cada año por abortos a causa de embarazos no deseados son, además, criminalizadas y estigmatizadas por las mismas personas que provocaron dichos embarazos en primer lugar.
  • Por si fuera poco, en muchos casos los jóvenes que tienen actividad sexual sin educación contraen enfermedades que fácilmente se podrían evitar con el simple uso del condón.  Si bien el problema de contagios de VIH en México no es tan grande como en África, basta un solo caso atribuible a la doctrina retrógrada de la Iglesia para condenarla.
  • Finalmente, el encubrimiento intencional y sistemático de pederastas es una bofetada para toda la población.  La Iglesia insiste en “manejar” la situación de manera interna, reubicando a sacerdotes abusivos de niños en nuevas parroquias a la vez que intimidan a las víctimas para que callen.  No contentos con la situación, además le echan la culpa a los homosexuales.

Con el cobro de impuestos a la opulenta Iglesia Católica bastaría y sobraría para cubrir los daños anteriores en modos prácticos: podemos calcular, exactamente, cuántos condones, antirretrovirales, abortos, matrimonios y hasta años de cárcel cuesta la Iglesia cada año.  Después de todo, la Iglesia está recibiendo un ingreso y, a pesar de los bienes que hace, éstos quedan opacados por el grandísimo costo social que genera en la población.  Otras instituciones sin fines de lucro pueden ser caritativas y serviciales a la población sin el daño colateral que produce la Iglesia Católica.  Además, participa activamente en la vida política del país, instruyendo a los ciudadanos por quién votar y por quién no; cuenta, de facto, con su propio partido político—el PAN—desde donde ejerce control sobre todos los habitantes que gobierna—incluyendo a los de otras religiones y ateos.  Lo justo, lo moral, lo ético, es que que—por lo menos—pague el daño social que provoca.



martes, 28 de junio de 2011

Ahora Resulta…

El secretario de gobernación del estado de Jalisco, Fernando Guzmán Pérez Peláez, se declaró a favor de las uniones entre personas del mismo sexo.  El funcionario se declaró dispuesto a apoyar legislación que legalizara las uniones de éste grupo social, siempre que no se le llame ‘matrimonio’.  Guzmán es identificado como parte del ala más conservadora del Partido Acción Nacional—que gobierna el estado desde 1994—y es el brazo derecho del actual gobernador, Emilio González Márquez.  El funcionario es, además, el principal aspirante a la candidatura del PAN para la gubernatura en el 2012.

Lo importante—e impactante—de la declaración radica en que el mismo Guzmán fue quien interpuso una controversia constitucional contra la legalización de los matrimonios gay en el Distrito Federal en 2009, argumentando que Jalisco no reconocería las uniones homosexuales por ser contrarias a su constitución y la Constitución Mexicana.  Guzmán y González Márquez argumentaron en aquel entonces que el propósito del matrimonio era la formación de una familia por un hombre y una mujer y que no serían reconocidas uniones que no cumplieran con ese estándar (sic).  La motivación de la controversia fue transparentemente religiosa y fue un secreto a voces que el retrógrada cardenal Juan Sandoval Íñiguez fue quién instruyó a Emilio a presentar algún recurso contra la legalización en el DF.  A pesar de citar razones supuestamente legales, la constitución no menciona que el matrimonio debe ser exclusivamente entre hombre y mujer, razón por la cuál la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) rechazó la controversia constitucional.  En el artículo 4º se lee que “El varón y la mujer son iguales ante la ley. Esta protegerá la organización y el desarrollo de la familia,” más no se menciona en ningún momento que el matrimonio esté limitado a parejas [fértiles] heterosexuales.

Pero, ¿por qué el secretario pasó de una posición reaccionaria a una vanguardista?  Obviamente, por incrementar sus posibilidades en la próxima elección para la gubernatura, donde seguramente se medirá contra el alcalde del municipio de Guadalajara, Aristóteles Sandoval, quien prácticamente se encuentra en campaña desde que tomó el cargo en 2009.  El consenso es que ningún candidato panista puede ganarle, dado que la población está harta y decepcionada de los gobiernos panistas de los últimos 18 años.  De estar en una posición más ventajosa en las encuestas, seguramente Guzmán se habría declarado en contra de las uniones gay todavía, o por lo menos hubiera evitado pronunciarse respecto al tema.  Dado el cambio de actitudes entre la población hacia la comunidad homosexual, especialmente entre los jóvenes, Guzmán seguramente intenta distanciarse de su antecesor, Emilio González, quien hiciera declaraciones infames contra la comunidad LGBT a lo largo de su sexenio y desde que era alcalde de Guadalajara en 2006.  Guzmán todavía ni siquiera inicia la campaña y ya está cínicamente dando patadas de ahogado; por más mediocre que resulte Aristóteles Sandoval como candidato, 18 años de gobiernos retrógradas no serán olvidados fácilmente por la comunidad gay en Jalisco, tan numerosa en proporción como en el mismo Distrito Federal.



viernes, 17 de junio de 2011

La ONU Comienza a Ponerse al Corriente (LGBT)

A casi tres años de haber sido propuesta por primera vez, el día de hoy la Organización de Las Naciones Unidas aprobó, por estrecho margen de 23-19-3, una resolución en la que se pide llevar a cabo estudios acerca de la discriminación en contra de miembros de la comunidad Lesbiana, Gay, Transgénero y Transexual (LGBT).  A pesar de que solamente se acuerda llevar a cabo los estudios, la resolución A/HRC/17/L.9/Rev.1 es interpretada como una condena a la violencia en contra de personas LGBT.  En 2008, una propuesta similar elaborada por Francia y Holanda se quedó abierta sin que ninguno de los países miembros la ratificaran.  Así mismo, la Liga Árabe creo una contra-resolución que también ha quedado sin ratificación hasta la fecha.  Vale la pena mencionar que la resolución recién aprobada fue propuesta no por un país europeo, sino por Sudáfrica.

Entre los países que votaron a favor se encuentran México, Sudáfrica, Corea del Sur, Argentina, Chile, España y Estados Unidos.  Entre los países que votaron en contra destaca Rusia como único país europeo que no la aprobó, mientras que China fue uno de los tres países que se abstuvieron en la votación.

Un punto que me parece importante resaltar es lo tarde que llega esta resolución.  Desde principios de los 90 que la misma ONU removió la homosexualidad de la lista de enfermedades mentales, y desde finales de esa misma década comenzaron las legalizaciones de matrimonios homosexuales en países como Canadá y Holanda.  Virtualmente toda la Unión Europea está libre de homofobia en cuanto a la legislación se refiere desde hace varios años, y varios países del continente americano ya han emprendido medidas para legalizar dichas uniones también.  Entonces, llama la atención que la resolución (que no es obligatoria) simplemente llama a hacer un estudio acerca de la discriminación en los países miembros de la ONU, implicando que dicha discriminación es reprobable pero sin explícitamente condenarla.  ¿Cuánto tiempo más tardarán en promover una resolución obligatoria en donde se reconozcan todos los derechos de esta comunidad, incluyendo el de matrimonio?

El otro punto importante a notar es que, precisamente, los países que votaron en contra hacen la admisión implícita de que ellos sí discriminan contra la comunidad gay y consideran que no tiene nada de malo, o por lo menos prefieren que se mantenga secreta la medida en que lo hacen.  La propuesta no fue de legislar contra la violencia, ni de legalizar nada, ni de siquiera hacer una campaña de conciencia.  ¡Tan solo se pidió hacer un estudio donde se documentara la violencia contra la comunidad LGBT!  No es sorprendente, entonces, que los países que votaron en contra fueran principalmente africanos y asiáticos (fundamentalistas católicos y musulmanes), con las honorables excepciones de Sudáfrica (autor de la iniciativa), Japón, Corea del Sur y Tailandia.

Poco a poco, lento pero seguro, la pelea por los derechos de las minorías sexuales toma un lugar protagónico en la agenda mundial.  Sabemos que la ONU tiene un valor más bien simbólico en el mundo, pero es un símbolo muy grande y visible.  Si la resolución no sirve para emprender acciones concretas contra la discriminación, por lo menos se comenzará un examen de conciencias en los países retrógradas que todavía no consideran que algunas personas sean personas.



domingo, 5 de junio de 2011

Why Abstinence Education Fails

Teen pregnancy and sexually transmitted diseases (STDs) are some of the most prevalent underlying problems in societies around the world.  They can lead to other problems such as abortions, low education (especially among teenage mothers), higher mortality rates, and even contribute to overpopulation and thus poverty.  If these problems could be tackled efficiently, the fabric of societies around the world would be strengthened.  However, the conservative right around the world, particularly the religious portion, has made it impossible to properly address the issue by implementing the counter-productive strategy of focusing on abstinence education, rather than an integral sexual education in conjunction with accessible contraception.

At first glance, abstinence education seems to make sense.  Basically, the premise is that if a certain behavior is risky to an individual, then it should be avoided.  And so, if teenagers (or adults, even) engage in sexual intercourse carelessly, and if that behavior results in pregnancy or an STD, then they shouldn’t be having intercourse.  Sounds reasonable.

The problem is that, under that logic, almost any activity could be banned on grounds that it poses a certain risk.  For example, some people who drive do so recklessly or under the influence of some substance, and then cause accidents.  Therefore, we shouldn’t teach people how to drive.  Yes, even the responsible ones who aren’t likely to have any accidents or even tickets should abstain from driving, because something could happen to them.  Because there is a certain risk, they shouldn’t be doing it.

Obviously, this isn’t done.  This is because it is fundamentally unfair to punish all of society for the recklessness of some individuals by limiting their freedom.  If some people drive recklessly, then we encourage the use of seatbelts and give tickets to dangerous drivers.  Anyone can recognize such unfairness in an extreme example such as the one above, but not everyone recognizes it when it comes to sex in teens.  Why is this? One simple but huge reason is religion.  When it comes to sexuality, religions around the world have but one view: there is no such thing except for procreating.  If it happens to feel good, that’s only an unwanted side-effect.  The irony is that most people around the world don’t have sex with reproduction in mind.  The only thing they’re looking for, most of the time, is pleasure.  If there were nothing pleasurable to sex, the human species would probably die out in a couple of generations, especially in developed countries where religion has been tamed and reproduction is just an afterthought–if it is a thought at all.

In the real world, however, it turns out that humans are animals and as such they have instincts and urges.  The attempt to suppress sexual behavior in teens has resulted in the worst possible scenario: they have sex anyway (anal sex is actually way up in abstinence focused states and countries) and are in most cases completely oblivious to the risks involved.  This results in STDs and unwanted pregnancies, along with psychological problems in some cases.  In every generation, the potential workforce is diminished by the scores of men and women who won’t grow to be doctors, lawyers, engineers, or CEOs.  Instead, they’ll have to find a quick and easy minimum-wage job to make ends meet for themselves and their newborn.  Some young women opt for terminating the pregnancy, resulting in tremendous psychological trauma.  What’s worse is that, without proper education about why what happened to them happened, they re-engage in the same behaviors and fall into the traps again.

But why do teens not pay attention to the religious ban on sex?  Well, they probably do, it’s just that they don’t understand it.  The problem is that they don’t see anything risky with their behavior (because they don’t know enough about it) and so abstinence is to them just another tool that adults use to control them.  If they understood what STDs were, and how people get pregnant and how to prevent it, they would regulate their own behavior.  Kids are not stupid.  None of them actually want to get HIV or gonorrhea, and very few even want to have kids of their own one day (at least when they’re in high school).  However, sex is one of the things grown-ups do, and they want to do it, too.  Ironically, the more sex information kids have, the more likely they are to postpone their sexual activities for later in life.

Just as we don’t ban driving, but instead encourage drivers to use seatbelts, encouraging condom use should be the minimum we could do for teens.  The ideal situation would be that they could have access to all contraceptive methods, regardless of their age or gender.  Young men and women would greatly increase their chances of getting ahead in life before creating a family of their own, or even opt not to have a family at all.  Entire life projects would not depend on chance anymore, but more on the merits of the individual.  Obviously, a life without HIV would probably be easier, too.  Thorough sexual education is probably the single biggest action that can be undertaken to improve quality of life in the world. It would greatly help in attaining the only cure for poverty that has worked every time around the world, and is the one thing that all religions oppose: the empowerment of women.



jueves, 2 de junio de 2011

El Futuro: Bodas y Divorcios por Internet

La automatización de los procesos y los trámites ha traído grandes beneficios en los últimos 30 años, desde la llegada del Internet.  Gran número de trámites han quedado reducidos a pequeñas operaciones que los ciudadanos pueden hacer desde casa como pagar sus impuestos, la tenencia de su auto, sacar una cita en Hacienda, etcétera.  Sin embargo, hay todavía una cantidad de trámites que dependen de humanos y grandes cantidades de papel y tiempo para concretarse.  Tal es el caso de las bodas civiles y los divorcios.

La Intromisión del Estado Atenta Contra la Libertad de sus Ciudadanos


Dejando a un lado por ahora las uniones religiosas y sus anulaciones por ser completamente opcionales y de nula trascendencia en el mundo práctico, además de ser un asunto privado, las uniones y separaciones civiles sí son, por definición, derecho de todos.  Si a uno no le gustan las reglas de una iglesia en particular para contraer nupcias o anularlas, pues se puede cambiar de iglesia o dejar de creer y santo remedio.  Pero, ¿cómo puede uno dejar voluntariamente de ser ciudadano? ¿Cómo pueden las personas cambiar de código civil a su antojo?  La respuesta es, evidentemente, que no pueden.  Es por esto que hay quienes pensamos que el gobierno debería tener como fin y como medio la libertad de las personas (no necesariamente cayendo en las congruentes barbaridades de grupos como los Libertarios en Estados Unidos, que ya a su tiempo discutiré en este espacio).

¿Qué decisión es más personal que la de unir la vida de uno con otro?  Posiblemente solo la decisión de terminar esa unión, o la opción de terminar la vida misma cuando ésta es más una carga para los amados y uno mismo que un gusto.  No me malinterpreten: el trámite para casarse por el civil es, honestamente, muy sencillo y rápido.  Es completamente realista pensar que, a partir del momento que una pareja toma la decisión de casarse legalmente, en cuestión de una semana o menos ya estén firmando su acta correspondiente.  Lo que no es tan fácil es deshacer esa unión: de entrada, en la mayor parte del país debe transcurrir por lo menos un año antes de poder siquiera iniciar trámites de divorcio (el Distrito Federal es la única excepción hasta ahora, permitiendo divorcios en cualquier momento).  Sin embargo, persiste la necesidad de las autoridades de requerir que haya una o más causales de divorcio para llevarlo a cabo.  ¿Acaso piden causales para el matrimonio?  El Estado no tiene nada que andar haciendo pidiéndole a la gente que explique por qué ya no quieren estar con alguien.  Es una decisión completamente personal con quién  esté o no enamorado(a) uno(a).  El resultado es miles de mujeres golpeadas que no pueden hacer nada acerca de su situación, así como miles de hombres homosexuales atrapados en vivir una mentira por los hijos (como si al divorciarse ya no los fueran a querer, o como si un padre golpeador/violador fuera mejor que uno homosexual).

Libertad y Eficiencia


Ahora bien, si quitáramos las causales de divorcio y se le permitiera a las personas hacer y deshacer sus uniones libremente, estaríamos ya más cerca de un grado máximo de libertad.  ¿Cómo podemos mejorar aun más la situación?  Fácil: quitamos el elemento burócrata del trámite automatizándolo.  No es difícil, tan solo hay que hacer algo de programación y crear algo así como un Facebook pero en el Registro Civil.  Cada ciudadano, ya sea desde nacimiento o a partir de cierta edad, tendrá asignado a sí una cuenta en dicho sitio.  A esta cuenta podrá acceder con un número de identificación o nombre de usuario y una contraseña, como en miles de sitios ya existentes de Internet.  Una vez adentro, podrá consultar información como su Acta de Nacimiento y tendrá la opción de imprimirla o mandar una copia certificada a quien la necesite.  Dicho trámite inclusive se podría cobrar, ya sea por tarjeta de crédito o directamente en las cajas del registro: tan solo se le asigna un número de pago y trámite al interesado y desde su casa u oficina lo puede introducir al sistema para comprobar el pago.

¡Cuánta burocracia se ahorraría con esto!  Supongamos, además, que ciertas instituciones tienen acceso a consultar ésta información en línea: ya no sería necesario pedirle a las personas que traigan actas en original y copias.  Simplemente consultan el nombre de la persona en línea y comprueban que es quien dice ser.  Además, no se podría falsificar dichos documentos y se ahorraría cantidad tremenda de papel.  Así mismo, en el mismo sistema se podrían implementar mecanismos de control, como un límite en el número de documentos que un ciudadano puede imprimir o mandar en cierto periodo.

Tal sistema crearía una oportunidad de liberar a las personas del yugo de la burocracia en cuanto a sus vidas de pareja se refiere.  Por ejemplo, el sistema podría funcionar de modo que, a partir de cierta edad (digamos 18) las personas puedan especificar un cónyuge.  Si el cónyuge apunta, simultáneamente, a la otra persona en su propia cuenta, ¡violá, están casados!  Para hacerlo más riguroso, se pueden tener escáners de huellas digitales (ya se usan en algunas empresas para que los empleados chequen sus entradas y salidas) para garantizar la identidad de los contrayentes y se puede poner un límite de tiempo dentro del cuál deben completar la operación (digamos 20 minutos).  No se necesitaría un juez, pues todo queda en la bitácora del sistema.  Los mismos contrayentes pueden verificar sus datos para cerciorar que estén correctos. Sus contraseñas y huellas digitales aseguran que no haya robos de identidad.

Una vez realizada la transacción podrían gozar de los beneficios del sistema instantáneamente.  Por ejemplo, al solicitar un crédito hipotecario en su banco, una pareja no tiene mas que darle al ejecutivo sus nombres para que éste busque en línea y compruebe que están, efectivamente, casados.  ¡No más actas de matrimonio impresas con miles de copias!  Lo mismo va para seguros médicos, visitas en hospital, herencias…

La misma libertad se podría tener para anular los matrimonios: simplemente entra el cónyuge agraviado al sistema y borra al otro.  ¡Listo!  En caso de los divorcios “por mutuo acuerdo”, basta con que cada uno de los ex-esposos borre al otro de su cuenta en el espacio para un cónyuge y ya quedó la transacción.  Los contratos que tengan firmados como pareja serían entonces inválidos o completamente cancelados y cada uno podrá seguir con su vida.  En caso de que solo uno de los dos quiera separarse, entonces el sistema puede ofrecer todo tipo de opciones e información acerca de cómo continuar el litigio legal tradicional.  Si hay niños, no hay problema, al cabo también están en el sistema: todo el protocolo de trámites legales se puede desencadenar automáticamente con un solo clic.

Obviamente, hay que pulir mucho más esta idea e idear qué controles se le pondría a las personas: no más de un cónyuge a la vez, cierta mayoría de edad, no más de X número de bodas y divorcios al año, cierto costo por cada operación, etcétera.  Todo esto y más se puede incorporar al sistema.  No habría jueces ni burócratas decretando qué pueden o no hacer otras personas con sus propias vidas y la corrupción en torno a los trámites sería cero, pues no se puede corromper a una máquina.  Las reglas quedarían claras y serían fácilmente modificables en caso de ser necesario.  Las personas tendrían libertad de ser responsables o no, arruinar sus vidas o no, ser felices con una persona, otra o ninguna.  El verdadero amor entre los esposos y entre éstos y sus hijos no tiene nada qué temer a la libertad de las personas.  Igual que la situación actual, pero ahorrando infinitamente en tiempo, papel y burocracia.  ¿Alguien argumentaría que más libertad es algo malo?


domingo, 29 de mayo de 2011

Pláticas Prematrimoniales Jaliscienses: Intromisión Inútil del Estado

Considero arriesgado exponer anécdotas personales como punto de partida para argumentos, pero la asistencia a las llamadas “pláticas” que son obligatorias para el matrimonio civil fueron motivo de gran consternación para mí por lo que viví en ellas.  A continuación presento una reflexión acerca de mi experiencia en dicho trámite.

Matrimonio Legal vs. Religioso

Pocas cosas ocupan más tiempo en las noticias que cuestiones acerca del papel que debe jugar el Estado en la vida privada de las personas.  El equilibrio entre el bien común y la libertad individual se le encarga a “autoridades”, idealmente elegidas democráticamente.  Casi todos los problemas de las sociedades se pueden reducir a cuestiones acerca del papel que el gobierno debe jugar en la vida de sus ciudadanos: consumo de drogas, aborto, matrimonio, juegos de azar, prostitución, divorcios, ecología… a fin de cuentas se contrapone lo que quiere hacer el individuo contra lo que la sociedad, a través de los mecanismos del Estado, le permite, le prohíbe o le obliga a hacer.

Entre las decisiones que los individuos pueden tomar, está la de casarse.  Si bien la decisión es completamente personal, el Estado interviene para dar legitimidad a la unión, hecho que sirve en la vida práctica del ciudadano: se pueden tramitar créditos hipotecarios, contratar pólizas de seguro, heredar bienes y muchas otras cosas gracias a la legitimidad legal de esta unión.  Sin embargo, el Estado pone a la vez límites a las uniones que van desde la edad de los contrayentes hasta el género de los mismos (todavía).

Las pláticas prematrimoniales solían ser, en México, obligatorias solamente para los matrimonios religiosos.  Tres cuestiones han contribuido de manera mayoritaria a que se volvieran requerimiento en el matrimonio civil también en Jalisco, a partir del año 2000:

1. La política de población que adoptó el país a partir de los 70’s.  La planificación familiar se volvió prioridad en la política pública del país, y las pláticas prematrimoniales fueron una oportunidad de hacer llegar la política de estado a la población.  Vale la pena mencionar que la planificación familiar suele contraponerse a los valores usualmente promovidos por la iglesia.  Curiosamente, las pláticas prematrimoniales en Jalisco se alían con la Iglesia y se oponen a la tendencia global de control de población, así como la campaña de planificación familiar que el país emprendió en los 90, como veremos más adelante.

2. Cada vez menos personas se casan por la iglesia, inclusive entre creyentes que se llaman a sí mismos católicos.  La Iglesia Católica mexicana, además, ha perdido fieles todos los años desde los 60s en términos porcentuales.  A través de las pláticas prematrimoniales, la rama política de la Iglesia Católica (Partido Acción Nacional) consiguió un último intento de llegar a la población, en flagrante violación de la separación iglesia/estado pero con la complicidad de las autoridades.  Aún así, la realidad llevó a la Iglesia al punto siguiente:

3. Hacer del matrimonio civil un prerrequisito para el matrimonio religioso.  En un intento de legitimar el matrimonio religioso, se ligó al matrimonio legal haciéndolo a éste un prerrequisito.  En la vida diaria, el matrimonio religioso no tiene validez para trámites esenciales como créditos bancarios, pólizas de seguro, etcétera.  Esto llevó a que el matrimonio religioso perdiera prioridad entre la población.  Anclar el matrimonio de la iglesia al civil fue una estrategia para darle legitimidad y seguridad a la población creyente.

Los Temas Tratados y Omitidos en las Pláticas del DIF

En Jalisco, México, la institución encargada de dar las pláticas obligatorias a las parejas que deseen contraer matrimonio es el DIF (Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia).  Las pláticas, que toman toman lugar un fin de semana y duran unas 4 ó 5 horas, son un requisito obligatorio para contraer matrimonio legal en el estado.

Casi la mitad de la plática está dedicada al tema de la violencia intrafamiliar, usualmente perpetrada por los hombres contra sus esposas.  En esta porción de las pláticas, se le explica a las parejas en qué consisten los distintos tipos de violencia doméstica y se les urge a denunciar hechos de violencia doméstica.  La otra parte de la plática está dedicada a dar  un repaso general a los distintos regímenes conyugales bajo los que pueden contraer matrimonio las personas (bienes separados o mancomunados).  Eso es todo.

Faltan algunas cosas, ¿no?  Bien, pues resulta que, en la lógica de los gobiernos del PAN, las pláticas prematrimoniales tienen un único objetivo: disminuir la cantidad de divorcios en la población.  No forman parte de los objetivos las finanzas de pareja, ni los métodos anticonceptivos, ni las enfermedades de transmisión sexual, ni lo que implica tener hijos.  Alegan que introducir información a las parejas acerca de estos temas (el de las finanzas suele ser crucial en los divorcios) es una intromisión del gobierno en la vida privada de las personas… ¿y qué creen ellos que están haciendo?

Agregado a esto está la verdad incómoda: el divorcio es una solución a muchos problemas de pareja.  ¿Qué se supone que debe hacer una mujer golpeada, si no es dejar para siempre al golpeador (y denunciarlo)?  ¿Qué deben hacer las personas que, así como se enamoraron, dejan de amarse? ¿Y qué deben hacer las miles de personas que ya no aguantan estar atorados en un matrimonio heterosexual siendo ellos homosexuales?

Regresando a lo que me tocó vivir personalmente en las pláticas, me topé con unas joyas del pensamiento retrógrada jalisciense:

  • Por lo menos 10 veces, durante la exposición legal, se recalcó que en Jalisco el matrimonio es entre un hombre y una mujer.  Esto se hizo leyendo texto en diapositivas en donde aparecía lo anterior en letras rojas y en negrita.  ¿Acaso vieron que alguna de las 72 parejas que acudimos ese día era de dos hombres o dos mujeres?  Ya sabemos que en Jalisco están, supuestamente, “a favor de la familia”.  ¿Por qué lo tienen que recalcar a todo mundo?
  • La supuesta psicóloga que dio la mayor parte de la plática llegó a decir que era necesario enseñarle religión a los niños para que aprendieran del bien y el mal.  ¡En pleno siglo XXI!  Aparentemente los japoneses, finlandeses, suecos, suizos, noruegos, daneses, la mitad de los alemanes, de los holandeses e ingleses son todos una bola de depravados y perversos comedores de bebés… ¿No se da cuenta del grandísimo error, además del insulto, hacia las personas que son buenas y morales sin religión?
  • No se mencionaron, ni casualmente, los métodos anticonceptivos ni las enfermedades de transmisión sexual (en la [i]lógica católica-panista esto último es completamente innecesario, ya que todos llegan puros y castos al matrimonio).  La de por sí precaria situación financiera de las parejas se ve exponencialmente complicada cuando llega un bebé.  Si somos pocos, nos toca de a más…
  • No se mencionó, tampoco, una de las principales causas de divorcios, sobre todo entre gente joven: las finanzas.  ¿Cuánto se paga de renta por un apartamento en una zona media de la ciudad?  ¿Cuánto paga de luz, agua, teléfono y gas una típica pareja de clase media?  ¿Qué es un crédito hipotecario, y qué requisitos hay para obtener uno?  ¿En qué ayuda o perjudica una tarjeta de crédito?  ¿Qué es crédito?  Nada de esto siquiera se mencionó, a pesar de que es lo más ligado con lo que supuestamente interesa al DIF Jalisco: reducir divorcios.

Bien, pero, ¿siquiera ha dado resultado la estrategia del DIF?  Si los divorcios han disminuido desde que se implantó el programa de pláticas (que además tienen costo de $100 por persona), por lo menos habría algo medianamente bueno que mencionar.  Por la fuente que provenga, ya sea esta, esta, esta o esta (respaldadas por cifras del INEGI y los propios gobiernos estatales), el divorcio ha aumentado en todo México en los últimos años y Jalisco no es la excepción.  Desde que se implementó la medida de las pláticas prenupciales, la cantidad de divorcios en Jalisco a pasado de 5 por cada 100 mil habitantes a 11… ¡más del doble!  ¿No pensarán las autoridades que están haciendo algo mal?  Lejos de ello, se mantienen empedernidos en desperdiciar el tiempo y dinero de sus ciudadanos para, además, imponerles una visión moralina y retrógrada de la realidad que, lejos de contribuir a disminuir los divorcios (que no tienen nada de malo en sí, además) los hace el hazmerreir de los trámites necesarios para casarse.  Nuevamente, Jalisco va a todas partes menos hacia adelante.