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miércoles, 21 de diciembre de 2011

Sobre la Propaganda “Pro Vida”

Conducía por las calles de la bonita pero mocha ciudad de Guadalajara, en una de las colonias mejor acomodadas, cuando un joven se acercó a darme un volante.  El chavo tenía aspecto de preparatoriano, delgado, de piel clara, ojos claros y cabello castaño (información que más delante será importante).  El volante que me entregó parecía haberlo recortado él mismo con tijeras a partir de una fotocopia, y lo reproduzco a continuación, sin edición ni modificación alguna:

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Ciertamente, aunque he explorado algunas de las falacias, contradicciones, hipocresías y simples mentiras del movimiento pro vida, no he hecho un artículo específicamente de ello, enumerando y discutiendo todos los argumentos a favor y en contra del aborto; no pienso hacerlo aquí, pero sí creo que vale la pena discutir lo que vemos en este volante por lo menos.  Pueden encontrar otros artículos que he escrito acerca del tema aquí y acá.

Primero, para ser exactos y exigentes, vale la pena mencionar que los bebés, tales como el que se muestra en la imagen, sí están completamente protegidos por la ley, dado que su muerte intencional  (suponemos que es a lo que se refiere el volante) sería un delito.  Por qué poner la foto de un bebé y no la de un cigoto, embrión o feto es algo que solo puedo especular, pero probablemente sería porque los del movimiento pro vida no ven la diferencia.  Esto es un misterio para mí, ya que supongo que si pueden entender por qué una semilla no es un árbol, podrían entender por qué un bebé no es lo mismo que un feto, embrión o cigoto.  Quizá los esté sobreestimando, o quizá tienen acceso a información o entendimiento que yo no.

Segundo, vale la pena señalar la cruz en el centro de la propaganda, que delata por completo el razonamiento—o falta de—tras la misma.  Aquí planteo algo que todo mundo sabe pero no se atreve a decir: no existen argumentos racionales, ni mucho menos evidencia, para prohibir el aborto.  Tal cual.  Conozco personas inteligentes, morales y capaces que lo han intentado valientemente, pero fracasan como fracasaría el mismísimo Einstein si se propusiera argumentar que la tierra es plana.  Simplemente no se puede porque parten de premisas que no son ciertas.  De ahí que sea necesario darle “validez” a la posición pro-vida a través de la religión, todavía respetada en la sociedad mojigata y retrógrada que es la del Bajío mexicano.

Además, para este punto, vale la pena mencionar que tenemos separación entre la Iglesia y Estado en nuestro México (ver el artículo 130 de la Constitución), razón por la cual todo el argumento pro vida quedaría invalidado jurídicamente desde su concepción si abogados y jueces con pelotas siguieran la ley.

Tercero, la leyenda “A favor de la vida” es deshonesta: los espermatozoides y los óvulos están, técnicamente, tan vivos como el feto al que dan pie semanas después.  Cada eyaculación y cada menstruación son sinónimos de la muerte de seres vivos.  ¿Abogan por prohibir esto los mochos pro vida?  Por supuesto que no; cambian su discurso para decir “Bueno, realmente a lo que nos referimos es a la vida a partir de la concepción”.  Entonces podemos preguntar qué hay de la vida de la mujer: puede morir por hacerse un aborto clandestinamente, o pasar 20 años en la cárcel, o quedar sola y pobre en la calle con un bebé qué alimentar.  ¿Su vida no vale nada?  ¿Es ella dispensable?  Aunque los opositores al aborto legal hagan concesiones en estos puntos, a fin de cuentas se siguen identificando a sí mismos como “a favor de la vida”.  Además, la etiqueta tiene otra implicación adicional: que sus opositores no están a favor de la vida, lo cuál no puede ser más falso.

Por último, el punto con el que empecé: el joven de aspecto de niño bueno y acomodado que repartió la propaganda en primer lugar.  Como detalle, basta analizar la redacción del texto en el volante para detectar que no es precisamente un erudito de la lengua quien lo haya escrito.  Digo, yo no soy Octavio Paz, pero puedo acentuar palabras y redactar de manera más o menos competente.  Segundo, y a propósito de las “altas” clases socioeconómicas separadas de la realidad en nuestro país, este joven probablemente no tenga la menor idea de lo que es ser una mujer joven y pobre en México.  Obviamente, en su condición de varón se encuentra ya de por sí en desventaja.  Sus papás se encargarían, en caso necesario, de mandar a su hermana o prima embarazada “de vacaciones” a Houston por unos días a que le practiquen su aborto seguro allá; tal opción es imposible para la gran mayoría de las mexicanas hoy.

Como decía el recién fallecido Christopher Hitchens, héroe intelectual de nuestros tiempos, se conoce ya la cura para la pobreza. Se ha probado una y otra vez y es lo único que funciona: la liberación y empoderamiento de las mujeres.  Si podemos lograr que las mujeres quieran de sí mismas algo más que ser una incubadora de fieles para la iglesia, y si les damos los medios accesibles para que lo logren, podremos tener un país—y un mundo entero—mejor y más preparado para resolver los grandes problemas a los que nos enfrentamos como sociedad y especie.  Cabe mencionar que no hay religión—hasta ahora—que no se oponga a esta propuesta.



sábado, 1 de octubre de 2011

Hugo Valdemar: De Falacia en Falacia

HUGO-VALDEMAR[1]

Una falacia es un error lógico dentro de un argumento.  Una vez que se ha cometido este error, el resto del argumento queda invalidado hasta que se aclare o resuelva la falacia.  Si bien encontramos ejemplos de falacias en diversas áreas de nuestra vida cotidiana, pocas veces ocurren en más ocasiones que en los discursos y argumentos religiosos.  Como ejemplo de esto, veremos la gran cantidad de falacias que ocurren en una brevísima entrevista a un prelado católico (aunque ciertamente no son—por mucho—los únicos que cometen errores lógicos tan garrafales como los que veremos a continuación).

El padre Hugo Valdemar Romero, vocero de la Arquidiócesis de México, otorgó la siguiente entrevista al programa de noticias en radio Hoy por Hoy el día lunes 26 de septiembre.  En la primer parte, se le pregunta acerca de una iniciativa de ley en el Distrito Federal para que los templos puedan ser sujetos, de ser necesario, a cateos por parte de autoridades policiacas. 

Sin embargo, en lo que quisiera enfocarme es la segunda parte de la entrevista, a partir del minuto 4:50, acerca del aborto.  Como contexto, cabe señalar que esta semana la Suprema Corte de Justicia debatió si los estados tienen facultades para emitir legislación local que prohíba el aborto, como lo hacen ya 17 estados de la república.  A pesar de que siete de los once ministros llegaron a la conclusión de que dichas legislaciones no eran válidas, se requerían ocho votos para echarlas abajo.  El propio vocero Valdemar ya había estado en los reflectores por sus declaraciones en violación del artículo 29 de la Ley de Asociaciones Religiosas y Culto, al llamar a los ciudadanos a no votar por el PRD después de que se aprobara la despenalización del aborto en el DF en 2007. 

En esta conversación, dos días antes de la decisión, el Sr. Valdemar deja en evidencia la lógica fallida (o nula) de la posición antiaborto.  Prácticamente la totalidad de la conversación queda resumida en los siguientes puntos que analizo uno por uno a continuación, y que pueden escuchar aquí mismo:

(Proviene de la página de WRadio: http://www.wradio.com.mx/oir.aspx?id=1552899, recurso que recomiendo consultar ampliamente).

“En contra de la mayoría se hizo una legislación…”

En esto el padre tiene razón, pero para nada es esto un punto a su favor.  Comete la trivial falacia por mayoría, en la que supone que, si una mayoría de la población tiene cierta percepción, entonces debe ser cierta.  Sin embargo, la cantidad de personas que respalden una posición no afecta el que esta sea correcta o no.  Gracias a que se ignoró la opinión de la mayoría, en Estados Unidos se pudo permitir que personas de distinta raza pudieran casarse desde 1967.  Si la mayoría de las personas son racistas, ¿eso haría correcto al racismo?

“Ir contra la vida… defender la vida”

Todo el punto de legalizar el aborto es, precisamente, defender la vida: la de las mujeres.  Las leyes no tienen gran poder disuasivo; en general, se usan para remover a un individuo de la sociedad para prevenir que repita cierta conducta por un tiempo.  Las mujeres abortan cuando es legal y cuando no, también.  La diferencia está en que, cuando el aborto es ilegal, muchas mujeres mueren en el intento.  De este modo, en términos prácticos, aún si suponemos que los fetos son personas—suposición que considero incorrecta, por cierto—,tenemos que cuando el aborto es ilegal se pierden más vidas, pues además de los no-nacidos mueren mujeres también.  De este modo, legalizar el aborto en realidad tiene el efecto neto de salvar vidas, como ya he argumentado en este espacio con más detalle en otra ocasión.

Por lo tanto, Valdemar cae en una contradicción y además en una representación equivocada de la posición a favor de la decisión de las mujeres: al decir hipócritamente que está a favor de la vida, implica que quienes están en la otra posición no, lo cual es falso.

“Es un falso derecho.  No es un derecho de la mujer a decidir.  Es un derecho a matar a un niño en el vientre de su madre… denigra los valores, a la propia madre…  y destruye a la sociedad”

¡Como si la muerte de mujeres jóvenes y pobres fuera preferible..! O, mejor aún, podemos meter a indígenas inocentes a la cárcel, como aquí.  Claro, esas cosas ni las denigran ni destruyen la sociedad…

Pensemos, para ejemplificar más, en la siguiente situación:

Una aspirante a un programa de doctorado en Europa logra obtener una beca completa a su universidad preferida gracias a años de dedicación y esfuerzo.  Dos meses antes de partir, se encuentra con que está embarazada, a pesar de estar llevando un supuesto “método natural”—considerablemente menos efectivos que los métodos “artificiales”—tal como se lo sugiere la misma Iglesia Católica.  ¿Qué se supone que debe hacer?  ¿Quién decide castigar con cárcel la mala suerte de una personas?  Los sacerdotes violadores de niños tan solo piden perdón y los reubican… ¿por qué a nuestra mujer ejemplar hay que mandarla a la cárcel 30 años, como en el infamísimo estado de Guanajuato?  Por supuesto que se trata del derecho de mujeres a decidir: es su cuerpo, es su vida, son sus creencias (o falta de ellas, no todo mundo es católico) y cada una se encontrará en una situación que le es muy particular.

Hablando de decisiones, ¿quién carajos es un viejito virgen para andar decidiendo acerca de la maternidad de mujeres que ni conoce?

Finalmente para este punto, tenemos otra falacia de representación equivocada: ¿quién dice que un cigoto, embrión o feto es lo mismo que un bebé?  ¿Acaso es lo mismo una semilla que un árbol?  ¿Acaso cada vez que comemos pan integral somos culpables de deforestación?

“No soy médico para discutir situaciones más concretas que son muy específicas, pero hasta donde nosotros hemos entendido…”

Al continuar la entrevista, comienzan a pasar un audio de una activista feminista, que empieza a dar una explicación del punto anterior. Sin embargo, claramente se nota que cortaron el audio cuando apenas iba empezando a explicar por qué un embrión no es lo mismo que una persona.

Al dar su opinión sobre literalmente unos cuantos segundos de la posición contraria a la suya, el vocero se descalifica por completo para dar una opinión… ¡y luego da su opinión!  A continuación comienza a dar una representación incompleta de la posición científica:

“…que un embrión tiene ya todo el mapa genómico y está ya constituido como un ser humano.  El hecho que no sienta—como percibimos nosotros—no quiere decir que no sea un ser humano”

Ciertamente, desde el momento de la fecundación ya se tiene el genoma completo de un ser humano.  Lo que el buen padre muy convenientemente omite es que éste genoma completo lo tiene cualquier célula del cuerpo… Cada vez que nos rascamos, cometemos un holocausto de potenciales seres humanos con genomas completos.  ¡Cada eyaculación sería el asesinato de decenas de miles de personas!

Finalmente, ¿qué hay de los tumores?  Son células humanas con todo el genoma completo también.  ¿Quién aboga por los derechos de los astrocitomas del mundo?

“Todos estos grupos abortistas sabemos que tienen financiamientos internacionales”

Tal parece ser que el buen padre ha caído víctima de la misma paranoia que su infame correligionario, Juan Sandoval Íñiguez, acerca de la conspiración internacional de las grandes corporaciones con las izquierdas para reducir la población mundial a través del aborto, las bodas entre homosexuales y la eutanasia.  Queda demostrado el nulo conocimiento de historia y política del prelado, ya que las grandes corporaciones siempre se han aliado con la derecha política (véase el fascismo o, mejor aún, analícese la situación geopolítica actual de Estados Unidos).  En la historia reciente, basta mencionar las alianzas de la iglesia católica con Nazis y Ustachas durante la Segunda Guerra Mundial para evidenciar el carácter irrisorio de la declaración.

Por cierto, ¿qué tienen de inherentemente malas las organizaciones internacionales?  ¿Son igual de malos Al-Quaeda y Médicos sin Fronteras, o la Cruz Roja, o la Organización Mundial de la Salud?  ¿Y la Iglesia Católica qué es sino una organización internacional que obtiene y provee financiamiento de y para fines diversos?

“[prácticas] que a quien más dañan, son a las propias mujeres”

Ahora resulta que don Valdemar hasta tiene simpatía por mujeres jóvenes y pobres que ni siquiera conoce.  Evidentemente, meterse un gancho de ropa por la vagina y morir desangradas o infectadas es menos dañino; como si las mujeres disfrutaran pasar por tal experiencia y, en caso de sobrevivir, también ir a dar a la cárcel.

“Sabemos que no lo hacen por gusto; que, por desgracia, son a veces obligadas a llegar a esta situación”

¡Quizá la frase más irónicamente falaz de toda la entrevista!  Los mismos que condenan la dificilísima decisión que toman algunas mujeres acerca de su propia vida y cuerpo, también son los que obstaculizan el acceso a los métodos anticonceptivos y la educación que harían del aborto una rareza médica en vez de una triste necesidad de la sociedad.

“Muchas de ellas[feministas], por cierto, no son madres.  No saben lo que significa esto”

Ya hacía falta la clásica falacia del ataque ad hominem: aunque fuera cierto que las feministas no son madres—lo cual es una auténtica burrada—, nada tiene que ver con lo correcto de los argumentos de éstas.  Además, ¿a cuántas feministas ha entrevistado este tipo?  ¿Qué sondeos ha visto?  Comete entonces una falacia de generalización apresurada, aunada a otra de asociación, en la que se supone que si algunas feministas no tienen hijos, entonces ningunas los tienen.

“Es un drama terrible el que viven, y el sufrimiento es de por vida.  Es un aspecto que no se considera”

Nuevamente supone que morir, quedar solas en la calle con un niño o estar en la cárcel 30 años es mejor que abortar.  Obviamente el sufrimiento es de por vida; de hecho, es uno de los aspectos principales que se toman en cuenta para despenalizar el aborto: ¿qué gana la sociedad encarcelando a mujeres jóvenes y pobres que ya de por sí se castigaron a sí mismas con la acción que tomaron?  ¿Qué aprenderán en la cárcel que no aprenderían de la propia experiencia?  ¿Qué incentivo tienen para volverlo a hacer?

Para concluir, hay que mencionar que la falacia más grande de todas es la entrevista en sí: ¿quiénes son los ministros de culto para considerar que están dando una opinión informada acerca de algo que no se trata de culto?  Una cosa es que tengan cierto interés en un resultado determinado de la discusión, y otra distinta es que realmente sepan acerca de ella.  Tienen creencias al respecto, ¿pero qué es lo que realmente saben estas personas?  ¿Qué estudios han conducido?  ¿Qué experimentos han llevado a cabo, y cuál ha sido su metodología?

No suspendemos una clase de matemáticas para darle oportunidad a un numerólogo de dar su punto de vista.  Tampoco llevamos a un chamán a dar clases a los alumnos de medicina, ni a un astrólogo a explicarnos cuestiones de astronomía.  ¿Qué sabe un teólogo de embriología, antropología física, bioquímica o genética?



lunes, 4 de julio de 2011

Cobrar Impuestos a la Iglesia es lo Correcto

¿Por qué reciben las iglesias una exención de pagar impuestos, cuando el resto de la población debe arreglárselas para cumplir?  Supuestamente, las iglesias son instituciones sin fines de lucro que contribuyen a la sociedad; adicionalmente, la separación Iglesia-Estado se extiende a los impuestos para evitar el favoritismo en los cobros (o exenciones) de impuestos entre distintas agrupaciones.  Sin embargo, considero que ambas de estas condiciones no se cumplen, particularmente en lo que se refiere a la Iglesia Católica, a la que pertenecen—todavía—88% de lo mexicanos.

El Costo Social de la Iglesia Católica

Lejos de aportar positivamente a la sociedad mexicana, la Iglesia Católica ha provocado daños y atrasos sociales en diversas áreas.  Tan sólo considerar dichos atropellos bastaría para justificar, si no el cobro de impuestos, sí el de cuantiosas indemnizaciones y reparaciones:

  • Millones de mexicanos no pueden casarse con quien aman, debido a la descarada homofobia promovida desde el púlpito a las masas y en privado a servidores públicos, en plena violación del estado laico.  Además de que no existe evidencia de que sea perjudicial en sí la homosexualidad, no existe un sólo argumento en su contra  que no tenga raíces religiosas.  La influencia de la iglesia se traduce en que millones de mexicanos tienen que vivir como ciudadanos de segunda, sin posibilidad de heredar bienes a su ser amado, contratar un crédito hipotecario en pareja, visitarse en el hospital, acceder a seguro social y muchas otras ventajas prácticas que ofrece la figura legal del matrimonio.
  • La desinformación en materia de educación sexual es quizá el mayor daño que ha hecho la iglesia, pues resulta en embarazos no deseados y enfermedades de transmisión sexual.  Por si no fuera suficiente, estos problemas se esparcen principalmente entre la población joven, dejando a una generación completa marcada de por vida.  La Iglesia disemina temor en la población acerca de la efectividad y seguridad de los distintos métodos—ambas comprobadas desde hace décadas en todo el mundo—a la vez que promueve métodos “naturales” que no hacen sino tender una trampa a la juventud para que tengan más hijos al costo que sea.
  • Íntimamente relacionado al punto anterior está la condena de la iglesia a toda salud reproductiva de las mujeres, especialmente el aborto y la esterilización.  A pesar de engañar con cizaña a la población femenina para que se embarace cuantas veces sea posible, le niegan la posibilidad de corregir el error y rescatar su vida.  Las miles de mujeres jóvenes y pobres que mueren cada año por abortos a causa de embarazos no deseados son, además, criminalizadas y estigmatizadas por las mismas personas que provocaron dichos embarazos en primer lugar.
  • Por si fuera poco, en muchos casos los jóvenes que tienen actividad sexual sin educación contraen enfermedades que fácilmente se podrían evitar con el simple uso del condón.  Si bien el problema de contagios de VIH en México no es tan grande como en África, basta un solo caso atribuible a la doctrina retrógrada de la Iglesia para condenarla.
  • Finalmente, el encubrimiento intencional y sistemático de pederastas es una bofetada para toda la población.  La Iglesia insiste en “manejar” la situación de manera interna, reubicando a sacerdotes abusivos de niños en nuevas parroquias a la vez que intimidan a las víctimas para que callen.  No contentos con la situación, además le echan la culpa a los homosexuales.

Con el cobro de impuestos a la opulenta Iglesia Católica bastaría y sobraría para cubrir los daños anteriores en modos prácticos: podemos calcular, exactamente, cuántos condones, antirretrovirales, abortos, matrimonios y hasta años de cárcel cuesta la Iglesia cada año.  Después de todo, la Iglesia está recibiendo un ingreso y, a pesar de los bienes que hace, éstos quedan opacados por el grandísimo costo social que genera en la población.  Otras instituciones sin fines de lucro pueden ser caritativas y serviciales a la población sin el daño colateral que produce la Iglesia Católica.  Además, participa activamente en la vida política del país, instruyendo a los ciudadanos por quién votar y por quién no; cuenta, de facto, con su propio partido político—el PAN—desde donde ejerce control sobre todos los habitantes que gobierna—incluyendo a los de otras religiones y ateos.  Lo justo, lo moral, lo ético, es que que—por lo menos—pague el daño social que provoca.



domingo, 12 de junio de 2011

Por Qué el Aborto Debe Ser Legal en México

México es uno de los pocos países del hemisferio norte en donde el aborto sigue siendo ilegal (el azul en el mapa indica los que sí lo permiten).  La única excepción en territorio mexicano a esta regla es el Distrito Federal, que despenalizó el aborto a partir de abril de 2007, decisión que fue ratificada por la Suprema Corte de Justicia de la Nación en 2008.  Desde ese momento hasta la fecha, se han practicado 58,392 interrupciones del embarazo hasta mayo de este año.  Sin embargo, en el resto del país continua siendo ilegal, llegando al punto de obligar a niñas violadas a dar a luz, en casos como éste y éste.  Además, se tiene encarceladas a mujeres a lo largo y ancho del país, sin que se tengan datos precisos de cuántas están ahí, debido a la opacidad de los gobiernos a reconocer que siquiera existen estos casos.  En muchas ocasiones los supuestos abortos no son más que accidentes como éste, pero de todos modos se le manda a la cárcel a las mujeres por tener un accidente.

Para Qué Son Las Leyes

Contrario a lo que se suele pensar, las leyes prohibitivas tienen un efecto disuasivo prácticamente nulo.  Está prohibido el homicidio, pero sucede; está prohibido el fraude, pero de todos modos sucede; está prohibido drogarse, pero de todos modos sucede… ¿Tiene caso, entonces, prohibir cosas si la gente las hará de todos modos?  La respuesta es que, en el caso de acciones que limitan la libertad de los demás, sí.  No tenemos penas carcelarias para disuadir a los homicidas, sino para asegurarnos de que no lo vuelvan a hacer.  Lejos de tener un efecto disuasivo o rehabilitador, las prisiones sirven para remover a miembros de la sociedad.  Esto es, para evitar la reincidencia del daño que le causaron a otras personas.  Por lo tanto, para que el asesino no vuelva a matar, se le manda a la cárcel.  Nadie espera que una ley evite que suceda un problema; más bien, da un marco jurídico para aplicar una pena posterior a los hechos, de modo que no se repitan.

Crimen y Castigo

Si nos brincamos el debate acerca del los derechos del feto (debate interesantísimo, pero no necesario para esta parte de la discusión) y concedemos, por cuestiones de argumento, que sí es un ser humano y persona, entonces la mujer que aborta sí está traspasando los derechos de otro.  Pero, ¿por qué sería necesario castigarla adicionalmente?  Un aborto no es una experiencia para nada agradable, ya sea que se trate de un ser humano o no lo que se está extirpando del cuerpo.  Existen abortos inducidos mediante medicamentos, pero casi siempre requieren un procedimiento quirúrgico de todos modos.  Además, lo peor de la experiencia es la parte psicológica y emocional del procedimiento, que deja secuelas a la mujer por toda su vida.  ¿De qué sirve, después de esto, meter a mujeres jóvenes, pobres y destrozadas a la cárcel?  ¿Acaso alguien cree que les gustó abortar y que están ansiosas de volverlo a hacer?  En este caso, el supuesto crimen es el castigo.

Contar Hasta Dos

Nuevamente, no es necesario entrar al debate de los derechos del producto para entender por qué debe legalizarse el aborto desde un punto meramente práctico.  Cuando una mujer se practica un aborto clandestino, lo hace en condiciones de higiene poco recomendables, exponiéndose a infecciones y hemorragias, sobre todo si lo hace ella sola.  Si tiene ayuda, no hay garantía de que su cómplice sea un médico entrenado (casi nunca lo es, de hecho) y puede ser ésta segunda persona la que termina por provocar la muerte de la mujer en cuestión.  Un aborto es un procedimiento quirúrgico y como tal requiere medidas de higiene y profesionalismo médico que se encuentran solo en hospitales.  Suponiendo que el aborto fuera legal en todo el país, como lo es en el D.F, y suponiendo que todos los fetos son personas, entonces habría hasta ahorita 58,392 muertes provocadas por el aborto legal.  Ahora, si regresamos al estado anterior de la situación en el que esos 58,392 abortos serían clandestinos, aparte de los 58,392 muertos del caso anterior, 58,392 mujeres estarían expuestas a morir también.  Según datos del Consejo Nacional de Población, en México hay 102,000 abortos al año, resultando en unas 1500 muertes de mujeres (cuatro diarias).  Según esa proporción de 1500 por cada 100 mil, el aborto legal en el DF ha salvado hasta ahora unas 500 a 600 vidas (de 125 a 150 por año).

Suponiendo que un feto es una persona, con el aborto legal muere uno.  Si es ilegal, seguro se muere ese uno y hay riesgo de que también muera uno más.  Si podemos escoger entre perder una vida o perder dos—decisión terrible que muchas mujeres enfrentan diariamente—¿hay alguna duda de que debemos escoger la opción en donde se pierdan menos vidas?

--Más estadísticas aquí.

--Instituto Guttmacher (EU).

--Lo que dice la ONU al respecto.



domingo, 5 de junio de 2011

Why Abstinence Education Fails

Teen pregnancy and sexually transmitted diseases (STDs) are some of the most prevalent underlying problems in societies around the world.  They can lead to other problems such as abortions, low education (especially among teenage mothers), higher mortality rates, and even contribute to overpopulation and thus poverty.  If these problems could be tackled efficiently, the fabric of societies around the world would be strengthened.  However, the conservative right around the world, particularly the religious portion, has made it impossible to properly address the issue by implementing the counter-productive strategy of focusing on abstinence education, rather than an integral sexual education in conjunction with accessible contraception.

At first glance, abstinence education seems to make sense.  Basically, the premise is that if a certain behavior is risky to an individual, then it should be avoided.  And so, if teenagers (or adults, even) engage in sexual intercourse carelessly, and if that behavior results in pregnancy or an STD, then they shouldn’t be having intercourse.  Sounds reasonable.

The problem is that, under that logic, almost any activity could be banned on grounds that it poses a certain risk.  For example, some people who drive do so recklessly or under the influence of some substance, and then cause accidents.  Therefore, we shouldn’t teach people how to drive.  Yes, even the responsible ones who aren’t likely to have any accidents or even tickets should abstain from driving, because something could happen to them.  Because there is a certain risk, they shouldn’t be doing it.

Obviously, this isn’t done.  This is because it is fundamentally unfair to punish all of society for the recklessness of some individuals by limiting their freedom.  If some people drive recklessly, then we encourage the use of seatbelts and give tickets to dangerous drivers.  Anyone can recognize such unfairness in an extreme example such as the one above, but not everyone recognizes it when it comes to sex in teens.  Why is this? One simple but huge reason is religion.  When it comes to sexuality, religions around the world have but one view: there is no such thing except for procreating.  If it happens to feel good, that’s only an unwanted side-effect.  The irony is that most people around the world don’t have sex with reproduction in mind.  The only thing they’re looking for, most of the time, is pleasure.  If there were nothing pleasurable to sex, the human species would probably die out in a couple of generations, especially in developed countries where religion has been tamed and reproduction is just an afterthought–if it is a thought at all.

In the real world, however, it turns out that humans are animals and as such they have instincts and urges.  The attempt to suppress sexual behavior in teens has resulted in the worst possible scenario: they have sex anyway (anal sex is actually way up in abstinence focused states and countries) and are in most cases completely oblivious to the risks involved.  This results in STDs and unwanted pregnancies, along with psychological problems in some cases.  In every generation, the potential workforce is diminished by the scores of men and women who won’t grow to be doctors, lawyers, engineers, or CEOs.  Instead, they’ll have to find a quick and easy minimum-wage job to make ends meet for themselves and their newborn.  Some young women opt for terminating the pregnancy, resulting in tremendous psychological trauma.  What’s worse is that, without proper education about why what happened to them happened, they re-engage in the same behaviors and fall into the traps again.

But why do teens not pay attention to the religious ban on sex?  Well, they probably do, it’s just that they don’t understand it.  The problem is that they don’t see anything risky with their behavior (because they don’t know enough about it) and so abstinence is to them just another tool that adults use to control them.  If they understood what STDs were, and how people get pregnant and how to prevent it, they would regulate their own behavior.  Kids are not stupid.  None of them actually want to get HIV or gonorrhea, and very few even want to have kids of their own one day (at least when they’re in high school).  However, sex is one of the things grown-ups do, and they want to do it, too.  Ironically, the more sex information kids have, the more likely they are to postpone their sexual activities for later in life.

Just as we don’t ban driving, but instead encourage drivers to use seatbelts, encouraging condom use should be the minimum we could do for teens.  The ideal situation would be that they could have access to all contraceptive methods, regardless of their age or gender.  Young men and women would greatly increase their chances of getting ahead in life before creating a family of their own, or even opt not to have a family at all.  Entire life projects would not depend on chance anymore, but more on the merits of the individual.  Obviously, a life without HIV would probably be easier, too.  Thorough sexual education is probably the single biggest action that can be undertaken to improve quality of life in the world. It would greatly help in attaining the only cure for poverty that has worked every time around the world, and is the one thing that all religions oppose: the empowerment of women.



domingo, 22 de mayo de 2011

En Pleno Siglo XXI: Iglesia vs. Derechos Humanos en Jalisco

La Vergüenza de Jalisco
Hace una semana, el sábado 14 de mayo de 2011, organizaciones civiles convocaron a una marcha que partió de distintos puntos de la ciudad de Guadalajara y se dirigió hacia la Plaza de la Liberación, en el centro.  A diferencia de otras marchas que se han tenido últimamente en Guadalajara y todo México, ésta tuvo como tema no el narcotráfico, sino el oponerse a una reforma constitucional en derechos humanos proveniente del Senado de la República.  Va de nuevo: en la segunda ciudad más importante de México, país líder en América Latina, en pleno siglo XXI, ciudadanos convocaron a una marcha para protestar en contra de los derechos humanos(!).  En concreto, se protesta contra el aborto, las uniones de homosexuales, la subrogación de vientres y el llamado divorcio exprés.  Adicionalmente, hoy se hizo un llamado desde los púlpitos católicos, en descarada violación a la separación de iglesia y estado, a movilizarse contra la legislación.  Dicen estar “a favor de la vida y la familia”.

¿Por qué es esto una violación de la separación de iglesia y estado?  Sencillo: para cada uno de los temas contra los que protestan—aborto, uniones homosexuales, subrogación de vientres y divorcio—no existe ni una pizca de evidencia en contra, ni tampoco un solo argumento que no sea religioso.  Toda la oposición se basa en lo que algunas personas creen acerca de estos temas—y además sus creencias son, simplemente, equivocadas.

El aborto legal ha sido elevado desde hace décadas a ser un derecho fundamental de las mujeres, de acuerdo a la Organización Mundial de La Salud.  Sin embargo, los manifestantes prefieren la muerte de mujeres jóvenes y pobres que hacer frente a la realidad: no todos los seres humanos (si se le puede llamar así a un blastocito, es decir, una colección de 150 células indiferenciadas) van a llegar a ser personas.  La realidad de las violaciones (2 diarias en Jalisco), las deformaciones inminentes en fetos y las vidas de las mujeres no está en debate, ¿o sí?  Nadie está “a favor” del aborto, pero definitivamente hace más daño ilegal que legal, como se ha comprobado en prácticamente todo el hemisferio norte (incluyendo todos los países desarrollados) desde hace más de 30 años.

En el caso de las uniones de homosexuales, los argumentos son los peores de todos.  Lo que contienden éstas personas es que, de algún modo, la unión de dos personas del mismo sexo deteriora a las familias heterosexuales.  La cantidad de errores y falacias en torno a la oposición a las uniones homosexuales es de risa: van desde discusiones triviales acerca del supuesto significado de la palabra matrimonio hasta la creencia de que los homosexuales son, por naturaleza, gente perversa violadora de niños.  Creen que, de permitirse las bodas homosexuales, súbitamente miles de hombres y mujeres van a abandonar a sus parejas para sumergirse en depravadas orgías homosexuales.  Como si un tipo se levantara y un día y se dijera a sí mismo: “Vaya, creo que hoy tengo ganas de ser discriminado y golpeado por medio mundo. Además, eso de los derechos humanos no es para mí.  Quiero ser maltratado y considerado la basura de la sociedad.  ¡Listo!  Me haré joto, así todo mundo me odiará.”  Resulta vergonzoso que gente en una ciudad del siglo XXI piense así.  Pero se pone peor: se oponen a la idea de que siquiera sea una opción el matrimonio para los homosexuales.  ¡Pero nada tienen que ver unos con los problemas de los otros!  Es como si un futbolista que se pone gordo lo solucionara prohibiendo a todo mundo jugar pin-pon.

La subrogación de vientres es, de hecho, una medida a favor de la familia.  Resulta que, en el mundo real, hay parejas que no pueden tener hijos.  Una mujer caritativa puede prestar o inclusive rentarles su vientre y someterse a una inseminación artificial para que puedan tener un hijo.  Así, parejas que nunca hubieran tenido hijos pueden tenerlos, y mujeres que quieran hacer algo por los demás pueden hacerlo y hasta recibir una buena remuneración por ello.

Finalmente, el divorcio exprés se refiere a que ya no se tendría que esperar un año para comenzar los trámites de divorcio.  Esta reforma ya entró en vigor en la Ciudad de México este año (así como el aborto, pero desde 2006) y el mundo no se ha terminado.  Lejos de ello, ahora las mujeres que antes tenían que aguantar golpizas de su marido abusivo durante un año, ya no tienen que sufrir innecesariamente.  Si la gente puede decidir casarse en meses, semanas o inclusive días a partir de que se conocen, ¿quién es el estado para prohibirles divorciarse?  En el mundo real, que no parecen conocer estas personas, los hombres y mujeres cometen errores y se casan con alguien con quien las cosas no van a funcionar.  ¿Qué punto tiene esperarse un año?

Las reformas anteriores son necesarias para que el estado de Jalisco pueda avanzar, que pueda emerger del oscurantismo machista que lo mantiene anclado a un pasado retrógrada.  Así como es el derecho de éstas personas a manifestarse, también es el derecho de los demás a señalarlos por lo que son: demagogos retrógradas machistas homofóbicos.  Podremos tolerar las creencias de los demás, pero eso no significa que las debamos respetar.  Si tenemos que arrastrarlos hacia el futuro, debemos hacerlo.  Y si debemos dejarlos atrás, también.