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martes, 12 de junio de 2012

El dios cristiano se disuelve con el Problema del Mal

 
…el personaje más despreciable de toda la ficción; celoso y orgulloso de ello; un mezquino, injusto, inclemente adicto al control; un limpiador étnico vengativo y sediento de sangre; un bravucón misógino, homofóbico, racista, infanticida, genocida, filicida, pestilente, megalómano, sadomasoquista y caprichosamente malévolo.
-Richard Dawkins, en El Delirio de Dios

¿Dios es bueno?

Yahvé es descrito por los cristianos como poseedor de ciertos atributos, como el ser perfectamente bueno (omnibenevolente), todo sabedor (omnisciente) y todo poderoso (omnipotente).  Pero los atributos del dios Yahvé, como es descrito en la Biblia, presentan un dios que no solamente no es todo amor, sino que también es iracundo, celoso, vengativo y simplemente perverso.  Si Yahvé es un dios omnibenevolente, omnipotente y omnisciente, esto es inconsistente con un mundo en el que exista el sufrimiento, y a esto se le conoce como el Problema del Mal.  El dilema para los cristianos es que si Yahvé lo puede y lo sabe todo, podría lograr cualquier tarea sin necesidad de sufrimiento; de lo contrario, no sería todopoderoso ni omnisciente. Si fuera omnibenevolente, querría crear un mundo sin dolor y sufrimiento, ya que estaría dentro de su poder y conocimiento hacerlo.  Pero claramente el dolor y sufrimiento existen en el mundo.  Por lo tanto, Yahvé no puede ser a la vez omnisciente, omnibenevolente, y omnipotente.
    Los cristianos enfrentan otro dilema en cuanto al Problema del Mal:  de acuerdo con la visión escatológica cristiana, nuestro dolor y sufrimiento son resultado del pecado cometido por Adán y Eva en el jardín del Edén.  Sin embargo, si se supone que Yahvé creó al Cielo sin dolor ni sufrimiento, también pudo entonces crear un mundo en el que Adán y Eva fuesen libres de ellos y sin la posibilidad de experimentarlos.  Si pudo crear tal mundo, pero decidió no hacerlo, entonces la mejor explicación para nuestro dolor y sufrimiento es que Yahvé es un sádico.  El hecho de que exista el Cielo sin pecado, dolor ni sufrimiento, es prueba de que Yahvé también pudo crear a la Tierra del mismo modo, pero eligió no hacerlo; en vez, optó porque a sus hijos los aquejaran el dolor y el sufrimiento.
 

La Naturaleza Divina

A los apologistas cristianos se les ha preguntado: “¿Cómo podemos ser libres en el cielo y no pecar?”.  Su respuesta ha sido que el hombre retiene su libre albedrío en el Cielo, pero pierde su capacidad para pecar.  ¿Cómo funciona esto? (Y qué conveniente, además.)  Nos dicen los apologistas que el dios cristiano le da a los humanos una nueva naturaleza divina cuando son “salvados”.  En ese momento se les inunda con el Espíritu Santo y se les da una nueva naturaleza, según 2 Pedro 1:4:
Porque por esto nos ha concedido sus promesas preciosas y magníficas, de modo que por ellas uno pueda ser parte de su naturaleza divina.
    Entonces, podemos ver que quienes son salvados tienen una naturaleza que es radicalmente distinta a la naturaleza pecadora que supuestamente se hereda de Adán y Eva.  Esta idea se basa en la concepción de San Agustín acerca del pecado original.  Supuestamente, esta nueva naturaleza es divina, acorde a todos los preceptos y leyes de Dios y—ya que obedece completamente a Dios—sin pecado alguno, tal como Jesús (Corintios 3:21; Mateo 5:17).  En referencia al problema del mal, el punto más significativo es que esta “naturaleza” Dios se la da a los hombres para que dejen de pecar, pero aún así se les considera como libres.  Esto apuntala el hecho de que Dios pudo haber creado al hombre de modo que fuese libre en la tierra y sin pecado en primer lugar—evitando así el dolor y sufrimiento.  Pudo habernos creado con naturaleza “divina” desde el principio pero, de acuerdo a los cristianos y la Biblia, optó por no hacerlo.  Nuevamente, la mejor explicación para esto es que, si Yahvé existe como se describe por los cristianos y la Biblia, entonces es un sádico y además egoísta porque—como algunos cristianos me han dicho—Yahvé creó al mundo para satisfacer sus necesidades—no las nuestras. 
    Parece ser, entonces, que Yahvé necesita el dolor y sufrimiento de sus hijos para satisfacer necesidades que Él tiene.  Dado que pudo haber creado un mundo libre de dolor, estas necesidades tendrían que ser de un corte sádico-masoquista.  Recordemos que todo el sufrimiento pudo haber sido evitado, si tan solo Dios hubiera creado un mundo en el que los humanos estuvieran “salvados”, poseedores de esta naturaleza divina, desde el principio.  Ciertamente, un dios sádico.
 

El Conocimiento del Bien y el Mal

Ahora, los cristianos pueden decir que si no viviéramos el dolor y sufrimiento, entonces no tendríamos conocimiento del “bien”.  Si este fuera el caso, entonces Yahvé no sería todo sabedor ni todo poderoso; porque si lo fuera, entonces pudo habernos creado con naturaleza divina, y entonces darnos el conocimiento del bien desde el principio sin tener que hacernos sufrir. 
    Con esto en mente, ¿cómo es que Dios sabe la diferencia entre el bien y el mal cuando, según los cristianos, Él tiene este conocimiento, pero no ha pecado?  ¿Cómo supo Yahvé acerca del dolor y sufrimiento antes de la caída del hombre?  No hubiera tenido experiencia del sufrimiento, pero debió saber lo que era ya que, supuestamente, él creó todo.  Por lo tanto, pudo habernos creado con una naturaleza divina, con todo y el conocimiento del bien y el mal, sin que tuviéramos que sufrir para ello.  La idea de que existe el dolor en la Tierra pero no en el Cielo es especialmente perversa si consideramos que entonces no hay nada qué aprender del dolor que se experimenta en la Tierra, ya que no se va a sufrir en el Cielo.  ¿Para qué hacernos sufrir si su intención y plan es que no suframos?
    Algunos cristianos explican el dilema diciendo que el propósito de Dios no es que las personas tengan vidas felices en la tierra.  Claramente, si nos basamos en la Biblia este punto de vista tiene algo de cierto.  De hecho, la Biblia nos dice que Yahvé es responsable de mucho en cuanto a la miseria del mundo se refiere (Él mismo admite haber creado el mal en primer lugar, en Isaías 45:7).  Vemos entonces cómo, según algunos de los propios cristianos, Yahvé es un sádico egoísta.  La siguiente es la explicación que alguna vez me dio un cristiano acerca del Problema del Mal:
Él sabía desde el principio que el hombre caería en pecado y que esto le dolería, pero creó al hombre de todos modos porque sabe el desenlace final y la alegría.  De un modo limitado, una persona puede advertirle a sus hijos acerca de los peligros de ciertas situaciones, sabiendo que algún día caerán en alguna.  En esos momentos uno sentirá arrepentimientos, aun sabiendo que ciertos sufrimientos son temporales.
    Esto, sin embargo, significa que Yahvé permite que niñas sean violadas, madres matadas a golpes, y gente inocente torturada—todo en nombre de la “alegría” que vendrá al final (el fin justifica los medios, pues).  ¿Esto significa, entonces, que Yahvé requiere el sufrimiento para poder experimentar la alegría?  Si Yahvé requiere que suframos para poder llegar a un “bien mayor”, cuando Él mismo podría detener el sufrimiento y aun así permitirnos la felicidad (de lo contrario no sería omnipotente), la cita anterior de todos modos dejaría a Dios como un sádico de proporciones épicas.
    Si es Yahvé el que “orquesta un mundo que cumple sus necesidades”, como algunos cristianos dicen, entonces esto también significaría que Yahvé necesita que se viole a pequeñas y se mate a golpes a mujeres.  De nuevo, estas no son las acciones de un dios amoroso, sino las de un dios egoísta y sádico.  Yahvé podría elegir que desaparecieran el dolor y el sufrimiento—pero elige no hacerlo.  Yahvé también pudo evitar el mal por completo si no lo hubiera creado en primer lugar. ¡Si no, entonces no sería omnipotente, omnisciente ni omnibenevolente!

La Formulación Lógica del Problema del Mal

Una de las muchas formulaciones del Problema del Mal es la siguiente, que se atribuye frecuentemente al antiguo filósofo griego, Epicuro:
Premisa 1: Si un dios perfectamente bueno existe, entonces no hay maldad en el mundo.
Premisa 2: La ausencia de maldad no existe en el mundo.
Conclusión: Por lo tanto, un dios perfectamente bueno no existe.
El argumento es de la forma lógica válida modus tollens, esto es: “Si P, entonces Q.  Si no Q, entonces no P”.  En este ejemplo, “P” es “Dios existe” y “Q” es “la ausencia de maldad”.  Otra versión más detallada:
Premisa 1: Dios existe.
Premisa 2: Dios es omnipotente, omnisciente y perfectamente bueno.
Premisa 3: Un ser perfectamente bueno querría prevenir todas las maldades.
Premisa 4: Un ser omnisciente sabe todas las maneras en que puede haber maldad.
Premisa 5: Un ser omnipotente que sabe todas las maneras que puede haber maldad, tiene todo el poder de prevenir que haya maldad.
Premisa 6: Un ser que sabe todas las maneras en que pueda haber maldad, y que pueda prevenir toda la maldad, y que quiera hacerlo, evitaría entonces que ocurriera la maldad.
Conclusión 1: Si existe un ser omnipotente, omnisciente y perfectamente bueno, entonces no debería existir la maldad.
Premisa 7: Existe la maldad (contradicción lógica).
Conclusión 2: No existe un ser omnipotente, omnisciente y perfectamente bueno (Dios).
    Como las fórmulas anteriores demuestran, dado que existe la maldad, es inconcebible pensar en Yahvé como un dios perfectamente bueno, todopoderoso y sabedor de todo.  (Además, si Yahvé es omnisciente, entonces sabe qué va a hacer a continuación.  Si es omnipotente, entonces puede cambiar de parecer; ¿pero qué pasa con su omnisciencia si cambia de parecer?  Sería inconsistente para un dios que lo sabe todo cambiar de parecer.)  Los cristianos intentan explicar esto argumentando lo siguiente:
1. Un ser bueno no siempre prevendrá la maldad.
2. No podemos saber lo que pasa en la mente de Dios.
3. El propósito del sufrimiento es un bien mayor.
    Dean Overman, en su libro Un Argumento para la Existencia de Dios dio el siguiente argumento contra el Problema del Mal:
El argumento asume que un ser bueno siempre va a prevenir el mal.  Pero esta suposición obviamente no es cierta en nuestras propias experiencias.  La gente buena no siempre previene el mal.  Por ejemplo, los padres pueden evitar que sus hijos anden en autos, porque los autos pueden tener accidentes.   Quizás una suposición más factible sea que un ser bueno siempre previene el mal, a menos que prevenir ese mal produzca que se evite un bien mayor o que se provoque un mal mayor.
    Lo que el Sr. Overman y muchos cristianos no reconocen en tales analogías, es que estamos hablando de Dios y no de seres humanos.  Se dice de Dios que es todo bueno, todo sabedor y todo poderoso, y nosotros como humanos no tenemos ni decimos tener estas propiedades divinas.  Estamos hablando de Dios, y si Dios fuera todopoderoso, podría prevenir el mal; si fuera todo sabedor, sabría cómo crear un mundo sin mal; y si fuera perfectamente bueno, no hubiera creado el mal en primer lugar.  Como indicó René Descartes, los cristianos tienen que dejar uno de los atributos de Yahvé, o de lo contrario su dios sucumbe ante al Problema del Mal.

Culpando a las Víctimas

Yahvé y el Problema del Mal también nos puede llevar en nuestro análisis a lo que se le conoce como “culpar a la víctima”.  Esto se da cuando la víctima de un crimen, accidente o cualquier tipo de maltrato abusivo es completa o parcialmente culpada por los hechos desafortunados que le suceden.  Tradicionalmente se practica en un contexto sexista o racista; sin embargo, también se presenta en el cristianismo.  El cristiano considera que, dado que su dios lo sabe y lo puede todo, y que es infinitamente justo y bueno, los problemas de las personas seguramente debieron ser provocados por ellas mismas.
    Si el dios cristiano es perfecto, entonces es lógico que hubiera creado un mundo perfecto también; pero esto se contrapone al mundo a veces perverso e injusto que habitamos.  Lo que es peor, es que si un dios perfecto no puede cometer errores, entonces creó un mundo imperfecto, con todo y maldad, a propósito.  La Biblia nos indica que esta es la situación, gracias a pasajes como “..toda decisión es del Señor” en Proverbios, 16:33.  Esto significa que no existe el libre albedrío, y que inclusive Adán y Eva no fueron responsables de traer el pecado al mundo, ya que fue parte del plan de Yahvé desde el principio.  Claro, esto es, si se cree que la Biblia es “palabra de Dios”.
Los problemas no terminan ahí: un dios que lo sabe y lo puede todo, también es entonces responsable por los desastres naturales que ocurren en el mundo: enfermedades, huracanes, terremotos y tsunamis que matan a millones de personas inocentes.  Los apologistas suelen decir que los desastres naturales son para el bien del planeta.  Pero nuevamente, un ser perfectamente bueno que lo puede y lo sabe todo encontraría una manera de lograr esos bienes sin tener que sacrificar vidas inocentes.
    Muchos cristianos también dicen que las enfermedades son resultado del pecado—inclusive el cáncer y otros males en bebés.  Esto, por supuesto, es ridículo, ya que sabemos que las enfermedades son causadas por diversas razones, incluyendo químicos en nuestro entorno—muchos de los cuales han sido puestos ahí por gente que cree que tiene dominio sobre la tierra (por ejemplo, cristianos) y que pueden hacer con ella lo que les plazca.  Decir que la enfermedad es causada por el pecado, sin embargo, significaría que los niños inocentes que mueren de cáncer tuvieron que haber pecado.  Esto significa que Yahvé está castigando niños inocentes por un supuesto pecado, mientras le permite a reclusos creyentes llevar una vida sana en la cárcel.











domingo, 18 de diciembre de 2011

La Lectura Crítica de Génesis

Como mencioné en el artículo anterior, la lectura crítica de la Biblia es de suma importancia, ya que los creyentes la consideran parte de sus razones para creer, así como una representación fiel de la naturaleza y carácter de Dios.  La lectura de la Biblia tiene que ser, sobre todo para el lector ateo, emprendida con la mayor crítica posible: supuestamente, éste es el mejor libro de la historia, pues fue inspirado—si no es que dictado palabra por palabra—por el mismísimo creador del universo.

La Creación y el Edén

miguelangel3la-creacion-de-adan[1] Si bien es imposible determinar con exactitud quién escribió Génesis, parece haber cierto consenso en torno a que el autor original pudo ser Moisés.  Contrario a lo que algunos saben—o creen saber—el texto contiene dos historias de la creación, que difieren entre sí en algunos detalles. Sin embargo, estos detalles son de gran importancia: recordemos que se supone que este es el mejor libro jamás escrito.  Entonces, cuando en una de las historias se mencionan seis días de creación y en la otra no, y en una Dios hace a Adán y Eva de un plumazo mientras que en la otra los hace a partir de la tierra y luego una costilla, preguntar cuál es el relato exacto no es meramente ocioso.

Adicionalmente, la historia de la creación y la expulsión de Adán y Eva está plagada de errores lógicos que no dejan a Dios muy bien parado.  Aquí algunos:

  • El primer día, Dios crea la luz.  Hasta el cuarto día, Dios crea el Sol, la Luna y las estrellas.  ¿Por qué no crearlos el primer día, y ahorrarse la creación de la luz? ¿Acaso no sabe Dios de donde viene la luz?  Metafórico el relato o no, seguramente podría ser más lógico.
  • Después de comer la manzana, Adán y Eva se esconden de Dios… y por un tiempo éste no los encuentra.  ¿Qué no era omnipotente? ¿Cómo es que no puede verlos?
  • Después de repartir sendos castigos a Adán y Eva por atreverse a querer distinguir entre el bien y el mal (qué tiene esto de malo, lo ignoro), Dios decide castigar a la serpiente haciéndola arrastrarse por el resto de sus días.  ¿Cómo es esto un castigo para una serpiente?  ¿Antes de eso lo normal era que volara?
  • Finalmente, ¿quién puso el árbol del bien y el mal ahí para empezar?  ¿Acaso Dios no sabía que lo iban a desobedecer?  ¿Para qué puso a la serpiente parlante?  Siendo tan grande la tierra para dos personas, ¿por qué no escondió el árbol en otro lado donde no lo encontraran tan fácilmente?  ¿Para qué crear el árbol en primer lugar?

Después de la expulsión del Edén, Adán tiene como hijos a Caín y Abel.  Después de que Caín mata a Abel porque a Dios le gustó más su ofrenda, nuevamente Dios no sabe qué pasó.  Hasta le pregunta a Caín dónde está su hermano; ya que lo encuentra, le pregunta a Caín quién lo mató…

Una vez que Caín es desterrado por Dios en castigo por matar a su hermano, el relato dice que ‘tuvo contacto con su mujer’.  ¿Y de dónde salió la mujer de Caín?  ¿También es hija de Adán, o Dios se la hizo aparte?

Mientras tanto, Adán tiene otro hijo, Set, a la edad de 130 años.  De ahí en delante se nos lleva por una cadena genealógica incestuosa desde los hijos de Set y sus descendientes, hasta que llegamos a Noé ocho generaciones más delante. Se nos dice que el que murió más joven de estos intermediarios, Lamec, murió a la edad de 777.  El propio Adán murió a los 900 años, mientras que Matusalén murió a los 969.

Aquí vale la pena hacer un paréntesis acerca de la supuesta interpretación del texto.  Obviamente, casi nadie cree que literalmente hayan vivido tanto tiempo estos personajes.  La reacción usual es decir que ‘es una metáfora para decir que vivieron mucho tiempo’, o quizá que ‘en aquel entonces medían el paso del tiempo de manera distinta’.  Pero detengámonos un momento: lo mismo dicen de los 6 días de la creación.  ¿Entonces, los días representan más tiempo, mientras que los años representan menos?  ¿Quién determina los criterios de interpretación del tiempo bíblico?  ¿No pudo Dios ser más consistente y específico?

Por otro lado, si se toma como que literalmente era usual que las personas vivieran hasta 900 años en tiempos bíblicos, tenemos un problema mucho mayor: sabemos que eso no es cierto.  Una vez que Noé tuvo a sus tres hijos (a sus 500 años de edad), Dios decreta, sin dar más explicaciones, que de ahí en delante las personas ya no vivirán más de 120 años.  Esto todavía es 40 años más que lo que se vive inclusive hoy en día, lo cuál no tiene sentido porque hoy estamos en el mejor momento de nuestra historia en cuanto a esperanza de vida.  Dios tendría que dar explicaciones en cuanto a cómo es que se nos redujo la esperanza de vida tan drásticamente en cuanto se nos ocurrió ponernos a contar los años más precisamente.

Noé y Sus Hijos

Obviando el ridículo relato del Arca, de todos modos queda mucho qué comentar acerca de Noé y de sus hijos.  Poco después del supuesto diluvio, Noé se emborracha y anda desnudo por su casa.  Cam, uno de sus hijos, lo ve desnudo y alerta a los otros dos hermanos, Sem y Jafet, quienes acuden con su padre y lo visten y lo cuidan.  Al volver a la sobriedad, Noé maldice a hijo de Cam en nombre de Dios, condenándolo a él y a sus descendientes a ser esclavos y sirvientes de los demás.  Lógico o no, esto es sumamente injusto.

Adicionalmente, en el capítulo 10 se nos dice que los hijos de Noé se esparcieron por la tierra según sus lenguas… pero esto es un capítulo antes del supuesto relato de la Torre de Babel, en donde supuestamente se originan los distintos idiomas de la tierra, o por lo menos de la región palestina de aquel entonces.

Abrám ó Abraham

En el capítulo 11 se nos presenta a Abrám, casado con Sarai, quien es estéril.  Dios escoge a Abrám sin razón aparente; en ningún momento explica por qué Abrám fue elegido para hacer un pacto con él.

Posteriormente, en el capítulo 14, aparece un personaje llamado Melquisedec quien, se nos dice, es sacerdote. Pero un momento: ¿de qué iglesia? ¿Quién lo ordenó? ¿Era algo así como un chamán de la época?

Cabe mencionar que los personajes bíblicos tienen todos una obsesión por la procreación: en todo momento, cuando Dios bendice a alguno de ellos, siempre es con numerosa descendencia.  En el caso de Abrám, como su esposa es estéril, ella misma le ofrece a su esclava para que tuviera un hijo con ella, propuesta que acepta Abrám y que da como fruto a Ismael (capítulo 16).

Entonces, en el capítulo 17, sin más explicación, Dios sella su supuesto nuevo pacto con Abrám, le cambia el nombre a Abraham, y le indica que la señal distintiva de este nuevo pacto será la circuncisión.  Abraham procede a circuncidarse y a circuncidar a todos los varones de su familia.

Finalmente, Dios hace uso de sus poderes mágicos y hace fértil a Sarai, para que le dé a Abraham un hijo, Isaac.

Sodoma y Gomorra

Resulta que Dios estaba descontento con los sodomitas por sus abominables prácticas homosexuales y decide destruir a toda la ciudad.  Antes de esto, en diálogo con Abraham, acuerda salvar la vida de cualquier persona justa que viva en dicha ciudad.  Esta persona resulta ser Lot, a quien Dios manda unos ángeles en forma de personas a advertirle que la ciudad está por ser destruida.  Al enterarse que Lot tiene visitantes, los sodomitas quieren conocerlos para—qué más—sodomizarlos.  Ante esto, el noble Lot decide ofrecerle a la chusma afuera de su casa sus dos hijas vírgenes a cambio de que no sodomicen a sus visitantes.  Afortunadamente para todos, los ángeles usan sus poderes mágicos para cegar a los sodomitas, a tiempo para que Lot pueda escapar de la ciudad, que es prontamente destruida por una lluvia de azufre incandescente desde los cielos.  Su esposa, por mirar hacia atrás, es convertida en sal.  Dios destruye a Gomorra también.  Una vez logrado su escape, las hijas de Lot, en su desesperada obsesión por tener hijos (nada es más importante para los peones bíblicos que protagonizan estas historias), lo emborrachan y cada una se acuesta con él, quedando preñadas las dos.

¿Por dónde empezar?  Ciertamente, la elección de Lot como el que valía la pena rescatar de la destrucción deja mucho qué desear.  ¿Qué clase de hombre ofrece a sus hijas a cambio de extraños?  Ciertamente, en la Palestina de la Edad de Bronce pudiera ser algo usual, pero el Supremo y Perfecto Señor Dios Creador del Universo es mejor que eso, ¿no?  ¿O tiene solo la moral de un Palestino de la Edad de Bronce?

Finalmente, la familia de Lot, supuestamente tan virtuosa, resulta ser incestuosa y no puede resistir a la tendencia de la época de procrear.

Abraham e Isaac

En el capítulo 22 ocurre uno de los relatos más conocidos de la Biblia, el el que Dios pide a Abraham que sacrifique a su único hijo (hasta ese momento), Isaac, como si fuera solo una oveja más.  En el último momento, justo antes de que Abraham mate a su hijo—atado como si fuera un animal—Dios manda a un ángel a detener la acción y darle a Abraham un cordero para que lo mate en vez de Isaac.  Se nos dice que todo era una prueba para determinar la fidelidad de Abraham a Dios.

Comúnmente este relato es interpretado en el sentido de que Abraham fue un hombre virtuoso, dispuesto a hacer lo que fuera por Dios, y éste a su vez lo recompensó perdonando la vida de su hijo.  Sin embargo, hay algo importante a considerar:

No importa si Dios tuvo la intención o no de que Abraham matara a su propio hijo; el acto mismo de siquiera pedirle a alguien que mate a su hijo es inmoral.  Si cualquiera pide a alguien matar por capricho a su propio hijo, la respuesta correcta—siempre—es “no”.  El acto mismo de pedir dicho sacrificio de alguien—sobre todo de alguien sobre quien se tiene ventaja—es un acto inmoral y cobarde.  ¿No puede Dios hacerlo él mismo?  ¿Por qué recompensa Dios la obediencia a órdenes inmorales?  ¿No había alguna persona mejor que Abraham, que hiciera lo correcto y se le opusiera?  ¿Cómo hubiera reaccionado el primitivo Dios judío si una persona más moral que él se negara a obedecer sus órdenes inmorales?

Para los que abogan por la misericordia de Dios, vale la pena revisar el episodio de Jefté, en el libro de Jueces, capítulo 11.  En dicho pasaje, Jefté ofrece a su hija a cambio de una victoria en la batalla; al volver victorioso, la sacrifica a Dios y éste no hace nada para detenerlo.

De Isaac en Adelante

Curiosamente, a partir de este punto la participación de Dios en el libro de Génesis disminuye considerablemente.  Los siguientes capítulos tratan de la vida de los descendientes de Isaac e Ismael (también hijo de Abraham, pero lo tuvo con una esclava de su esposa cuando ella era estéril).  Entre una larga cadena de relaciones sexuales entre todos y sus hermanas (literalmente), hay algunos pasajes que despiertan la curiosidad de cualquier persona pensante:

  • Capítulo 29: Jacob se casa con dos hermanas, Lía y Raquel.  Aunque tuvo varios hijos con Lía, realmente quería más a Raquel, que además era estéril.  Entonces Raquel le dio a Jacob su esclava para que pudiera tener hijos con ella.  Celosa y para no quedarse atrás, Lía le da a Jacob a su esclava también para que tuviera hijos con ella.  Finalmente, Dios hace fértil a Raquel también y tiene hijos Jacob con ella.  ¿Es Jacob un tipo afortunado, o qué?
  • Capítulo 34: Dina, hija de Jacob, es violada por uno de los heveos.   La razón: pues es que él estaba muy enamorado de ella y no se aguantó.  En compensación, ofrece a la familia de la joven casarse con ella.  La familia, curiosamente, estaba molesta no porque una de sus hijas fuese violada (al cabo se casa y ya), sino porque fue violada por un hombre sin circuncisión… Entonces el violador ofrece que él y toda su tribu se harían dicho ritual.  Al tercer día de su convalecencia, los familiares de Dina los matan de todos modos.  Cabe mencionar que la opinión de Dina de todo esto nunca es consultado.
  • Capítulo 35: Dios mata a Onán por eyacular en el piso en vez de dentro de su cuñada.  En la anotación al pie de la página, el editor nos dice que su crimen fue “egoísmo”… ¿Y cogerse a la mujer de su hermano, qué?
  • Capítulo 38: Judá embaraza a su nuera, que ya estaba viuda.  Esto es porque la “confundió” con una prostituta.  ¿Cómo pudo suceder dicha confusión? Fácil: es que ella llevaba la cara tapada.  Se dan cuenta de su embarazo tres meses después.

Después de muchas desventuras, los hijos de Israel (antes de nombre Jacob) se convierten en las 12 tribus de Israel.

Génesis logra dejar algo muy claro para los lectores: el contexto cultural de la época en que supuestamente Dios hace su pacto con los hombres.  Cómo fue que escogió al pueblo israelí, qué méritos hicieron y por qué los demás no eran dignos, nunca queda claro en el relato. Claro, los teólogos “sofisticados” ponen todo tipo de pretextos para explicar las pifias e inconsistencias no sólo de Génesis, sino de toda la Biblia.  A fin de cuentas, son solo como los sastres del traje del emperador.  El libro es muy claro: estamos lidiando con primitivos granjeros de ovejas del desierto palestino en la Edad de Bronce, y su dios no es nada mejor que ellos.

     


domingo, 14 de agosto de 2011

La (No)Omnipotencia de Dios

Dado lo ocupado que he estado con cuestiones personales en éstas últimas semanas, he optado por reproducir a continuación una entrada que publiqué en rationalmexican.blogspot.com, para beneficio de lectores que no la hayan visto antes y/o que no hablen inglés.  Mientras tanto, les aseguro que seguiré escribiendo acerca de temas varios tan pronto me desocupe un poco, lo cuál deberá ser a partir del mes de septiembre.  A continuación les dejo una breve discusión acerca del sinsentido que es la omnipotencia.

 


El Non sequitur Inicial

No entiendo por qué las religiones monoteístas insisten en darle a su dios las cualidades de omnipotencia y omnisciencia.  Éstas cualidades no están necesariamente relacionadas con la capacidad de Dios para crear el universo, ni mucho menos para el supuesto perdón de los pecados o la administración de los castigos.  ¿Cuál es el camino lógico desde la capacidad para la creación hasta la capacidad para poder hacer y saber todo?  No sé si dicho camino realmente existe pero, aunque sí lo hiciera, cuestionaría su validez.  En la misma manera que un arquitecto es capaz de diseñar un rascacielos pero no los muebles que hay adentro, ni las computadoras, ni las personas, tampoco es necesario que el creador del universo también sea directamente responsable de todo lo que se encuentra dentro de él.

 

La Vida y el Universo

Otro punto qué mencionar es la consistencia de los eventos naturales que ocurren dentro del universo.  Como dijera Einstein, el milagro en las leyes de universo es, precisamente, que no hay excepciones.  Si Dios dejara de intervenir, podríamos esperar que el universo siguiera su curso tal como ya lo ha hecho hasta ahora por muchas épocas más.  La pregunta, entonces, es si Dios tuvo alguna opción en la forma en que supuestamente creó el universo.  Éste es de hecho un punto derivado del supuesto argumento del “universo bien afinado”, en el que supuestamente la exactitud de las constantes físicas universales que permiten la vida es evidencia para la existencia de un Dios.  Pero, si Dios es omnipotente, seguramente pudo haber construido un universo en que la vida no fuera tan frágil, escasa y constantemente a punto de ser aniquilada por completo.  Si hubiera tan solo pequeñísimos cambios hechos a una de muchas variables que permiten que exista vida en la tierra, sería destruida en un instante.  ¿Qué clase de diseño es éste?  ¿No pudo Dios crear vida donde fuera como, por ejemplo, en un lugar mejor?  La mayor parte de la Tierra en sí es demasiado caliente o fría inclusive para los super-microorganismos.  Mientras tanto, el resto de la vida se extingue constantemente, tratando de escapar desiertos e inundaciones en la delgada y frágil corteza que llamamos la biósfera.  Para un ser que todo lo puede, Dios parece estar altamente limitado por la física.

El Problema Lógico

Hablando de límites, la omnipotencia le incluye un gran límite a quien la ostenta: específicamente, porque no tiene sentido.  Basta con pensar en las paradojas lógicas que presenta la omnipotencia para darse cuenta que mete a Dios en más problemas de los que le resuelve.  El problema clásico es: ¿Puede Dios hacer una piedra tan grande que ni siquiera él pueda levantarla?  Si la respuesta es sí, entonces Dios no es omnipotente porque hay una piedra que no puede levantar.  Si la respuesta es no, entonces tampoco es omnipotente porque no puede hacer dicha piedra.

Muy convenientemente, los teólogos “sofisticados” se sacan de la manga que Dios solamente hace aquellas cosas que son lógicamente consistentes.  Por lo tanto, Dios no hace círculos cuadrados ni piedras que no pueda levantar.  Pero esto los mete en un embrollo aún mayor, al cuál solo responden encogiendo los hombros: ¿Dios está limitado por la lógica, entonces?  Dirían estos tipos que siempre la sigue, pero no que la obedece.  Pero entonces, ¿dónde deja esto a los supuestos milagros?  Si Dios es cuidadoso de nunca salirse de las líneas que él mismo se dibujó, ¿cómo es que puede resucitar un muerto, pero no puede hacer un círculo cuadrado?  Nuevamente, tenemos a los teólogos y filósofos de segunda poniendo un doble estándar cuando las cosas no les resultan.  Dios no hace cosas ilógicas, pero milagros—que por definición son suspensiones de la lógica—sí.

 

El Problema de la Omnisciencia

Finalmente, la conjunción de la omnipotencia con la omnisciencia es el último clavo en el ataúd.   Considérese el siguiente ejemplo:

Supongamos que un tipo de nombre Juan compró el boleto ganador de la lotería para el próximo viernes a las 5:00p.m.  Obviamente, él no sabe que tiene el boleto ganador, aunque tiene la esperanza de que sí lo sea.  En cambio Dios, por virtud de su omnisciencia, sí lo sabe.  Ha echado un vistazo al futuro y lo ha visto todo: la celebración, las compras, las vacaciones, las herencias, etcétera.  El punto aquí es que Dios sabe lo que va a acontecer.  No está especulando ni inventado las cosas sobre la marcha.  Ha visto el futuro que Él mismo diseñó y vio el resultado. 

Bien, pues como las profecías de las películas que siempre se cumplen a pesar de los mejores esfuerzos de los personajes por evitarlas, el conocimiento acerca del futuro necesariamente ya incluye el conocimiento acerca del conocimiento.  Sin importar qué haga Dios, no interferirá con su visión.  Cualquier cosa que haga o no desde ahora hasta el próximo viernes tan sólo contribuirá al cumplimiento de la visión del futuro que él mismo tiene.  Entonces, si Dios decidiera darle un infarto a Juan antes de la lotería, estaría obligado a resucitarlo a tiempo para que pueda ganar.  De otra manera, su visión de Juan ganando la lotería hubiera estado equivocada (si alguien quiere alegar que Dios se equivoca, son bienvenidos, pero creo que sería un punto para mí).  De este modo, Dios está efectivamente limitado por su conocimiento acerca del futuro que él mismo planeó.  Está condenado a hacer lo que ya previó que va a hacer, en una instancia de determinismo supremo; si cambia de opinión, resultará que siempre fue parte del plan.  Así, resulta que Dios no solamente no puede ser omnipotente y omnisciente: ni siquiera tiene libre albedrío.  ¡Qué ironía, ¿no?!