martes, 26 de febrero de 2013

Carta Abierta a un Mormón

El verdadero enemigo del conocimiento no es la ignorancia, sino el conocimiento equivocado.
-Stephen Hawking

Querido hermano:

Yo estoy consciente de que en todas las religiones hay un gran espectro de diversidad en torno a las creencias particulares de sus adherentes. No todos los miembros de una religión creen en las mismas cosas y, en la medida que sí lo hacen, tienen distintos grados de certeza e interpretaciones distintas. Aun así, es posible generalizar un poco y describir a las religiones por sus preceptos o creencias generales—esto es extremadamente delicado pero, ante la imposibilidad de dirigirse individualmente a los millones de creyentes distintos, cada uno con creencias ligeramente (o no tan ligeramente) distintas entre sí, es también necesario.
    Antes de entrar de lleno en mis cuestionamientos, quiero dejar bien claro el tono de este texto. Ya me conoces bien, por lo que no debo explicar mucho que soy ateo. Lo que considero que sí vale la pena mencionar es que además no creo que todos los puntos de vista sean igual de válidos. No soy un relativista, pues. El enfoque de “cada quién lo suyo”, como lo conocemos en México, me parece mediocre y conformista, además de hipócrita y deshonesto. Algunas ideas son simplemente mejores que otras. También soy de la idea de que el primer propósito de la educación es poner en perspectiva cuánto no se sabe.
    Estos dos enfoques me llevan a ser bastante preguntón, quizá hasta el grado de ser molesto, o por lo menos incómodo. No es mi intención ser ofensivo o irrespetuoso, pero temo que es un efecto secundario inevitable de ser franco acerca de las dudas que uno tiene. Mi intención es comparar mis ideas con las de los demás, sabiendo de antemano que, cuando dos ideas mutuamente excluyentes se encuentran, ambas no pueden tener la razón, y admito la posibilidad de que pudiera estar en lo equivocado. Se siente muy bien tener la razón y ser vindicado, pero lo que me impulsa es más bien lo contrario: no soporto la idea de tener conocimiento equivocado o incompleto, y constantemente busco comparar mis ideas con las de los demás. No sé si pueda llegarse a la verdad absoluta en la práctica, pero sí me parece claro que algunas ideas tienen que estar equivocadas y que podemos identificar cuáles son e irlas descartando.
    A pesar de lo que tantos relativistas morales e intelectuales dicen, realmente no da igual qué religión tenga uno. Distintas religiones tienen distintos orígenes y preceptos. Así, sus miembros pueden llegar a determinar, basándose en sus creencias, qué es lo que consideran moral o inmoral, justo o injusto, obligatorio u opcional, prohibido o permitido. (Por ejemplo, si se necesita un trasplante o una transfusión de sangre, ser un Testigo de Jehová presenta complicaciones que otras religiones no.) Claro, existen personas que separan sus creencias religiosas particulares de su vida diaria en gran medida pero, ¿no es esto más bien señal de que en realidad no las creen? ¿Qué caso tiene tener una creencia que solo va a ser guardada bajo llave en un baúl mental (o espiritual, dirían algunos), y qué determina el momento en que se saca de ahí?
    Es tomando en cuenta estos dos puntos, de generalización y de no-relativismo, que quisiera preguntarte acerca de lo que pudieras o no creer. Verás, la religión mormona nace en una época relativamente cercana a comparación de otras, por lo que sabemos mucho más acerca de sus orígenes a través de evidencia directa. Los eventos y personajes que la protagonizan están bien documentados por sus contemporáneos (inclusive tenemos fotografías y reportajes periodísticos de muchos de ellos). Además, muchas de las creencias del mormonismo son en torno a eventos supuestamente reales, que pueden ser verificados fácilmente por disciplinas como la arqueología, la historia y la ciencia. Los resultados de estas averiguaciones, al ser comparadas con las creencias mormonas, deberían provocar lo que entre ateos solemos llamar “disonancia cognitiva”: unas ideas chocan con otras y producen un efecto desagradable, si es que se creen ambas por igual. Simplemente ir a la escuela y tomar clases de historia debería ser suficiente para originar esta disonancia, si se es mormón.
    Comenzando por éste último punto primero: ¿en verdad crees que los habitantes prehispánicos del continente americano son descendientes directos de una tribu perdida de Israel? Supuestamente, el Libro de Mormón cuenta los eventos que sucedían en América de manera paralela a los eventos en Palestina narrados por la Biblia. Relata desde la llegada al continente de los primeros habitantes desde Israel, por medio de embarcaciones que cruzaron el Atlántico, hasta numerosas divisiones y batallas que ocurrieron entre ellos. El primer punto notable es que nada de esto es mencionado por las culturas prehispánicas en sus propios documentos, que son extensos y detallados en tantos otros aspectos. ¿No sería de esperar, si fueran ciertos estos relatos, que sería un hecho al menos mencionado en las historias que cuentan—digamos—los olmecas o los mayas? ¿Por qué es que los incas y los teotihuacanos tampoco dicen nada al respecto, ni tampoco los indios norteamericanos? ¿Cómo es que los eventos y personajes relatados en el Libro de Mormón solamente aparecen ahí, pero no en los lugares donde realmente deberían estar? Si es cierto que son descendientes de Israel, ¿cómo es que en ninguna de estas culturas sobrevivió el lenguaje arameo, o el hebreo? No se encuentra ni una sola palabra, ni una sola letra, ni mucho menos la estructura gramatical correspondiente en los lenguajes prehispánicos—algunos de los cuales todavía se hablan hasta hoy.
    Adicionalmente, se han hecho estudios científicos acerca del origen de las culturas indígenas; empezando por las culturas más al sur del continente, resulta que cada una se parece, más que a nadie más, a sus vecinos del norte. Se puede recorrer así cada una hasta llegar al extremo norte del continente, y entonces cruzar por el Estrecho de Bering hacia Asia. Las culturas prehispánicas se parecen mucho más en su genética a los mongoles que a los palestinos.
    Pasando al siguiente punto: no hay manera realmente delicada ni diplomática de decir esto, así que lo diré tan directamente y sin rodeos como se pueda: Joseph Smith fue un notorio charlatán. Inclusive fue encontrado culpable de fraude en una corte de la época. Los relatos acerca de cómo encontró placas doradas en un cerro en Nueva York, convenientemente cerca de su casa, y de su posterior traducción del idioma original (“egipcio reformado”, según él) a inglés del siglo XVI (estando él en el XIX), francamente apestan a fraude. Convenientemente, las placas ya no están disponibles para ser analizadas por expertos (algunas versiones las dan por perdidas, mientras que otras las consideran “devueltas” a sus autores divinos) y nadie las vio mas que el propio Smith (otros "testigos" surgieron hasta ya pasados varios años de los hechos). Esto, a pesar de que—siendo analfabeta—tuvo que dictar su traducción a un sumiso e ingenuo escriba, que ni siquiera tenía permitido estar en la misma habitación. (Cabe mencionar que, dentro de la resultante “traducción”, se encuentran extensos pasajes plagiados directamente—e ineptamente—de la Biblia.) Todos los testigos y cooperadores de Smith fueron sus familiares y amigos cercanos y, a su muerte por linchamiento, no pudieron ponerse de acuerdo en muchos aspectos doctrinales, lo que provocó divisiones en la iglesia mormona que prevalecen hasta nuestros días. ¿Cómo reconcilias estos hechos con tu creencia de que Smith fue un profeta (suponiendo que tal cosa exista), de la misma estatura que Cristo o Mahoma, si es que en verdad tienes esta creencia? ¿Cómo enfrentan los mormones esta información acerca de su fundador?

En la lógica y en la ciencia se hecha mano de un principio sumamente útil conocido como La Navaja de Occam. Una caricatura cruda de éste principio es que “la explicación más sencilla tiende a ser la correcta”. Más bien, la Navaja de Occam dice así: no hay que incurrir en complicaciones lógicas innecesarias. Antes de proponer una explicación complicada a un problema, primero hay que verificar que las explicaciones más sencillas realmente no sean suficientes. Entre más complicada sea una explicación, más presión se tiene para producir evidencia que la respalde.
    Entonces, te pregunto ahora: ¿qué es más simple? Por un lado, tenemos una conspiración de la arqueología con la historia y con la ciencia, de modo que expertos de las tres ramas se ponen de acuerdo para dar la ilusión de que cada una independientemente falsifica la religión mormona rotundamente; por otro lado, tenemos la versión más simple de que la religión mormona es de hecho un fraude (no que otras religiones no lo sean, pero ciertamente no de forma tan descarada ni a pesar de tanta evidencia directa).
    Y luego están las otras cuestiones más prácticas (y más inmediatas) del mormonismo. ¿Qué me puedes decir acerca del racismo de tu religión, que hasta 1979 negaba a personas de color la posibilidad de aspirar a su obispado (y todavía se lo niega a las mujeres), y que durante tantos años fue considerada una organización racista, a la par del Ku Klux Klan y los neonazis? ¿Qué hay en torno a la homofobia promovida por la iglesia mormona, llegando al grado de financiar campañas anti-homosexuales en cada ciclo electoral en los Estados Unidos? ¿Y qué efecto tiene tu religión—si es que tiene alguno—en tu visión acerca de la masturbación y la pornografía? ¿Es solo una casualidad que el estado de Utah sea el estado que más paga por ver porno en toda la unión americana? (No que esto tenga nada de malo en sí, sino más bien desde el punto de vista de la hipocresía y la doble moral.) ¿En qué medida te deslindas tú, en lo particular, de estos puntos de vista?

He tenido la oportunidad de atender algunos de los servicios religiosos (“conferencias”, me parece que es el término más correcto) de la religión mormona. Y en estos servicios he notado que constantemente se recomiendan—mejor dicho, se exigen—la obediencia y el pago del diezmo a iglesia. Sobre todo me incomoda la obediencia. Verás, yo no la considero una virtud. De hecho, me parece un serio síntoma de debilidad intelectual y moral hacer algo solo porque se está obedeciendo. ¿Consideras a la obediencia como una virtud? ¿Eres buena persona solamente porque obedeces a quien te dice que hay que serlo? Y el pago del diezmo me parece extrañamente irónico, ya que uno pensaría que Dios podría hacerse cargo del financiamiento de sus seguidores, sin tener que requerir de ellos que mantengan a su iglesia dando una porción de su duramente obtenido ingreso (esto lo tienen en común con otras iglesias, ciertamente, pero en pocas se hace tanto énfasis en dar un porcentaje tan riguroso y tan constante).
    Y otro aspecto que me inquieta, ya que andamos por aquí: ¿por qué repiten tanto la frase “esta es la religión verdadera”? Verás, todas las religiones hacen esa suposición, pero pocas lo dicen tan textualmente, casi mecánicamente, a cada oportunidad que tienen. He conocido varios mormones, y muchos en algún momento mencionan que han investigado su fe y llegado a la conclusión de que es “la iglesia verdadera”. También parecen muy apurados por mencionar que fue completamente opcional, que nadie se las impuso—aunque, casualmente, sus padres casi siempre son mormones también—y que les gusta mucho. (Esta actitud contrasta con los casos de gente que quiere dejar la iglesia y no se les permite. ¿Has sabido de estos casos?) Nuevamente, esto no es precisamente nuevo en su contenido, pero sí en su presentación—compara con los judíos, por ejemplo, que se consideran el pueblo elegido de Dios, que creen que todos los demás ya nos jodimos, pero que rara vez le dan voz a estas convicciones, inclusive entre ellos mismos.

Yo entiendo que la religión le da significado a la vida de muchas personas, y que eso las hace felices—a muchos no se les nota, pero por lo menos eso dicen. Afirman que les es reconfortante creer que son parte de un plan hecho por alguien superior a ellos. Aun otros mencionan que su fe le da una dirección moral a sus vidas. Entiendo estas razones, pero no me parecen válidas. Verás, yo creo cosas porque considero que son ciertas—y nada más. Si me son agradables o no es irrelevante; la búsqueda de la verdad es lo que más me importa. Muchos creyentes, cuestionados en torno a este punto, básicamente cambian de tema y alegan que “hay que respetar” la religión de cada quién, o evaden y desvían la pregunta con frases como “¿y quién eres tú para...?” De ahí que el mormonismo sea tan particular, con su énfasis en la verdad de lo que dicen creer. ¿En verdad crees que es verdad? ¿Qué sentido tiene creer en una metáfora, sobre todo cuando la realidad la contradice? ¿Qué criterios usas para decir que algo es una metáfora, o que realmente sucedió? ¿No te inquieta que la verdad de tus creencias dependa de teorías de conspiración en su contra? ¿Qué evidencia tienes de estas conspiraciones, si es que crees en ellas?
    No espero una respuesta a cada una de las preguntas que acabo de hacerte. De hecho, me daría por bien servido con que siquiera encuentres este texto, aunque sea por equivocación.  Trato de pensar cosas como “si yo fuera mormón y leyera esto...”, pero en cuanto lo hago mi conciencia me dice que gente como yo nunca podría ser mormona—ni católica, ni cristiana, ni judía ni musulmana, ya que andamos en eso. No está en mi naturaleza. No te miento: si de esperanza se tratara, yo tendría la esperanza de que este pequeño texto te hiciera reflexionar un poco y, siendo muy optimista, que fuera el comienzo de tu renovada búsqueda por la verdad. Pero no soy bueno para la esperanza, ni para el optimismo tampoco. Así que escribo estas palabras, entonces, porque a mí me ha sucedido que las cosas que creo han sido cuestionadas, y me considero afortunado de que así haya sido. (Hay muchas cosas en las que he cambiado de opinión a través de los años, y muchas cosas acerca de las cuáles simplemente no sé mi posición todavía, y tal vez nunca la define por completo.)  No puedo demostrar que esto me haya hecho más feliz que un creyente—de hecho, estoy seguro que ellos son más felices—, y no me ha reconfortado en casi nada, ni mucho menos me ha dado paz. Pero considero que gracias a ello soy mejor persona.

Gracias por tu tiempo.

Es mucho mejor aceptar el universo como es realmente, que insistir en un delirio, por más satisfactorio o reconfortante que éste sea.
-Carl Sagan



La punta del iceberg:

Un invaluable recurso para el escéptico:
http://www.project-reason.org/scripture_project/

Un primer acercamiento, algo somero:
http://en.wikipedia.org/wiki/Mormon

Christopher Hitchens sobre el tema:
http://www.youtube.com/watch?v=5WNzWp73_cg                    (Extracto del libro God is Not Great)
http://www.slate.com/articles/news_and_politics/fighting_words/2007/11/mitt_the_mormon.html

Algunos ex-mormones y sus testimonios:
http://www.exmormon.org/
http://www.iamanexmormon.com/

Un poco sobre la genética y el mormonismo:
http://usatoday30.usatoday.com/tech/news/2004-07-26-dna-lds_x.htm
http://en.wikipedia.org/wiki/Genetics_and_the_Book_of_Mormon

Un poco sobre el racismo:
http://www.slate.com/articles/life/faithbased/2012/03/mormon_church_and_racism_a_new_controversy_about_old_teachings_.html
http://www.nytimes.com/2012/08/19/opinion/sunday/racism-and-the-mormon-church.html?_r=0

Sobre la pedofilia, adulterio y poligamia de Joseph Smith:
http://exmormon.org/d6/drupal/taxonomy/term/21
http://exmormon.org/d6/drupal/Joseph-Smith-was-a-Pedophile-Mormon-sources.

Sobre la misoginia y represión de las mujeres en general dentro de la iglesia:
http://www.exmormon.org/mormwomn.htm

Guía mormona para dejar de masturbarse:
http://www.moonmac.com/Mormon_masturbation.html

Sobre la homofobia:
http://www.prwatch.org/node/7999
http://archives.religionnews.com/blogs/jana-riess/mormons-and-homophobia-mormons-and-gay-pride



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