martes, 12 de junio de 2012

El dios cristiano se disuelve con el Problema del Mal

 
…el personaje más despreciable de toda la ficción; celoso y orgulloso de ello; un mezquino, injusto, inclemente adicto al control; un limpiador étnico vengativo y sediento de sangre; un bravucón misógino, homofóbico, racista, infanticida, genocida, filicida, pestilente, megalómano, sadomasoquista y caprichosamente malévolo.
-Richard Dawkins, en El Delirio de Dios

¿Dios es bueno?

Yahvé es descrito por los cristianos como poseedor de ciertos atributos, como el ser perfectamente bueno (omnibenevolente), todo sabedor (omnisciente) y todo poderoso (omnipotente).  Pero los atributos del dios Yahvé, como es descrito en la Biblia, presentan un dios que no solamente no es todo amor, sino que también es iracundo, celoso, vengativo y simplemente perverso.  Si Yahvé es un dios omnibenevolente, omnipotente y omnisciente, esto es inconsistente con un mundo en el que exista el sufrimiento, y a esto se le conoce como el Problema del Mal.  El dilema para los cristianos es que si Yahvé lo puede y lo sabe todo, podría lograr cualquier tarea sin necesidad de sufrimiento; de lo contrario, no sería todopoderoso ni omnisciente. Si fuera omnibenevolente, querría crear un mundo sin dolor y sufrimiento, ya que estaría dentro de su poder y conocimiento hacerlo.  Pero claramente el dolor y sufrimiento existen en el mundo.  Por lo tanto, Yahvé no puede ser a la vez omnisciente, omnibenevolente, y omnipotente.
    Los cristianos enfrentan otro dilema en cuanto al Problema del Mal:  de acuerdo con la visión escatológica cristiana, nuestro dolor y sufrimiento son resultado del pecado cometido por Adán y Eva en el jardín del Edén.  Sin embargo, si se supone que Yahvé creó al Cielo sin dolor ni sufrimiento, también pudo entonces crear un mundo en el que Adán y Eva fuesen libres de ellos y sin la posibilidad de experimentarlos.  Si pudo crear tal mundo, pero decidió no hacerlo, entonces la mejor explicación para nuestro dolor y sufrimiento es que Yahvé es un sádico.  El hecho de que exista el Cielo sin pecado, dolor ni sufrimiento, es prueba de que Yahvé también pudo crear a la Tierra del mismo modo, pero eligió no hacerlo; en vez, optó porque a sus hijos los aquejaran el dolor y el sufrimiento.
 

La Naturaleza Divina

A los apologistas cristianos se les ha preguntado: “¿Cómo podemos ser libres en el cielo y no pecar?”.  Su respuesta ha sido que el hombre retiene su libre albedrío en el Cielo, pero pierde su capacidad para pecar.  ¿Cómo funciona esto? (Y qué conveniente, además.)  Nos dicen los apologistas que el dios cristiano le da a los humanos una nueva naturaleza divina cuando son “salvados”.  En ese momento se les inunda con el Espíritu Santo y se les da una nueva naturaleza, según 2 Pedro 1:4:
Porque por esto nos ha concedido sus promesas preciosas y magníficas, de modo que por ellas uno pueda ser parte de su naturaleza divina.
    Entonces, podemos ver que quienes son salvados tienen una naturaleza que es radicalmente distinta a la naturaleza pecadora que supuestamente se hereda de Adán y Eva.  Esta idea se basa en la concepción de San Agustín acerca del pecado original.  Supuestamente, esta nueva naturaleza es divina, acorde a todos los preceptos y leyes de Dios y—ya que obedece completamente a Dios—sin pecado alguno, tal como Jesús (Corintios 3:21; Mateo 5:17).  En referencia al problema del mal, el punto más significativo es que esta “naturaleza” Dios se la da a los hombres para que dejen de pecar, pero aún así se les considera como libres.  Esto apuntala el hecho de que Dios pudo haber creado al hombre de modo que fuese libre en la tierra y sin pecado en primer lugar—evitando así el dolor y sufrimiento.  Pudo habernos creado con naturaleza “divina” desde el principio pero, de acuerdo a los cristianos y la Biblia, optó por no hacerlo.  Nuevamente, la mejor explicación para esto es que, si Yahvé existe como se describe por los cristianos y la Biblia, entonces es un sádico y además egoísta porque—como algunos cristianos me han dicho—Yahvé creó al mundo para satisfacer sus necesidades—no las nuestras. 
    Parece ser, entonces, que Yahvé necesita el dolor y sufrimiento de sus hijos para satisfacer necesidades que Él tiene.  Dado que pudo haber creado un mundo libre de dolor, estas necesidades tendrían que ser de un corte sádico-masoquista.  Recordemos que todo el sufrimiento pudo haber sido evitado, si tan solo Dios hubiera creado un mundo en el que los humanos estuvieran “salvados”, poseedores de esta naturaleza divina, desde el principio.  Ciertamente, un dios sádico.
 

El Conocimiento del Bien y el Mal

Ahora, los cristianos pueden decir que si no viviéramos el dolor y sufrimiento, entonces no tendríamos conocimiento del “bien”.  Si este fuera el caso, entonces Yahvé no sería todo sabedor ni todo poderoso; porque si lo fuera, entonces pudo habernos creado con naturaleza divina, y entonces darnos el conocimiento del bien desde el principio sin tener que hacernos sufrir. 
    Con esto en mente, ¿cómo es que Dios sabe la diferencia entre el bien y el mal cuando, según los cristianos, Él tiene este conocimiento, pero no ha pecado?  ¿Cómo supo Yahvé acerca del dolor y sufrimiento antes de la caída del hombre?  No hubiera tenido experiencia del sufrimiento, pero debió saber lo que era ya que, supuestamente, él creó todo.  Por lo tanto, pudo habernos creado con una naturaleza divina, con todo y el conocimiento del bien y el mal, sin que tuviéramos que sufrir para ello.  La idea de que existe el dolor en la Tierra pero no en el Cielo es especialmente perversa si consideramos que entonces no hay nada qué aprender del dolor que se experimenta en la Tierra, ya que no se va a sufrir en el Cielo.  ¿Para qué hacernos sufrir si su intención y plan es que no suframos?
    Algunos cristianos explican el dilema diciendo que el propósito de Dios no es que las personas tengan vidas felices en la tierra.  Claramente, si nos basamos en la Biblia este punto de vista tiene algo de cierto.  De hecho, la Biblia nos dice que Yahvé es responsable de mucho en cuanto a la miseria del mundo se refiere (Él mismo admite haber creado el mal en primer lugar, en Isaías 45:7).  Vemos entonces cómo, según algunos de los propios cristianos, Yahvé es un sádico egoísta.  La siguiente es la explicación que alguna vez me dio un cristiano acerca del Problema del Mal:
Él sabía desde el principio que el hombre caería en pecado y que esto le dolería, pero creó al hombre de todos modos porque sabe el desenlace final y la alegría.  De un modo limitado, una persona puede advertirle a sus hijos acerca de los peligros de ciertas situaciones, sabiendo que algún día caerán en alguna.  En esos momentos uno sentirá arrepentimientos, aun sabiendo que ciertos sufrimientos son temporales.
    Esto, sin embargo, significa que Yahvé permite que niñas sean violadas, madres matadas a golpes, y gente inocente torturada—todo en nombre de la “alegría” que vendrá al final (el fin justifica los medios, pues).  ¿Esto significa, entonces, que Yahvé requiere el sufrimiento para poder experimentar la alegría?  Si Yahvé requiere que suframos para poder llegar a un “bien mayor”, cuando Él mismo podría detener el sufrimiento y aun así permitirnos la felicidad (de lo contrario no sería omnipotente), la cita anterior de todos modos dejaría a Dios como un sádico de proporciones épicas.
    Si es Yahvé el que “orquesta un mundo que cumple sus necesidades”, como algunos cristianos dicen, entonces esto también significaría que Yahvé necesita que se viole a pequeñas y se mate a golpes a mujeres.  De nuevo, estas no son las acciones de un dios amoroso, sino las de un dios egoísta y sádico.  Yahvé podría elegir que desaparecieran el dolor y el sufrimiento—pero elige no hacerlo.  Yahvé también pudo evitar el mal por completo si no lo hubiera creado en primer lugar. ¡Si no, entonces no sería omnipotente, omnisciente ni omnibenevolente!

La Formulación Lógica del Problema del Mal

Una de las muchas formulaciones del Problema del Mal es la siguiente, que se atribuye frecuentemente al antiguo filósofo griego, Epicuro:
Premisa 1: Si un dios perfectamente bueno existe, entonces no hay maldad en el mundo.
Premisa 2: La ausencia de maldad no existe en el mundo.
Conclusión: Por lo tanto, un dios perfectamente bueno no existe.
El argumento es de la forma lógica válida modus tollens, esto es: “Si P, entonces Q.  Si no Q, entonces no P”.  En este ejemplo, “P” es “Dios existe” y “Q” es “la ausencia de maldad”.  Otra versión más detallada:
Premisa 1: Dios existe.
Premisa 2: Dios es omnipotente, omnisciente y perfectamente bueno.
Premisa 3: Un ser perfectamente bueno querría prevenir todas las maldades.
Premisa 4: Un ser omnisciente sabe todas las maneras en que puede haber maldad.
Premisa 5: Un ser omnipotente que sabe todas las maneras que puede haber maldad, tiene todo el poder de prevenir que haya maldad.
Premisa 6: Un ser que sabe todas las maneras en que pueda haber maldad, y que pueda prevenir toda la maldad, y que quiera hacerlo, evitaría entonces que ocurriera la maldad.
Conclusión 1: Si existe un ser omnipotente, omnisciente y perfectamente bueno, entonces no debería existir la maldad.
Premisa 7: Existe la maldad (contradicción lógica).
Conclusión 2: No existe un ser omnipotente, omnisciente y perfectamente bueno (Dios).
    Como las fórmulas anteriores demuestran, dado que existe la maldad, es inconcebible pensar en Yahvé como un dios perfectamente bueno, todopoderoso y sabedor de todo.  (Además, si Yahvé es omnisciente, entonces sabe qué va a hacer a continuación.  Si es omnipotente, entonces puede cambiar de parecer; ¿pero qué pasa con su omnisciencia si cambia de parecer?  Sería inconsistente para un dios que lo sabe todo cambiar de parecer.)  Los cristianos intentan explicar esto argumentando lo siguiente:
1. Un ser bueno no siempre prevendrá la maldad.
2. No podemos saber lo que pasa en la mente de Dios.
3. El propósito del sufrimiento es un bien mayor.
    Dean Overman, en su libro Un Argumento para la Existencia de Dios dio el siguiente argumento contra el Problema del Mal:
El argumento asume que un ser bueno siempre va a prevenir el mal.  Pero esta suposición obviamente no es cierta en nuestras propias experiencias.  La gente buena no siempre previene el mal.  Por ejemplo, los padres pueden evitar que sus hijos anden en autos, porque los autos pueden tener accidentes.   Quizás una suposición más factible sea que un ser bueno siempre previene el mal, a menos que prevenir ese mal produzca que se evite un bien mayor o que se provoque un mal mayor.
    Lo que el Sr. Overman y muchos cristianos no reconocen en tales analogías, es que estamos hablando de Dios y no de seres humanos.  Se dice de Dios que es todo bueno, todo sabedor y todo poderoso, y nosotros como humanos no tenemos ni decimos tener estas propiedades divinas.  Estamos hablando de Dios, y si Dios fuera todopoderoso, podría prevenir el mal; si fuera todo sabedor, sabría cómo crear un mundo sin mal; y si fuera perfectamente bueno, no hubiera creado el mal en primer lugar.  Como indicó René Descartes, los cristianos tienen que dejar uno de los atributos de Yahvé, o de lo contrario su dios sucumbe ante al Problema del Mal.

Culpando a las Víctimas

Yahvé y el Problema del Mal también nos puede llevar en nuestro análisis a lo que se le conoce como “culpar a la víctima”.  Esto se da cuando la víctima de un crimen, accidente o cualquier tipo de maltrato abusivo es completa o parcialmente culpada por los hechos desafortunados que le suceden.  Tradicionalmente se practica en un contexto sexista o racista; sin embargo, también se presenta en el cristianismo.  El cristiano considera que, dado que su dios lo sabe y lo puede todo, y que es infinitamente justo y bueno, los problemas de las personas seguramente debieron ser provocados por ellas mismas.
    Si el dios cristiano es perfecto, entonces es lógico que hubiera creado un mundo perfecto también; pero esto se contrapone al mundo a veces perverso e injusto que habitamos.  Lo que es peor, es que si un dios perfecto no puede cometer errores, entonces creó un mundo imperfecto, con todo y maldad, a propósito.  La Biblia nos indica que esta es la situación, gracias a pasajes como “..toda decisión es del Señor” en Proverbios, 16:33.  Esto significa que no existe el libre albedrío, y que inclusive Adán y Eva no fueron responsables de traer el pecado al mundo, ya que fue parte del plan de Yahvé desde el principio.  Claro, esto es, si se cree que la Biblia es “palabra de Dios”.
Los problemas no terminan ahí: un dios que lo sabe y lo puede todo, también es entonces responsable por los desastres naturales que ocurren en el mundo: enfermedades, huracanes, terremotos y tsunamis que matan a millones de personas inocentes.  Los apologistas suelen decir que los desastres naturales son para el bien del planeta.  Pero nuevamente, un ser perfectamente bueno que lo puede y lo sabe todo encontraría una manera de lograr esos bienes sin tener que sacrificar vidas inocentes.
    Muchos cristianos también dicen que las enfermedades son resultado del pecado—inclusive el cáncer y otros males en bebés.  Esto, por supuesto, es ridículo, ya que sabemos que las enfermedades son causadas por diversas razones, incluyendo químicos en nuestro entorno—muchos de los cuales han sido puestos ahí por gente que cree que tiene dominio sobre la tierra (por ejemplo, cristianos) y que pueden hacer con ella lo que les plazca.  Decir que la enfermedad es causada por el pecado, sin embargo, significaría que los niños inocentes que mueren de cáncer tuvieron que haber pecado.  Esto significa que Yahvé está castigando niños inocentes por un supuesto pecado, mientras le permite a reclusos creyentes llevar una vida sana en la cárcel.











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